
Hoy, se cumplen 10 años desde que el país presenció esta catástrofe natural, catalogada como la peor de su historia reciente. El 8 de noviembre de 2013 Yolanda azotó la zona central del país dejando a su paso una destrucción inimaginable. Aproximadamente 8.000 personas perdieron la vida y más de 853.000 familias fueron desplazadas.

El sistema educativo ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia de la COVID-19, interrumpiendo la escolarización de más de 1.598 millones de estudiantes. Con los colegios cerrados, la brecha digital se ha evidenciado más que nunca, convirtiéndose en un obstáculo para el acceso a la educación y en un indicador de desigualdad.

Generar las condiciones adecuadas para que niños, niñas y jóvenes de zonas vulnerables ejerzan su derecho a una educación de calidad y a una vida libre de violencia era uno de los objetivo del Convenio del cual se presentó ayer su evaluación en la víspera del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Infancia, una jornada en la que queremos poner el foco en los niños y niñas refugiados llamando la atención sobre dos cifras que nos preocupan tremendamente: la mitad de los 70 millones de personas refugiadas en el mundo son menores de edad y casi 4 millones de niños y niñas refugiados en edad escolar no reciben ningún tipo de educación.

Macarena Romero, técnica de incidencia política y movilización de Entreculturas y coordinadora del Informe “La Vuelta al cole: un reto global a la sombra de la pandemia” nos habla de cómo la pandemia ha puesto en jaque a la educación en el mundo.

La crisis sanitaria ha supuesto mucho dolor y grandes pérdidas para millones de personas, pero a ello se suma la interrupción generalizada de la educación de millones de alumnos y alumnas que no solo dependen de sus centros educativos para formarse y construir un futuro: para ellos la escuela es un lugar que garantiza su protección, su desarrollo social y la madurez para afrontar sus distintas realidades.

Más de 350 personas vinculadas a Entreculturas se han dado cita bajo el lema “La educación que sostiene la vida” en el XX Encuentro Anual de Entreculturas celebrado entre el 1 y el 4 de octubre de manera virtual. Cuatro días de talleres y diálogos en torno a la situación de la educación en el mundo pre y post Covid19.

Lee el discurso completa de la periodista y escritora Julia Navarro en la tercera jornada del XX Encuentro Anual de Entreculturas.

La campaña que hemos lanzado esta mañana, “La Vida sin Educación no se sostiene”, va acompañada del Informe “La vuelta al cole. Un reto global a la sombra de la pandemia” para remarcar que los sistemas educativos deben construir una vuelta al cole que asegure que las desigualdades educativas y los problemas de aprendizaje que ya existían previos a la crisis no se perpetúen o empeoren.

“Antes ni siquiera sabía mi número de teléfono, ni siquiera sabía cómo se escribía el número cero”, nos cuenta Saidah, una de las mujeres que asiste a las clases de alfabetización en el campo de personas refugiadas de Melkadida, en Etiopía. Ella es una de las 800 mujeres que participa en el proyecto de alfabetización que hemos puesto en marcha junto con nuestra organización socia, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).

Qué hacer con la educación cuando los colegios cierran, cómo apoyar a las familias que viven al día y que no obtienen ingresos, cómo prevenir el virus y evitar contagios en las comunidades... “La situación en Guinea ahora es muy compleja. La COVID ha endurecido una situación que ya era dura”, reconoce Etienne Senyuy, director de nuestra organización socia Fe y Alegría Guinea.

Desde mediados de junio de 2020, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) de la República Centroafricana (RCA) ha puesto en marcha el programa educativo "L'École à la Radio", donde los niños y las niñas son los grandes protagonistas. Este proyecto ofrece un importante apoyo al aprendizaje y acompañamiento psicosocial a las más de 2.980 personas, entre menores, padres y madres, que siguen el programa en un radio de al menos 50 km alrededor de Bambari.