Hambruna en Sudán del Sur: una crisis compleja

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En Sudán del Sur, el Estado más joven del mundo (reconocido internacionalmente en 2011) estalló a finales de 2013 una guerra civil que enfrenta al Ejército de Sudán del Sur con el SPLA-IO, un grupo escindido del propio ejército regular, y con otras facciones rebeldes. Durante este tiempo, el flujo de población afectada por la guerra no ha dejado de aumentar. Los últimos datos de Naciones Unidas indican que 1,5 millones de personas se han refugiado en países vecinos (principalmente en Uganda y Etiopía) y 1.850.000 personas se han desplazado a otras zonas del país buscando refugio.

A la situación de crisis humanitaria derivada de la guerra y del colapso de la economía se suma la hambruna declarada el 20 de febrero de 2017. Según la ONU, una hambruna se declara técnicamente cuando la tasa de desnutrición aguda entre los niños supera el 30%, más de 2 personas de cada 10.000 mueren diariamente y la población no tiene acceso a alimentos y otros bienes básicos.  

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? 

La guerra civil ha sido el desencadenante de la emergencia en Sudán del Sur: 3 años de conflicto han colapsado la economía del país, la inflación se ha disparado (ha llegado a alcanzar el 800%) y la población no puede comprar los escasos productos en los mercados locales ya que los precios de los alimentos básicos han llegado a cuadruplicarse en el último año. Millones de personas han abandonado sus campos de cultivo al desplazarse para huir de la guerra, por lo que han perdido su principal fuente de alimentación. Según la FAO, unos 12 millones de personas en la región se encuentran en riesgo de hambruna. En Sudán del Sur 4,9 millones de personas necesitan ayuda urgente de tipo alimentario, agrícola o nutricional y alrededor de 250.000 personas sufren malnutrición aguda. Sin una respuesta adecuada, en julio de 2017, cuando se espera que esta  emergencia alcance su punto más crítico, se estima que 5,5 millones de personas sufran inseguridad alimentaria y necesiten asistencia humanitaria.
Por tanto, en estos últimos meses confluyen varios factores que provocan que en el caso de Sudán del Sur hablemos de una crisis compleja y que no podamos atribuir la situación de hambruna a una única razón:

  • 3 años de guerra entre el ejército de Sudán del Sur y diferentes facciones y grupos rebeldes
  • Colapso de la economía en el país
  • Sequía por el fenómeno de El Niño, que ha mermado las cosechas en la región drásticamente
  • Encarecimiento del precio de los alimentos, entre 2 y 4 veces el precio habitual
  • Falta de opciones de medios de vida ya que la población, al desplazarse, no puede seguir cultivando sus campos

El Estado de Unidad (situado en el centro-norte del país), es el más afectado hasta el momento y 100.000 personas están en riesgo de morir de hambre en los próximos meses. Datos de la FAO indican que un millón de personas se encuentra en situación de inseguridad alimentaria en todo el país.

Todas las informaciones apuntan a la falta de voluntad política para terminar con esta emergencia, ya que el gobierno de Sudán del Sur no está destinando los recursos necesarios para poner fin a esta situación (la mayor parte de gasto público tiene carácter militar). Además, a menudo se dificulta la entrega de ayuda por parte de las organizaciones humanitarias.

Entreculturas trabaja en Sudán del Sur con el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) desde hace más de 10 años atendiendo a las crisis humanitarias derivadas de los distintos conflictos que ha vivido y vive el país. Con el JRS estamos presentes en dos enclaves: en Maban (en el extremo noreste del país) y en Yambio (en el extremo suroeste, cerca de la frontera con RDC). En el proyecto en Maban trabajamos con población refugiada (de Sudán), desplazados internos y con la población local. En el proyecto en Yambio trabajamos con desplazados internos, población retornada (refugiados sursudaneses en el norte de Uganda que han regresado) y población local. Las principales acciones que llevamos a cabo son educación (educación infantil, primaria, alfabetización básica para personas adultas, atención especial a estudiantes con algún tipo de discapacidad, etc.), apoyo psicosocial (ayudar a superar situaciones traumáticas que estos grupos de población han vivido) y fomentar la educación para la reconciliación y la paz entre los distintos grupos de población. Actualmente, el JRS atiende a 29.000 personas en Sudán del Sur.

"Actualmente estamos acompañando el proceso de reconciliación de la comunidad refugiada y local", nos cuenta Álvar Sánchez, SJ, Coordinador de Educación en Maban. "En Navidad la confrontación alcanzó niveles sin precedentes y todavía estamos recuperándonos de aquello. De hecho no pudimos abrir el Teacher Training College hasta la semana pasada. Confiamos en que la declaración de hambruna sea una alarma eficaz para que la implicación de la comunidad internacional facilite la intervención humanitaria. Mucha gente necesita ayuda".