Por una Europa que recupere nuestra humanidad frente a la crueldad de nuestras fronteras

Por una Europa que recupere nuestra humanidad frente a la crueldad de nuestras fronteras

Una mujer venezolana viviendo en Madrid, un joven palestino en París, un padre de familia sudanés en Alemania, una niña hondureña en Zaragoza… El día 18 de diciembre, el mundo entero recordará que es SU día: el Día Internacional de las Personas Migrantes. Es esta una conmemoración más que necesaria para resaltar las invaluables contribuciones de los más de 300 millones de migrantes que hay hoy en día en todo el mundo. Y es también una jornada en la que desde Entreculturas queremos recordar la obligación  y la urgencia de respetar y proteger los derechos humanos de las personas que se han visto empujadas a abandonar sus países en busca de una oportunidad de vida digna.

En todas las fronteras de Europa, miles de personas que escapan de la guerra, la persecución, la inseguridad alimentaria o de los desastres naturales causados por el cambio climático se enfrentan a violentos rechazos. A pesar de que lo que necesitan es acogida y seguridad, no siempre es lo que encuentran y, en numerosas ocasiones, lo que reciben es un trato cruel y abusivo: la detención, la deportación sumaria y la explotación laboral, la trata de personas o incluso la muerte. 

Desde que en 2014 la Organización Internacional para las Migraciones OIM  iniciase un registro actualizado, al menos 25.673 personas han perdido la vida en el Mediterráneo Central. Familias y comunidades en crisis incurren en enormes deudas en su intento de enviar a uno de sus miembros a Europa, a menudo utilizando los servicios de traficantes de personas sin escrúpulos. A falta de alternativas legales, el sistema actual enriquece a los delincuentes, no garantiza la seguridad de quienes emprenden viajes peligrosos y traumatiza a quienes los completan. Este trato inhumano y degradante es moralmente reprobable y viola las normas internacionales fundamentales. 

Desde la campaña ¡Paremos la crueldad en las fronteras de Europa!, a la que Entreculturas se ha sumado recientemente, nos preguntamos cómo hemos podido llegar a esta situación. 

A lo largo de la historia, las personas siempre se han desplazado, ya sea huyendo de la guerra, la persecución, la pobreza o buscando una vida mejor. Una constante que generalmente ha sido beneficiosa tanto para las personas migrantes como para las comunidades de acogida. La migración es una parte integral de lo que significa ser humano. Nunca es un delito. Los migrantes NO son ilegales. Los migrantes contribuyen positivamente a las economías y comunidades cuando son acogidos y se les permite integrarse de manera adecuada. 

Sin embargo, el respeto por las normas internacionales de acogida, asistencia humanitaria y asilo están en su nivel más bajo. En Europa, la aplicación del PEMA (Plan Europeo de Migración y Asilo) presenta graves riesgos y un aumento del cierre y externalización de nuestras fronteras. Desde las organizaciones españolas que hacemos el seguimiento de la aplicación del PEMA, recordamos al gobierno presidido por Pedro Sánchez que las medidas que se están adoptando en torno a la implementación del Pacto menoscaban gravemente derechos y garantías consolidados en el Derecho Internacional, el acervo europeo y las legislaciones nacionales, debilitando garantías fundamentales como el derecho a solicitar asilo, la protección frente a devoluciones, el acceso a una defensa jurídica efectiva, el derecho a la información o la atención específica a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. 

Sin vías legales y seguras, sin compromisos reales y ambiciosos de reasentamiento y sin un sistema de acogida fuerte y estable, el PEMA está condenado al fracaso desde el punto de vista humanitario: por eso exigimos un verdadero sistema de solidaridad y acogida y que se garantice un reparto equitativo de la responsabilidad de acoger de forma justa y digna a las personas solicitantes de protección internacional en la  UE. 

Las más de 150 organizaciones de 23 países que integramos la campaña ¡Paremos la crueldad en las fronteras de Europa! creemos que hay otra manera de hacer mejor las cosas. Tenemos la oportunidad de brindar a las víctimas de la pobreza, las guerras, la persecución o la hambruna, condiciones de vida y trabajo dignas y la posibilidad de reconstruir sus vidas. Queremos una Europa donde el respeto por la vida y la dignidad humanas sea clave para la seguridad y la prosperidad del continente.

Con esta campaña, perseguimos una Europa comprometida con la humanidad y el respeto de los derechos de todas las personas. También defendemos que ser países de acogida nos permitirá afrontar mejor los importantes desafíos demográficos que enfrentamos como europeos. 

La campaña identifica cinco cuestiones que deben abordarse de forma concertada:  

  1. Europa debe SALVAR VIDAS. Y, por lo tanto, debe cesar cualquier acción para impedir la entrada de personas a Europa que implique violencia y pueda causar la muerte o lesiones. Así mismo, debe poner fin a las devoluciones en caliente y las detenciones de las personas en condiciones punitivas. España, debe cerrar los CIEs existentes en lugar de abrir uno nuevo en Algeciras.
  2. HUMANIZAR  los mecanismos de recepción. Los gobiernos europeos tienen derecho a regular la circulación de personas en su territorio, pero el control de las fronteras puede mantenerse respetando la dignidad de quienes buscan entrar en el continente, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y los menores no acompañados. 
  3. Fronteras humanas. Las políticas europeas de migración y asilo se han vuelto cada vez más dependientes de acuerdos mediante los cuales terceros países asumen la responsabilidad de controlar el movimiento de refugiados y otros migrantes, impidiendo que lleguen a nuestras fronteras, conteniéndoles así en países donde su humanidad, dignidad y derechos humanos son negados sistemáticamente.
  4. Establecimiento de RUTAS SEGURAS, que permitan a las personas refugiadas y otros migrantes llegar a Europa sin necesidad de emprender viajes difíciles, peligrosos y, a veces, mortales como  programas de reunificación familiar, iniciativas de movilidad laboral, becas universitarias y visados ​​y corredores humanitarios a través de los cuales personas con necesidades o capacidades especiales se establezcan en Europa.
  5. Facilitar la JUSTICIA. Entre otras medidas, los gobiernos europeos deben garantizar a los migrantes el acceso a información legal, asistencia y representación en un idioma que puedan comprender.  

En un contexto cada vez más complejo, las ONG, organizaciones sociales y defensores y defensoras de los derechos humanos que prestan apoyo directo a las personas refugiadas y migrantes en las fronteras europeas no deben ser criminalizadas ni penalizadas por actividades destinadas a salvaguardar la vida y los derechos de las personas que buscan entrar en Europa.

Porque ahora, más que nunca, necesitamos apostar por la justicia y la solidaridad, y mirar desde el corazón a las fronteras de nuestro mundo. Ahora, más que nunca, necesitamos SER humanidad.

Por Lucía Rodríguez, responsable de Incidencia Política de la ONG Entreculturas.

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