La LUZ de las NIÑAS, un año más, promoviendo la igualdad de oportunidades para las niñas

En el último año, el programa La LUZ de las NIÑAS, con el que apostamos por la escuela como lugar de refugio y protección, ha permitido que más de 4.000 niñas participantes en los distintos países de África y América Latina donde trabajamos puedan estudiar, expresarse, sanar, divertirse y sentirse seguras. 

Durante el 2024 y en los primeros meses de 2025, junto a nuestras organizaciones sociales locales, hemos llevado a cabo el programa La LUZ de las NIÑAS en nueve países de América Latina y Caribe (Haití, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Ecuador y Perú, a través de Fe y Alegría) y África (Kenia junto a la Parroquia San José Obrero, Uganda, República Democrática del Congo y Chad, en colaboración con el JRS en todos los casos y Fe y Alegría en Chad).

Un año más, el programa ilumina también a jóvenes maestras en África Subsahariana, donde las mujeres siguen siendo una minoría entre el profesorado, especialmente en zonas rurales, a través del programa MAESTRAS. Este programa de becas tiene el objetivo de que las mujeres se formen en educación, con el fin de promover modelos y referentes para las niñas en los colegios, así como responder a la necesidad de aumentar el número de maestras en las escuelas secundarias.

Construyendo rutas de prevención de la violencia

La LUZ de las NIÑAS ha seguido poniendo especial foco en la prevención de las violencias que sufren las niñas y que afectan de forma integral a su libertad, su educación y su desarrollo como personas. Desde el programa, desarrollamos itinerarios pedagógicos centrados en el fortalecimiento de la autoestima, el pensamiento crítico y el reconocimiento de derechos, y creamos espacios donde las niñas pueden hablar, organizarse, identificar la violencia y construir alternativas. A continuación, compartimos algunos ejemplos de las actividades que desarrollamos en el programa.

En Chad, junto a JRS, 50 niñas recibieron formación en slam-poesía para denunciar la violencia. A través de esta herramienta,las niñas fortalecieron su autoestima y ganaron seguridad como portavoces de sus derechos. “Aprendí muchas cosas allí [en el taller]… es bueno para nosotras porque hay demasiada maldad hacia las mujeres, acoso sexual y muchas otras cosas a las que tenemos que decir no y parar para tener un futuro mejor”, explica Milka, una niña participante.

En Guatemala, a través de talleres, las niñas han aprendido a identificar la desigualdad de género como una injusticia, no como una costumbre, y a verbalizar sus deseos de cambio, algo que antes se guardaban para sí mismas. “Aprendí que yo tengo derechos. Me dolió aprender que muchas cosas que vivimos no son justas, porque solo a nosotras no nos dejan hacerlas. Pero creo que algún día eso sí se puede cambiar”, nos cuenta Jackeline, de 12 años.

Niña en Guatemala por la igualda de género
© Christian Zúñiga / Fe y Alegría Guatemala

En Perú, 1002 niñas participaron en el TINKUY, un festival educativo sobre equidad de género y prevención de violencia, cuyo nombre en Quechua significa Encuentro. Allí se compartieron acciones para la detección temprana de casos de riesgo y se formó a padres y madres para fomentar la corresponsabilidad parental. 

En zonas afectadas por la violencia, como en Canaán (Haití), el arte y el deporte han servido como vía de resiliencia con la creación de clubes de niñas en las escuelas para fortalecer su autoestima y liderazgo. 

En países como Guatemala, República Democrática del Congo y Chad, hemos trabajado en la deconstrucción de tabúes sobre la menstruación fomentando medidas de higiene y elaboración de toallas higiénicas sanitarias, así como la educación sexual y la prevención de enfermedades. “Yo quiero dar las gracias por el kit de higiene menstrual porque ahora no voy a tener miedo cuando esté con la menstruación y voy a poder concentrarme en las clases y en sacar buenas notas”, reflexiona Michel en Kenia.

Niñas en Kenia con Kit Menstrual
Parroquia San José Obrero, Kenia

Promoviendo el acceso y permanencia escolar de niñas y adolescentes 

Otra de las líneas estrella de La LUZ de las NIÑAS son los programas de acceso educativo, en los que han participado 2.140 niñas

En Ecuador, por ejemplo, 146 niñas han permanecido en la escuela gracias a becas, útiles escolares y refuerzo educativo en lengua y matemáticas.

En Chad, junto a Fe y Alegría, se ha mejorado la escolarización de las niñas en tres institutos comunitarios, mejorando la tasa de escolarización en un 7,56% durante 2023 y 2024. Las madres se han comprometido con la causa, sensibilizando a las familias sobre la importancia de la educación para sus hijas. 

Niñas y adolescentes Fé y Alegría Chad
Fé y Alegría, Chad

Igualmente en Chad, junto a JRS,55 niñas accedieron a un programa de educación acelerada que les permitió reincorporarse a la escuela formal, lo que fomenta su autonomía y el acceso a oficios. En Kenia, hemos proporcionado apoyo a 9 jóvenes madres para que realicen formación profesional básica, promoviendo su autonomía económica.

Las niñas han incrementado su autonomía y el acceso a información, accediendo a una educación que no es sólo una herramienta, sino un faro que guía a las niñas hacia un futuro lleno de oportunidades. 

Sanando heridas que no se ven

A través del programa La LUZ de las NIÑAS hemos acompañado a 787 niñas y adolescentes proporcionando apoyo psicosocial y acompañamiento emocional para afrontar desafíos y sanar los traumas. 

En el proyecto “Nos escuchamos con el corazón”, en Perú, atendimos a 97 niñas a través de acompañamiento psicológico individual y grupal. Al igual que en Haití, donde llevamos a cabo 135 sesiones individuales de asesoramiento psicológico. “Las entrevistas con la psicóloga me permitieron ganar confianza en mí misma y abrirme a los demás”, cuenta una niña de 13 años que participa en el programa. En República Democrática del Congo, acompañamos a 100 niñas desplazadas y de comunidades de acogida. En Nicaragua, 140 niñas recibieron atención psicosocial grupal en talleres sobre autoestima, autocuidado y prevención de la violencia sexual.

Programa MAESTRAS, avanzando en el liderazgo educativo femenino

En un contexto regional, como el de Chad, Uganda y la República Democrática del Congo, donde la mayoría del cuerpo docente está tradicionalmente masculinizado, a través del programa MAESTRAS apoyamos la formación de referentes docentes femeninos para promover el acceso y permanencia en la docencia de mujeres jóvenes

El programa, que se desarrolla en Chad junto a Fe y Alegría y el JRS, y en Uganda y República del Congo junto a JRS, ha priorizado el acceso a la educación superior para jóvenes mujeres sin recursos. Con la ayuda de una beca, que cubre no solo los costes académicos, sino también el alojamiento, manutención y transporte, 36 adolescentes han iniciado sus estudios en pedagogía y educación. “Gracias a Dios y a esta beca he podido estudiar desde el principio sin problemas. Mis planes de futuro son continuar mis estudios a nivel de máster si hay oportunidades. Mientras tanto, voy al campamento para ayudar a los alumnos, sobre todo a las niñas, para que puedan estudiar y tomar las riendas de su vida”, relata Nouracham Tadjadine Adam desde Chad.
 

Joven maestra en Chad
© Irene Galera, JRS, Chad

También hemos organizado formaciones en competencias pedagógicas, académicas y personales para 161 profesoras en activo en Chad y Uganda. Las formaciones han abordado aspectos clave como prácticas docentes inclusivas, liderazgo educativo y conciencia crítica sobre las limitaciones estructurales de género que afectan su ejercicio profesional.

“Gracias al conocimiento que estoy adquiriendo en la universidad, podré tener un impacto positivo en mi familia y en la comunidad refugiada”, explica Kasembo Eunice, refugiada congoleña en Uganda. Las docentes en ejercicio y las adolescentes universitarias se han convertido en referentes visibles para otras niñas y adolescentes en sus comunidades. El acceso a la formación y permanencia en la docencia de mujeres jóvenes abre nuevas oportunidades laborales, con un impacto directo en la mejora de la sus vidas, la de sus familias y las comunidades en las que viven. 

Con qué soñamos en 2026

Desde la LUZ de las NIÑAS seguimos trabajando y soñando por más niñas en las escuelas, más conocimiento de sus derechos y más voces que se hacen oír. 

Nuestro compromiso es convertir la escuela en un espacio seguro que protege, educa y sana a las niñas que más lo necesitan. Allí donde las niñas han logrado acceder, permanecer y aprender en entornos seguros, se han roto ciclos de violencia y se han abierto nuevas posibilidades de vida. 

Durante 2026, desde La LUZ de las NIÑAS continuaremos impulsando una transformación sostenible basada en la equidad, el cuidado y el derecho de las niñas a una vida y un futuro digno. Continuamos comprometidas con nuestro trabajo para erradicar todas las violencias hacia las niñas en el mundo, y en particular, el matrimonio infantil forzado, una de las violencias más extendidas e invisibilizadas. 

Conoce más sobre en qué estamos en la LUZ de las NIÑAS en América y en África.

Foto encabezado © Monteserín, Perú
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