Por Jesús Reyes
Venezuela, Colombia y Nepal han sufrido graves emergencias que han dejado personas fallecidas, miles de familias afectadas y comunidades ante el reto de reconstruir sus vidas. Desde Entreculturas hemos activado nuestra respuesta junto a nuestras organizaciones socias, atendiendo las necesidades más urgentes y acompañando a las comunidades en el camino de la recuperación.
VENEZUELA: DE LA EMERGENCIA A LA RECONSTRUCCIÓN
El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela, provocando graves daños en viviendas, escuelas y servicios básicos, especialmente en Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Miranda.
Julen Azpititxaga, técnico de proyectos de Entreculturas en Venezuela, recuerda las primeras horas: “Nos encontrábamos a toda la gente en la calle, en las plazas, buscando esos lugares al aire libre en los cuales estar lejos de las fachadas. Mucho, mucho escombro en la calle. Mucho humo de nubes, de escombros, de los edificios que habían cedido. Muchas personas llorando, muchas crisis de ansiedad y mucha gente acompañando también”.
Activamos nuestra respuesta junto a Fe y Alegría y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) para atender necesidades básicas y ofrecer alojamiento temporal, artículos esenciales, protección y apoyo psicosocial.
“Lo más urgente es la gente que continúa atrapada en los escombros de los edificios”, explicaba Julen. “La segunda necesidad seguía siendo el suministro de agua potable, alimentación e insumos no perecederos para todas aquellas personas que se encuentran actualmente en la calle. Había mucha gente durmiendo en los coches, que durmió en la calle por el miedo a volver a sus edificios o porque Protección Civil les había negado el acceso a sus casas por fallas estructurales”.
La respuesta evoluciona con las necesidades. Junto a Fe y Alegría acompañamos a 25 escuelas afectadas en 14 comunidades, en las que estudian cerca de 20.000 niñas, niños y jóvenes y trabajan más de 1.700 docentes. Nuestra intervención contempla ayuda humanitaria y educación en emergencias, atención psicoemocional, salud, protección de la infancia y recuperación de los medios de vida.
“Después de la respuesta inmediata comienza un proceso mucho más largo de recuperación”, explica Asunción Taboada, responsable de Acción Humanitaria de Entreculturas. “Por eso seguiremos acompañando a las comunidades para reconstruir escuelas y otros espacios comunitarios, apoyar a las familias para que puedan recuperar su día a día y garantizar que niñas, niños y jóvenes vuelvan a aprender en entornos seguros”. Porque una emergencia no termina cuando dejan de caer los edificios ni cuando desaparece de los titulares.
COLOMBIA: RESPONDER DESDE EL TERRITORIO
El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 golpeó el oeste de Colombia, con epicentro en el departamento del Chocó, dejando graves consecuencias humanas y materiales.
Junto a nuestras organizaciones socias, como Fe y Alegría, respondemos a las necesidades más urgentes y trabajamos en educación en emergencias, atención sanitaria y psicológica, protección de derechos y recuperación de los medios de vida de las familias.
NEPAL: PERMANECER DESPUÉS DE LA EMERGENCIA
El 26 de agosto, una fuerte riada golpeó Nepal y la región fronteriza del Tíbet, afectando especialmente al distrito de Rasuwa y causando graves daños en viviendas e infraestructuras.
Activamos nuestra respuesta junto al Nepal Jesuit Social Institute–Fe y Alegría (NJSI-FyA), evaluando necesidades de alimentación, alojamiento, agua, saneamiento, salud, protección y continuidad educativa.
Venezuela, Colombia y Nepal son emergencias distintas, pero comparten un desafío: recuperar aquello que una catástrofe transforma en segundos. La reconstrucción requiere tiempo, recursos y permanecer junto a las comunidades mientras recuperan sus espacios, medios de vida y proyectos de futuro. Nuestra respuesta continúa acompañando ese camino para que volver a empezar sea posible.



