La alianza estratégica, que cumple más de dos décadas, lanza su nueva etapa 2026-2028 centrada en la escuela como espacio de protección, educación de calidad, la formación para el empleo y la protección de personas migrantes en 12 países.
Esta iniciativa da continuidad a una trayectoria de colaboración que, desde 2001, ha logrado transformar la vida de más de 1,6 millones de personas en situación de vulnerabilidad en 28 países.
Un compromiso renovado frente a los retos globales
En un contexto global marcado por brechas educativas crecientes, inseguridad y el aumento de los desplazamientos forzados, el Programa GO II (2026-2028) se despliega en 12 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Líbano, México, Paraguay, Perú, Uruguay, Sudáfrica y Venezuela.
El objetivo central es dotar a las personas de herramientas y protección para construir un futuro sostenible, centrándose en tres ejes estratégicos de actuación:
- Educación y Entornos Seguros: Creación de espacios educativos libres de violencia, con enfoque de género y apoyo al bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.
- Formación para el Empleo y Medios de Vida: Impulso a la empleabilidad joven y el emprendimiento, con especial énfasis en la economía verde, la reducción de la brecha digital y la autonomía económica de las mujeres.
- Acción Humanitaria y Migraciones: Atención integral a personas migrantes, refugiadas y desplazadas, ofreciendo asistencia legal, apoyo psicológico e integración sociolaboral.
Educación como motor de cambio
El programa pone el foco en la escuela como un espacio protector capaz de identificar riesgos y activar rutas de protección eficaces. Además mediante la formación docente y la innovación pedagógica, se busca garantizar que la educación sea un derecho efectivo que rompa los ciclos de pobreza y exclusi
Alianzas que transforman
Este modelo de intervención se desarrolla en colaboración con socios locales referentes como Fe y Alegría y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).
Con esta renovación, Entreculturas e Inditex reafirman su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), situando en el centro la dignidad de la persona y la justicia social.




