JRS MENA y Entreculturas demandamos un apoyo renovado para el pueblo sirio y su sufrimiento colectivo en la V Conferencia de Bruselas sobre el apoyo al futuro de Siria y la región

Recomendaciones a las delegaciones que asistan a la Quinta Conferencia de Bruselas sobre el Apoyo al Futuro de Siria y su Región

La UE y la ONU serán coanfitriones de la quinta Conferencia Internacional sobre el Apoyo al Futuro de Siria y su región, el próximo 30 de marzo de 2021. La conferencia es una oportunidad para que las delegaciones estatales trabajen para alcanzar una solución política en Siria y se comprometan a dar apoyo financiero al país y a los estados de la región que albergan a un gran número de personas refugiadas sirias. Este apoyo se hace más necesario que nunca al celebrarse el décimo año del inicio del conflicto en Siria.

El Servicio Jesuita a Refugiados de la región (JRS MENA) y Entreculturas apoyan a las personas desplazadas por el conflicto en Siria, así como a las comunidades de acogida vulnerables de la región. A través de este trabajo, que incluye servicios de educación, salud mental, medios de vida y programas de protección, vemos de primera mano la realidad actual en Siria y los países vecinos.

En base a este conocimiento, dirigimos las siguientes recomendaciones a las delegaciones que asistan a la Quinta Conferencia de Bruselas sobre el Apoyo al Futuro de Siria y su Región:

1. Responder a las necesidades críticas mediante el aumento de financiación y revisar el impacto de las sanciones en la población civil.

Las necesidades de la población siria desplazada y las comunidades de acogida vulnerables no han disminuido con la prolongación de la crisis. Ahora más que nunca, estas personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas y se debe aumentar la asistencia humanitaria, prestando especial atención a las necesidades de los más vulnerables, incluidos los niños/as, las mujeres y las personas ancianas. Se estima que 11 millones de personas dentro de Siria necesitan asistencia humanitaria, 4,8 millones de las cuales son niños y niñas[i]. La economía siria ha llegado a un punto de crisis extrema y casi el 60% de la población carece de acceso a alimentos suficientes. Las sanciones impuestas por la comunidad internacional han empeorado la situación económica y han perjudicado a la población más vulnerable. En Líbano, el 50% de la población local viven actualmente por debajo del umbral de pobreza, mientras que el 89% de los/as sirios/as viven en la pobreza extrema[ii]. En Jordania, un alarmante 65% de la población refugiada siria informa que no tienen cómo comprar alimentos suficientes[iii].

A través de nuestra experiencia en la región, vemos que también existen deficiencias y necesidades críticas en salud, salud mental, protección y educación. En Siria, multitud de niños y niñas se han visto obligados a abandonar la escuela debido a problemas diversos como el desplazamiento forzoso, ataques a escuelas, trabajo infantil, restricciones derivadas del COVID-19, hacinamiento en las escuelas y a la falta de medios de vida. 2,4 millones de niños/as en Siria están fuera del sistema educativo y se estima que trabajan en aproximadamente el 75% de los hogares. En Líbano, más de la mitad de los niños/as en edad escolar no están escolarizados y en Jordania la cifra se sitúa en el 40%. La educación es un derecho humano, una parte esencial de la respuesta humanitaria y está estrechamente vinculada a la protección de los niños/as. Creemos firmemente que lograr una educación inclusiva y de calidad para todos es uno de las herramientas más poderosas y probadas para alcanzar el desarrollo sostenible y es vital para alcanzar el resto de Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Los participantes de la conferencia deben comprometerse a proveer una financiación plurianual adecuada para estos sectores que sea flexible a los desafíos actuales que se presentan en medio de la crisis provocada por el COVID-19. La comunidad internacional debería considerar la Conferencia de Bruselas como una oportunidad para revisar el impacto de las sanciones impuestas a la población civil siria.

2. Invertir en la generación de medios de vida para mejorar la cohesión social y la resiliencia.

La respuesta humanitaria a las necesidades críticas debe ir acompañada de un enfoque a más largo plazo que considere la resiliencia. Siria y los países vecinos que acogen a la población refugiada siria se enfrentan actualmente a múltiples crisis sin precedentes. Por ejemplo, Líbano, el estado con la mayor proporción de refugiados/as per cápita en el mundo ahora se ubica también como el segundo país con mayor inflación. Además de la pandemia COVID-19, el año pasado el país experimentó un colapso económico, una fuerte inestabilidad política y una explosión sísmica en Beirut que acabó con la vida de 200 personas, hirió a 7.000 y dejó a miles sin hogar. Se deben proporcionar más fondos para ayudar a las comunidades de acogida a través de proyectos de desarrollo que busquen construir uniones sólidas e innovadoras entre población local y refugiada.

La inversión en medios de vida es también una parte clave del fomento de la resiliencia. El acceso al empleo es escaso en muchos países de acogida; por ejemplo, en Jordania, el índice de desempleo se ha incrementado del 19% en 2019 al 23% en 2020[iv], llegando hasta el 65% en la población refugiada siria, gran parte de la cual ha perdido su principal medio de vida en el último año debido al COVID-19[v]. La creación de empleo ayudará a mantener la cohesión social y reducirá las tensiones entre las comunidades de acogida y refugiada, mientras que para la población refugiada puede suponer una fuente de ingresos que les salve la vida. Estos esfuerzos deben ir acompañados de una mejora del acceso a la documentación legal y al permiso de trabajo, que actualmente está muy restringido en algunos estados como Jordania y Líbano.

3. Los estados regionales e internacionales deben detener por completo la devolución forzosa de migrantes. Todo regreso debe ser voluntario, seguro, digno y sostenible de acuerdo con los principios humanitarios.

A pesar de los innumerables desafíos políticos, sociales, económicos y de salud a los que se enfrentan los países de acogida, muchos sirios/as con los/as que trabajamos en el Líbano y Jordania no se sienten capaces de regresar a Siria. Entre los gobiernos regionales, ha habido numerosos intentos de devolver a la población refugiada siria a su país. Sirven de ejemplos la conferencia sobre el retorno de refugiados organizada en Damasco en noviembre de 2020 por el gobierno sirio con el apoyo de Rusia o la declaración de mayo de 2019 del gobierno libanés con la que habilitaba a deportar personas de nacionalidad siria que hubieran entrado en Líbano de forma irregular a partir de esa fecha. Los estados europeos han mantenido un consenso general de que la situación en Siria aún no es segura para los retornos[vi], sin embargo, Dinamarca ha declarado recientemente que partes del país sí son seguras y es la primera nación de la UE que dictamina que los refugiados pueden regresar[vii]. Esto podría convertirse en una tendencia preocupante si otros países de asilo siguen el ejemplo danés. Alentamos a las delegaciones de la conferencia a reiterar su apoyo a los principios y normas internacionales para el retorno y a reconocer que aún no se cumplen las condiciones para el regreso a Siria.

4. Compartir la responsabilidad a través de la provisión de oportunidades de asilo, reasentamiento y vías complementarias.

Una gran mayoría de sirios/as desplazados vive en países vecinos de Siria. Estos países están experimentando algunos de los cambios y desafíos más importantes de su historia reciente. Con personas que luchan por sobrevivir, el reasentamiento seguro en otro país puede suponer un salvavidas para estas personas. La comunidad internacional puede y debe compartir la responsabilidad y debe apoyar a más personas comprometiéndose a aumentar los lugares de reasentamiento, las vías complementarias para el asentamiento y manteniendo abiertos los procesos de asilo para la población de origen sirio.
JRS MENA y Entreculturas continuarán trabajando junto a aquellos que se han visto afectados por el conflicto sirio, tanto dentro de Siria como en toda la región. Contarán con nuestro apoyo mientras trazan su camino a seguir. Instamos a la comunidad global a unirse en este esfuerzo y priorizar sus necesidades.
 

[i] UNICEF, Syrian Arab Republic Appeal, https://www.unicef.org/appeals/syria
[ii]WFP, 2020, Nine out of ten Syrian refugee families in Lebanon are now living in extreme poverty, UN study says, https://www.wfp.org/news/nine-out-ten-syrian-refugee-families-lebanon-are-now-living-extreme-poverty-un-study-says#:~:text=One%20of%20the%20most%20concerning,cent%20only%20a%20year%20before.
[iii] Jordan INGO Forum, 2021, Walk the Talk
[iv] Badarin, 2020, Jordan’s economic, security and political challenges under Covid-19, https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13629395.2020.1850624
[v] Jordan INGO Forum, 2021, Walk the Talk
[vi] European Parliament press release, 2021, MEPs ‘remind all EU member states that Syria is not a safe country to return to and believe any return should be safe, voluntary, dignified and informed’, https://www.europarl.europa.eu/news/en/press-room/20210304IPR99218/syria-needs-a-greater-financial-and-political-response-from-the-eu
[vii] InfoMigrants, 2021, Denmark declares parts of Syria safe, pressuring refugees to return, https://www.infomigrants.net/en/post/30650/denmark-declares-parts-of-syria-safe-pressuring-refugees-to-return#:~:text=Denmark%20declares%20parts%20of%20Syria%20safe%2C%20pressuring%20refugees%20to%20return,-Published%20on%20%3A%202021&text=Denmark%20has%20stripped%2094%20Syrian,be%20sent%20back%20to%20Syria.