Día contra la Utilización de Menores Soldado

Según la ONU, actualmente hay 250.000 niños y niñas soldado en el mundo. El Secretario General de Naciones Unidas, en su informe de 2016 sobre niños y conflictos armados, constata la existencia de niños y niñas soldado en 20 países, la mayor parte del continente africano y de la región asiática de Oriente Medio, donde se registra un número más elevado de conflictos armados. El informe destaca el incremento del número de casos de reclutamiento y utilización de niños en países como Somalia y la República Árabe de Siria (cuya cifra en 2016 se multiplicó por más de dos con respecto del año 2015), así como por el elevado número de casos en Sudán del Sur, país donde se registra una de las cifras más altas de niños reclutados para fines militares (1.100).

Un “niño o niña soldado” se define como toda persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza armada regular o irregular o grupo armado en cualquier capacidad, como por ejemplo, aunque no solamente, cocineros, porteadores, mensajeros, y cualquiera que acompaña a estos grupos que no sean miembros de la familia. Incluye niñas y niños reclutados para practicar actividades sexuales y/o contraer matrimonio obligatorio. La definición, por tanto, no solamente se refiere a un niño o niña que porta, o ha portado, armas (basado en los “Principios de Ciudad del Cabo”, 1997).

El uso de niños y niñas soldado es sin duda la forma más extrema de explotación infantil. Estos menores pasan por experiencias terribles que los dejan insensibilizados y traumatizados; muchos de ellos no pueden olvidar los abusos que padecieron. En el caso de las niñas soldado, a las frecuentes lesiones físicas se añaden abusos sexuales y matrimonios forzosos,  que provocan gravísimos traumas y, cuando sobreviven, el rechazo por parte de su comunidad. La Representante Especial de la Secretaría General de la ONU, en su informe anual de de 2017, puso de manifiesto que aproximadamente el 40% de los menores afectados por el reclutamiento y el uso para fines militares son niñas.

 Niñas en una escuela de JRS en Bambari, República Centroafricana (Foto: Pablo Funes / Entreculturas)

¿Cuál es el marco legal en vigor?

En 2002 se puso en práctica el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de los niños en conflictos  armados, que prohíbe la participación de niños y niñas menores de 18 años en las hostilidades, y supone un aumento de la edad mínima previa (15 años) que se había establecido en la propia Convención y en las Convenciones de Ginebra de 1949, y sus Protocolos adicionales de 1977. Además de exhortar a los estados a que aumenten la edad para el reclutamiento obligatorio y la participación directa en un conflicto a los 18 años, el Protocolo Facultativo exige a los Estados Parte que aumenten la edad mínima para el reclutamiento voluntario más allá de la edad fijada en la actualidad, que es de 15 años. En julio de 2002 se alcanzó otro hito cuando se puso en vigor el Estatuto de la Corte Penal Internacional, donde se considera un crimen de guerra la leva, el reclutamiento o la utilización de menores de 15 años en las hostilidades por parte de las fuerzas armadas nacionales.

Los conflictos menoscaban la capacidad de las familias y las comunidades para proteger y ocuparse de sus hijos. Sin embargo, los esfuerzos encaminados a asegurar que sus hijos no resulten involucrados en la violencia son importantes y es preciso prestarles apoyo. La protección de los niños y las niñas por las familias y las comunidades es la línea principal de defensa en la batalla contra el reclutamiento de los niños y las niñas por parte de los grupos armados. La capacidad exige también concentrar las actividades y los recursos en las regiones y los grupos demográficos menos favorecidos –entre ellos las poblaciones desplazadas– para garantizar un acceso igualitario a los servicios de calidad, en particular la educación.

El trabajo de Entreculturas

Entreculturas lleva desde 2008 apoyando el trabajo educativo con niños y niñas soldados del Servicio del Jesuita al Refugiado (JRS) en la República Centroafricana, país donde se registra un aumento, en 2016, del 50% de niños y niñas reclutados para fines militares con respecto del año 2015, según el citado informe del Secretario General de Naciones Unidas. 

Para Teo Corral, que fue Directora del Proyecto Bambari del Jesuit Refugee Service, y con la que hemos tenido ocasión de hablar, la educación es sinónimo de superación y sueños en el caso de niñas y niños que han sido soldados. Teo dedicó sus energías a trabajar con menores desmovilizados como soldados en la República Centroafricana (RCA). La violencia en el país, que se recrudeció en 2017, afecta especialmente a los menores: cierre de escuelas, desplazamiento forzado y reclutamiento por parte de grupos armados - se calcula que actualmente hay entre 6.000 y 10.000 menores soldados en el país. En su entrevista, Teo Corral nos invita a “quitarnos el impermeable”: