Los próximos meses serán decisivos para el futuro de la sostenibilidad empresarial en España. La culminación de la trasposición del paquete Ómnibus europeo marcará el rumbo de cómo nuestro país aterriza el nuevo marco regulatorio en materia de sostenibilidad, debida diligencia y responsabilidad social corporativa.
Desde Entreculturas seguimos este proceso con mucha atención y con convicción. Creemos que nuestro país tiene hoy la oportunidad (y la responsabilidad) de avanzar hacia una regulación clara, que proteja derechos, y alineada con los grandes retos sociales y ambientales de nuestro planeta. Y no creemos que el debate sea solo cumplimiento normativo; hablamos del modelo empresarial que queremos impulsar como sociedad.
En los últimos años hemos visto avances importantes. Muchas empresas que han integrado la sostenibilidad de forma cada vez más estratégica, incorporando criterios ESG en la toma de decisiones, reforzando sus políticas de debida diligencia, aumentando la transparencia en sus reportes y desarrollando alianzas sociales con mayor recorrido e impacto. Esto lo hemos podido percibir con muchas de las empresas que apoyan nuestros proyectos.
Sin embargo, también observamos con preocupación que la incertidumbre regulatoria está empezando a generar un cierto efecto de pausa y, en algunos casos, incluso de repliegue. Cuando el marco normativo se percibe como cambiante o incierto, la sostenibilidad corre el riesgo de volver a colocarse en un segundo plano, de convertirse en un terreno donde “esperar a ver qué pasa”. Y esto supone un freno en un momento en el que precisamente necesitamos acelerar.
Distintos análisis vienen apuntando en esta dirección. El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (del cual formamos parte como Entreculturas) alertó recientemente de que la incertidumbre en torno al desarrollo regulatorio europeo puede comprometer los avances conseguidos en materia de transparencia y rendición de cuentas empresarial. Su informe anual sobre sostenibilidad en las empresas del IBEX 35 advierte de un estancamiento en la calidad de la información reportada, y recuerda que la regulación europea ha sido uno de los principales motores de mejora en este ámbito.
100 propuestas para impulsar una nueva agenda de RSE
Este contexto hace especialmente relevantes los espacios de reflexión y diálogo que están teniendo lugar en nuestro país. En ese sentido, destacamos la presentación reciente del informe “Una nueva agenda de Responsabilidad Social Empresarial”, impulsado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, donde se compartió una propuesta de 100 medidas para un nuevo impulso de la RSE. Entre ellas destacan el refuerzo de la transparencia y la rendición de cuentas empresarial, una mayor integración de los derechos humanos y la debida diligencia en la gestión, el impulso de la participación de las personas trabajadoras y el avance hacia modelos productivos más sostenibles e inclusivos. Medidas que vuelven a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: qué papel queremos que juegue la empresa en la construcción de una economía más justa y cómo asegurar que el progreso económico vaya acompañado de progreso social y ambiental.
Lo que vemos desde Entreculturas
En nuestro trabajo junto a empresas hemos comprobado que hay organizaciones que no esperan a que la normativa les marque el camino. Empresas que han decidido asumir su responsabilidad sobre el mundo en el que operan y que entienden la RSC no como un requisito de cumplimiento, sino como parte de su misión y de su forma de hacer negocio. Con ellas hemos desarrollado proyectos de impacto real en educación, empleabilidad e inclusión, en España y en los contextos más vulnerables donde trabajamos en América Latína, África, Europa y Asia.
Ese compromiso es el que es clave extender y sistematizar a través de los avances normativos: que más empresas den ese paso, con herramientas, con marcos claros y con el respaldo de una regulación que no permita quedarse atrás. Desde distintos espacios de incidencia, estamos defendiendo que esta no es una cuestión ideológica, sino una apuesta de futuro: una economía más responsable, transparente y sostenible también es una economía más fuerte, más justa y más preparada para los retos que vienen.
A quienes desde el ámbito empresarial seguís apostando por integrar la sostenibilidad con profundidad y coherencia, ¡gracias por sostener el impulso en un momento especialmente decisivo!
Si quieres explorar cómo avanzar en esta dirección junto a nosotras, puedes contactar con nuestro equipo de alianzas con empresas.



