En muchas comunidades rurales de Chad, el matrimonio infantil sigue marcando el futuro de miles de niñas. Para ellas, ser forzadas a casarse a edades tempranas implica abandonar la escuela, ver limitada su autonomía y quedar más expuestas a distintas formas de violencia, pobreza y exclusión, perdiendo la posibilidad de decidir sobre su propio proyecto de vida.
Aunque existen múltiples barreras que dificultan el acceso a la educación, como la pobreza, la falta de infraestructuras o la escasez de docentes, los matrimonios infantiles continúan siendo una de las principales causas de abandono escolar femenino en el país. Según la ONU, en África subsahariana se concentra actualmente casi uno de cada tres matrimonios infantiles del mundo.
Frente a esta realidad, desde La LUZ de las NIÑAS impulsamos procesos educativos y comunitarios orientados a prevenir el matrimonio infantil y fortalecer la permanencia educativa de niñas y adolescentes.
Sensibilización y fortalecimiento frente al matrimonio infantil
La protección, la educación, la participación activa de las niñas y el trabajo comunitario forman parte central del enfoque que impulsamos para prevenir los matrimonios infantiles forzados y fortalecer entornos más seguros para ellas.
Por ello, trabajamos junto a familias, docentes y líderes comunitarios para sensibilizar sobre las consecuencias que tiene esta práctica en la vida de las niñas y promover una mayor protección de sus derechos dentro de las comunidades. Este acompañamiento busca también cuestionar dinámicas sociales y culturales que siguen sosteniendo los matrimonios infantiles y limitando las oportunidades de muchas niñas.
“La sensibilización permite que las familias comprendan las consecuencias negativas del matrimonio infantil y forzoso y favorezcan la escolarización de las niñas. Cuando involucramos también a líderes comunitarios y recordamos que esta práctica está prohibida por la ley, vemos cómo poco a poco cambian las mentalidades y se abren nuevas oportunidades para ellas», explica el equipo de acompañantes de los clubes de apoyo de Fe y Alegría Chad.
A través de clubes y actividades desarrolladas en escuelas, impulsamos además espacios donde las niñas pueden expresarse con libertad, compartir las situaciones que viven y fortalecer su autoestima. «Los clubes se han convertido en espacios seguros donde las niñas pueden compartir sus experiencias sin miedo a ser juzgadas. Allí fortalecen su autoestima, crean redes de apoyo y empiezan a imaginar un futuro diferente, tomando decisiones con mayor confianza», destacan desde el equipo de Fe y Alegría Chad.
La permanencia escolar frente al matrimonio infantil
Gran parte de este trabajo busca que más niñas puedan permanecer en la escuela y continuar construyendo sus proyectos de vida. En contextos donde muchas abandonan sus estudios a edades tempranas, continuar en el entorno educativo puede marcar una diferencia decisiva en su futuro.
Permanecer en la escuela no solo amplía sus oportunidades educativas. También reduce su exposición al matrimonio infantil y fortalece su autonomía y participación dentro de las comunidades.
“Creemos en el poder transformador de la educación: si las niñas pueden continuar estudiando, tienen más oportunidades de prosperar y transformar su entorno”, señala Casimir Ralongar, responsable de proyectos de Fe y Alegría Chad en la región de Guéra.
En algunos casos, los propios clubes de apoyo impulsados en las escuelas de Fe y Alegría Chad han intervenido cuando una niña enfrentaba un posible matrimonio infantil. A través del diálogo con las familias, otras niñas del grupo han logrado persuadir a padres y madres para evitar que sus hijas abandonen la escuela para ser casadas.
«Hemos visto cómo algunas niñas que estaban a punto de abandonar la escuela por un matrimonio precoz han podido continuar estudiando gracias al diálogo con sus familias y al apoyo de sus compañeras. Estos cambios demuestran la importancia de crear espacios donde las niñas sepan que no están solas», señalan desde el equipo de acompañantes de Fe y Alegría Chad.
Más maestras, más referentes para las niñas
La permanencia educativa de las niñas también está relacionada con la posibilidad de encontrar referentes femeninos dentro de las escuelas. Sin embargo, en muchas comunidades rurales de Chad, la mayoría del personal docente sigue siendo masculino.
Por ello, desde Fe y Alegría Chad se impulsan también acciones para promover una mayor participación de mujeres en la docencia, la gestión escolar y otros espacios de liderazgo educativo, como por ejemplo la “Beca a mujeres refugiadas para el acceso a una formación superior de maestras de secundaria”, del programa Maestras en África que impulsamos desde Entreculturas junto con JRS y Fe y Alegría. Este programa de becas busca empoderar y capacitar a las mujeres en la educación, con el fin de promover modelos y referentes para las niñas en los colegios, así como responder a la necesidad de aumentar el número de maestras en las escuelas secundarias.
Ver a otras mujeres ocupando estos espacios ayuda a muchas niñas a imaginar nuevas posibilidades para su futuro y fortalece su confianza para continuar estudiando.
Trabajo frente al matrimonio infantil
El trabajo que impulsamos junto a las niñas en Chad forma parte de una apuesta más amplia de La LUZ de las NIÑAS para prevenir la violencia y el matrimonio infantil, fortaleciendo espacios de protección, participación y acompañamiento que permitan a más niñas construir sus proyectos de vida con mayor autonomía y oportunidades de futuro.
Esta labor la desarrollamos también en otros países de África y América Latina, donde desde el inicio del programa hemos acompañado ya a más de 71.000 niñas a través de procesos educativos, comunitarios y de sensibilización orientados a la defensa de sus derechos.
Desde el equipo de acompañantes de los clubes de apoyo recuerdan que, pese a las dificultades, el cambio es posible cuando las comunidades se implican: «Muchas niñas siguen enfrentándose al matrimonio precoz, la pobreza y las dificultades para acceder a la educación. Pero todas merecen ir a la escuela, estar protegidas y tener la oportunidad de cumplir sus sueños. Invertir en la educación de las niñas es invertir en el futuro de toda la comunidad».



