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COLOMBIA: un conflicto, diversos escenarios Según las estadísticas, Colombia es -en la actualidad- uno de los países con mayor índice de violencia. El conflicto entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Estado, y todo su aparataje militar y paramilitar, ha provocado miles de desplazados. Entreculturas y su socio en el terreno, el Servicio Jesuita a Refugiados - América Latina y Caribe (SJR-LAC) están llevando a cabo un proyecto con la población en situación de desplazamiento o de refugio, no sólo en el país, sino también en sus vecinos Ecuador, Panamá y Venezuela. ![]() Desde el recrudecimiento del conflicto en Colombia durante los años 80, las cifras son escalofriantes: más de cuatro millones de desplazados internos, cerca de 50.000 refugiados en países vecinos y cerca de 70.000 solicitantes de asilo. El SJR- LAC dio comienzo en septiembre de 2009 al Programa para la Integración local de la Población en situación de Desplazamiento y Refugio. Se trata de un proyecto que no sólo tiene alcance en ese país, sino que se extiende también a los territorios vecinos afectados por el problema: Ecuador, Panamá y Venezuela. Visibilizar la situación de niños, niñas y adolescentes afectados por el conflicto, disminuir las condiciones de vulnerabilidad y contribuir a la integración local de la población solicitante de asilo son algunos de los objetivos del programa -financiado por INDITEX-, que tiene una duración total de tres años. Para ello, se ofrece asistencia psicosocial y jurídica, talleres de sensibilización e incidencia pública para mejorar sus condiciones, formación en defensa de los derechos humanos, desarrollo de actividades productivas y educación para la paz y para la resolución de conflictos, entre otras actividades.
Pero la realidad colombiana trasciende más allá de las fronteras del país, a través de las miles de personas que huyen desesperadas buscando un refugio, del comercio del narcotráfico que expande sus redes o de los grupos guerrilleros que amplían su margen de acción. Entreculturas y el JRS-LAC lo saben, de ahí que hayan decidido contemplar en su estrategia a Ecuador, Panamá y Venezuela. ECUADOR Aproximadamente, 250.000 colombianos se encuentran en Ecuador en situación similar a la de refugiado. Durante el 2009 se estima que ingresaron cerca de 20.000 personas con necesidad de protección internacional, y en la parte andina y costa de la frontera se triplicaron las solicitudes de asilo para el primer trimestre de 2009. Se estima que un 70% de las personas que van a la frontera buscando protección provienen del departamento del Nariño, uno de los más castigados. El SJR-LAC, con apoyo de Entreculturas, ha acompañado a 2.459 personas durante el primer semestre del proyecto, ofreciendo asistencia psicológica a 172 de ellas. En cuanto a los niños y las niñas en situación de refugio, se han realizado 252 trámites para su inserción en unidades educativas. PANAMÁ El flujo migratorio hacia Panamá ha tenido un incremento importante pasando de 168.544 colombianos en el 2004 a 238.851 en el 2009. A través de este programa, en Panamá se ha prestado asistencia humanitaria a 107 personas. Se desarrolla un programa educativo para niños y niñas, a través de talleres de dibujo y danza, y de apoyo escolar, con el fin de ayudar a la integración de los colombianos con la población panameña. Además, el SJR Panamá apoya a la población refugiada con los trámites de regularización de documentos. Todo el trabajo que se desarrolla está ligado a un programa de incidencia y fortalecimiento de la red. VENEZUELA En los últimos diez años, unos 200.000 colombianos han llegado a Venezuela huyendo de la inestabilidad de su país. Entre diciembre de 2009 y febrero de 2010, el SJR-Lac ha realizado casi un centenar de visitas para procurar acompañamiento a 117 personas refugiadas en comunidades indígenas del Alto Apure y Táchira. Asimismo, otras 128 personas han sido atendidas en las oficinas centrales del SJR en el país. En este primer trimestre se brindó atención psicológica a 24 personas -en su mayoría mujeres- que presentaban patologías derivadas de la violencia intrafamiliar, la depresión o el miedo. Un elemento importante a destacar ha sido el logro de varias acciones de formación a militares y efectivos policiales de la zona de actuación del SJR en temas vinculados con la violencia de género, los derechos humanos, el derecho al refugio y la salud sexual y reproductiva. Una formación similar a la que han recibido unos 350 niños y niñas de la zona fronteriza, con quienes, además, se han trabajado las habilidades y competencias básicas para la vida. |
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