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Cuando la educación se abre paso entre la pobreza Los Bañados Norte y Sur de Asunción se encuentran en las orillas del río Paraguay, en el país del mismo nombre. Se llaman así por tratarse de asentamientos ubicados en las zonas inundables de la ciudad. Mientras que en el Bañado Norte se concentran los desechos de la industria cárnica, en el Bañado Sur se ubica el gran vertedero de Asunción, más conocido como Cateura, donde muchos de los pobladores sobreviven a base del empleo informal o revendiendo algunos objetos que encuentran entre la basura. ![]() Estos dos barrios se fueron formando espontáneamente en un paulatino proceso de ocupación a medida que los campesinos se vieron obligados a abandonar el campo por la falta de tierras y la agresiva expansión del monocultivo. Tanto el Bañado Norte como el Sur carecen del reconocimiento de Municipalidad, lo cual significa que el Estado no garantiza los recursos y servicios básicos en la zona. No existe un sistema de alcantarillado ni las calles están asfaltadas, además, el agua corriente y el alumbrado público son muy deficientes. Pese a que jamás se haya realizado un censo, se calcula que son 30.000 el número de habitantes entre ambas áreas. Las casas, confeccionadas con cartones, maderas y chapas, son frecuentemente inundadas a causa de las lluvias o de las crecidas ocasionales del río. Esto, junto con el resto de elementos enunciados anteriormente, explica el alto grado de insalubridad al que están expuestos los habitantes de los Bañados, en especial, los niños y las niñas quienes, ante la falta de recursos, no tienen la posibilidad de ir a la escuela y pasan el día a la intemperie. Esa situación de abandono los convierte en presa fácil de numerosas amenazas como el consumo de drogas, la violencia, los malos tratos o los abusos sexuales. El proteger a los menores de ese contexto tan desfavorable se convirtió en uno de los objetivos del Movimiento de Educación Popular Fe y Alegría, un objetivo al que, desde el comienzo, Entreculturas ha contribuido estrechamente. El primer paso de cara a crear un "ambiente protegido" en el que los niños, niñas y jóvenes de la zona pudieran desarrollarse lejos de riesgo alguno fue la puesta en marcha de tres colegios en el Bañado Norte y cuatro escuelas y dos centros comunitarios de educación inicial en el Bañado Sur. Hasta entonces no había ninguna oferta educativa. Mediante la escolarización se ha ido consiguiendo que los menores pasen menos tiempo en la calle y adquieran las competencias formativas básicas para desarrollarse como personas y acceder al exiguo mercado laboral. A pesar de los esfuerzos realizados en esta dirección, las circunstancias sociales adversas y las dificultades de aprendizaje de muchos alumnos y alumnas que han accedido por primera vez a la escuela en una edad avanzada provocan que haya más de un 50% de retraso escolar, lo que muchas veces lleva aparejada la deserción de las aulas. Ante esta realidad, Entreculturas y Fe y Alegría han optado por implementar el proyecto VY'A RENDA (en guaraní, "lugar de la alegría"), una iniciativa que busca crear alternativas de uso del tiempo libre y, al mismo tiempo, fortalecer el proceso educativo para frenar los índices de fracaso escolar. Esta oferta se concreta en la organización de clases de refuerzo para aquellos alumnos o alumnas que lo necesiten, talleres de agricultura, jardinería, música y expresión artística, ludoteca, biblioteca, campeonatos deportivos y actividades de voluntariado. Además, en todas estas propuestas se procura implicar a la familia y a toda la comunidad en la organización y ejecución de las mismas a fin de que interioricen una manera de vivir el tiempo libre como aprendizaje y relación sana con los demás. Con el tiempo, estas prácticas están repercutiendo de manera muy positiva en el devenir de los Bañados. "Gracias al proyecto, muchos niños y niñas de los colegios de Fe y Alegría están mejorando su rendimiento escolar y su integración positiva en el barrio y en sus familias. Fe y Alegría ha ido consolidando su presencia en los bañados hasta el punto de convertirse en uno de los referentes institucionales más importantes en materia de educación y desde el punto de vista del desarrollo comunitario. Y lo más importante, el proyecto está contribuyendo notablemente a que los niños, niñas y sus familias tomen conciencia de que la educación es una de las herramientas fundamentales de cambio, que mejora notablemente la empleabilidad de los jóvenes y que, en definitiva, les proporciona la posibilidad de romper el círculo de pobreza en el que viven", sostiene Paco Alonso, supervisor del proyecto desde Entreculturas.
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