Coincidiendo con el Día Internacional de la Asistencia Humanitaria, la jornada de apertura se dedicó a reflexionar sobre el desarrollo y los derechos humanos del pueblo haitiano junto a habitantes de los campos y representantes de la sociedad civil, el gobierno y varias ONGs, agencias y medios de comunicación locales e internacionales.
Pasados más de siete meses desde el trágico terremoto en Haití, el Servicio Jesuita a Refugiados continúa con el trabajo comprometido de ayuda a los desplazados. Así, el pasado 19 de agosto abrió una nueva oficina en Puerto Príncipe, comandada por el director nacional del SJR en el país, Wismith Lazard SJ. Éste explicó que el objetivo de este paso adelante es “reforzar el trabajo que inició con la población damnificada tras el terremoto, al mismo tiempo seguir trabajando sobre la problemática haitiano-dominicana, fronteriza y migratoria en general”. Y es que la presencia del SJR en la isla se remonta a 1999: más de una década acompañando, sirviendo y defendiendo los derechos de los migrantes y de las comunidades fronterizas del noreste de Haití que afrontan situaciones muy difíciles, ya sea en la misma frontera o en República Dominicana.
Si la vida ya era difícil para muchos haitianos antes del pasado 12 de enero, hoy miles de ellos no tienen un hogar donde refugiarse en la temporada de lluvias y huracanes. Por eso Lazard invitó a “colaborar juntos para mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable y para construir un Haití justo, democrático y equitativo; donde los derechos fundamentales y la dignidad de todos y todas sean respetados y protegidos”.
Precisamente la reflexión en torno a este objetivo centró la jornada de inauguración de la nueva oficina, que coincidió con el Día Internacional de la Asistencia Humanitaria. Habitantes de los campos de refugiados y representantes de la sociedad civil haitiana, ONGs, agencias y medios de comunicación locales e internacionales asistieron a las dos conferencias a cargo del economista haitiano Camille Chalmers, director ejecutivo de la Plataforma de Incidencia para un Desarrollo Alternativo, y el sacerdote Jan Hanssens, director de la Comisión Episcopal Nacional “Justice et paix”.
En representación del gobierno del país, al cual se reclamó más participación y responsabilidad en las labores de reconstrucción, acudió el ministro de los Haitianos en el Exterior, Edwin Paraison, quien mostró su satisfacción porque “el trabajo de los Jesuitas en Haití ha ayudado mucho y seguirá ayudando” a mejorar la situación.
Centraron el debate las críticas y denuncias de las violaciones de los derechos humanos tras la catástrofe, la ineficacia del Estado, los actores internacionales que se aprovecharon de la situación, la imposibilidad del pueblo haitiano para implicarse en el proceso de reconstrucción y el modelo de crecimiento global injusto, que provoca la pobreza y los desastres naturales fruto del cambio climático; temas que alternaron con el agradecimiento a la solidaridad internacional y el llamado a la movilización general de los ciudadanos y ciudadanas del país para defender su soberanía y derecho a decidir en los planes de desarrollo.
Así, con la crítica constructiva y la búsqueda de alternativas concretas para reorientar la ayuda humanitaria en Haití y lograr una participación más amplia de sus habitantes en el proceso de reconstrucción, inició su andadura la nueva oficina del SJR en Puerto Príncipe.