"Cada día que pasa he de aprender a quererme", relata China Keitetsi. "Me quitaron a mi madre y me dieron un arma, desde entonces, he visto y he hecho cosas horribles de las que me averguenzo tremendamente, pero no quiero hablar de ello. Me ha costado muchísimo dejar atrás mi pasado, pero ahora, por fin, he vuelto a vivir tranquila, he vuelto a sentir algo por los demás".

No hay duda de que China, además de 31 años, tiene ahora una gran sabiduría. Todo lo que vivió durante los 10 años que formó parte del Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Museveni, en Uganda, la hizo madurar prematuramente. Su mirada y su forma de hablar lo constatan. Pese a haber contado la misma historia incontables veces de cara al público y a los medios de comunicación, China infunde a sus palabras un sentimiento y una emoción cautivadora.

Y es que se trata de su lucha personal por evitar que otros niños y niñas de cualquier parte del planeta padezcan las atrocidades a las que ella se vio sometida y que segaron su infancia de raíz. Tanto es así que en la actualidad es responsable de un centro de acogida para niños y niñas ex soldados en Ruanda (país natal de sus padres), por los que confiesa sentir un amor inmenso. Un amor que reparte también entre sus dos hijos, de 11 y 16 años, con los que vive en Dinamarca.

La presencia de China Keitetsi en Madrid se enmarca en las Jornadas que la Coalición Española para Acabar con la Utilización de los Niños y Niñas Soldados organizó el pasado 12 de febrero en la sede de la Obra Social de La Caixa. En esta ocasión, el objetivo de las charlas era hacer hincapié en la especial vulnerabilidad de las niñas soldado y en la injusta invisibilidad a la que continuamente se las relega.

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En el evento intervinieron tanto especialistas internacionales en la cuestión de los niños y niñas soldados como miembros de la Coalición, así como Leire Pajín, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, que inició la sesión trasladando su compromiso personal y el de su Gobierno por la erradicación de esta lacra que mina los Derechos fundamentales de miles de niños y niñas en todo el mundo.

China Keitetsi

China Keitetsi nació en Uganda y reside hoy en Dinamarca. A los ocho años, ingresa en un campo de reclutamiento del Ejército de Resistencia Nacional de Uganda (NRA), liderado en aquel momento por YOWERE MUSEVENI, el actual presidente ugandés. En el campo de reclutamiento, recibe un nuevo nombre de manos de su profesora -que decide llamarla "China" por sus ojos rasgados-, así como un arma.

En su primera incursión bélica, China se ve obligada a afrontar la cruel realidad de la guerra, algo para lo cual evidentemente no está preparada. Poco a poco, la niña se ve atrapada en una creciente espiral de violencia. Pese a todo, la NRA, con su perfecta organización, se convierte en la nueva familia de esta joven desarraigada.

 
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Tras la victoria de MUSEVENI en 1986, China Keitetsi se convierte en guardaespaldas de un funcionario de alto rango, para pasar posteriormente a formar parte de la Policía Militar. En dicho cuerpo, vive una situación desesperada debido a una serie de acusaciones falsas y huidas -cuenta entonces 19 años- a Sudáfrica. Con la ayuda de Naciones Unidas, llega a Dinamarca en 1999. Actualmente reparte su tiempo entre Dinamarca y el país natal de sus padres, Ruanda.

En un esfuerzo por superar su propia experiencia, China Keitetsi decide poner su historia por escrito. Su libro, convertido ya en un éxito de ventas y cuyo título en alemán podría traducirse como "Se llevaron a mi madre y me entregaron un arma" (mientras que la edición inglesa del mismo podría traducirse como "Luchando por la vida"), constituye un testimonio único y una llamada rotunda contra el uso de niños  y niñas como soldados.

En el mundo, alrededor de 300.000 niños están involucrados en conflictos armados, de los cuales 120.000 se encuentran en África. China Keitetsi es la primera niña soldado que ha publicado un libro sobre su vida. Su valor y coraje, que le llevaron a romper su silencio, la convierten en defensora de todos los niños y niñas traumatizados por la guerra y privados de sus derechos.

China Keitetsi dedica hoy su vida a ofrecer la ayuda que ella misma recibió en su día. Imparte charlas sobre la compleja y problemática naturaleza de los niños soldados en toda Europa así como en Estados Unidos, Canadá y Japón. También ha sido invitada a dirigirse ante las Naciones Unidas, UNESCO y el Parlamento alemán.

En su labor, China cuenta con el apoyo de multitud de organizaciones, tales como UNICEF, Amnistía Internacional, Tierra de Hombres, Oxfam, la Coalición para Acabar con la Utilización de Niños Soldados e IANSA.

China Keitetsi fue embajadora de Missio Munich - "action Volltreffer" durante el mundial de fútbol de 2006, cuyo lema era: "Goals will be shot, not human-beings."

En 2004, China Keitetsi funda, gracias a las donaciones y ayudas recibidas, la organización "Hilfe für ehemalige Kindersoldaten und afrikanische Kriegsopfer e. V." (Ayuda para los antiguos niños soldado y víctimas de las guerras africanas e.V.). Con el dinero recaudado, construyó un centro para la "reintegración de niños soldado" en Ruanda. www.defoexchild.de

En 2005, China Keitetsi es invitada en dos ocasiones por la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, en el marco de la UNESCO Chair & Institute of Comparative Human Rights, a compartir sus experiencias. Como reconocimiento a su labor, recibe el "Certificate of Appreciation for dedication and commitment to translating the ideals of human rights into practical reality: AMBASSADOR FOR HUMAN RIGHTS " (Certificado de Reconocimiento por su dedicación y compromiso para traducir los ideales de los derechos humanos en una realidad tangible: EMBAJADORA PARA LOS DERECHOS HUMANOS).

En un esfuerzo por superar su propio destino, China decide escribir sus memorias. Cuando ve que el número de páginas redactadas supera las 150, comprende que aquella frase que se dijo en su día ("China, estás escribiendo un libro") cambiaría su vida una vez más.

El primer libro de China, Child Soldier: Fighting for my Life (edición alemana: Sie nahmen mir die Mutter und gaben mir ein Gewehr) fue publicado por primera vez en 2002 en Sudáfrica y en 2003 en Alemania, y ha sido traducido a multitud de idiomas.

En septiembre de 2007, se publicó la continuación de su primer libro, convertido ya en un éxito de ventas, titulado: Tears Between Heaven and Earth: My way back to life. (Lágrimas entre el Cielo y la Tierra: mi Regreso a la Vida).

 


La implicación y las consecuencias específicas de las niñas y mujeres en los conflictos armados

El desarme, la desmovilización y la reintegración (DDR) constituyen los primeros pasos hacia el proceso del fin del conflicto y el establecimiento de la paz. Estas tres fases del proceso son vitales para que una sociedad pueda transitar del conflicto a la paz y hacia el desarrollo. Sin embargo, hasta hace poco se prestaba insuficiente atención a las necesidades especiales de protección de la niñez dentro de éstos. Si no existen la voluntad política ni los recursos financieros necesarios, el proceso estará condenado a fracasar.

Lamentablemente, en los procesos de DDR, las niñas normalmente han sido pasadas por alto porque no se les considera parte integrante de la categoría de los "niños soldados". Sin embargo, las niñas pueden desempeñar muchas funciones en las fuerzas armadas y, al igual que los niños, muchas prestan servicio en primera línea y ocurre con frecuencia que se sienten satisfechas de tener, por primera vez en su vida, cierto poder y un estatus igual al de los hombres.

Otras tienen la traumática experiencia de haber sido abusadas durante años, de haber sido obligadas a tener hijos de hombres que las trataban con violencia. Normalmente, las niñas vuelven a sociedades en las que se mira con desprecio a mujeres que son madres solteras o que han tenido relaciones no admitidas, por las que ya no se les puede fijar un precio de novia, suponiendo una vergüenza para la familia y el clan. En muchos casos, las niñas no encuentran más alternativas que la prostitución, y no es infrecuente que tengan pensamientos de suicidio.

Por todo esto, la identificación y el tratamiento de las niñas requieren más sensibilidad y discreción de lo normal. Mientras no se tomen en cuenta las necesidades especiales de las niñas, los programas DDR seguirán fracasando. El último informe de la Coalición Contra la Utilización de los Niños Solados ya señaló el fracaso de los programas de rehabilitación en Sierra Leona, dirigido a las niñas, donde tan sólo el 8% de las que se encontraban en los grupos armados irregulares logró abandonarlos.