"De enero a abril de 2008 hemos contabilizado 1.353 niños traficados de Haití a República Dominicana. Sabemos que esta cifra no es más que una aproximación a la cantidad real de niños víctimas del tráfico organizado por delincuentes que buscan enriquecerse deshonestamente a expensas de personas indefensas. Los traficantes utilizan todo tipo de estrategias para camuflar su terrible negocio y desviar la atención de las autoridades y de los defensores de los derechos humanos que trabajan en la zona", afirman Solidaridad Fronteriza y el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM).
El SJRM Haití manifiesta su indignación por la suerte que corren estos niños. "Cuando se trata del tráfico de niños no podemos quedarnos indiferentes. La mayoría de estos niños y niñas acaban trabajando en los campos de caña, como servidumbre doméstica, en la mendicidad, en la venta callejera e, incluso, vendiendo su cuerpo. Nuestro deber es el de alertar a las autoridades para que impidan que los traficantes partan hacia República Dominicana. El problema es que no se le da un seguimiento serio a este tipo de casos en la frontera haitiano-dominicana. No sorprende que el traficante de niños, tras haber sido puesto a disposición de las autoridades, fuese liberado sin más, pues la Justicia en la región deja mucho que desear y la población ya no confía en ella".
Ambas organizaciones piden al Estado haitiano y al Estado dominicano que investiguen cuál es el destino final de estos niños y con qué fin son introducidos en República Dominicana. "Es injusto, inmoral y criminal que los niños sean arrancados de sus familias y de su entorno." Aunque, como explican nuestros socios locales, "muchas veces, son los mismos padres quienes, presas de la desesperación, prefieren entregar a sus hijos en la frontera antes que verlos morir de hambre en su propio país. La situación es muy grave".
Si las autoridades se deciden a actuar juntas con la mayor fuerza contra el tráfico de personas por la frontera, el número de migrantes hacia República Dominicana disminuiría considerablemente y, en consecuencia, la cantidad de deportaciones hacia Haití, también. Sería una clara señal de tolerancia cero (en el verdadero sentido de la expresión) hacia las mafias de tráfico de menores", afirman añadiendo que "en este sentido sería bueno que el Estado organice jornadas de información para las autoridades responsables, ya que el tráfico de menores representa un importante peligro para la sociedad en general".
Solidaridad Fronteriza
http://www.sjrdom.org/spip/rubrique.php3?id_rubrique=47
