El Hekima College trabaja para la paz y la reconciliación. ¿Nos puede hablar de su trabajo?

Yo llevo el Instituto de Paz y Relaciones Internacionales. Este instituto es parte de Hekima College y nos centramos en un programa para reconstruir la paz. Es un programa académico de post grado, de dos años de duración para aquellas personas que puedan ser un instrumento de paz y ayudar a otros. El programa consta de cuatro semestres, en los primeros tres se imparte teoría y en el cuarto, en el último semestre del segundo año, se hace trabajo de campo sobre algún tema relacionado con justicia y paz y la resolución de conflictos. Los estudiantes van por ejemplo a los campos de refugiados de Nairobi, Sudan o Uganda a investigar y a sugerir soluciones. Parte del programa académico consiste en dar oportunidad a los alumnos a estar en contacto con la realidad. Para poder ser eficaces y ayudar, hay que entender el problema en profundidad, por eso es un curso de post grado.


¿Qué tipo de estudiantes se admiten en este curso?

Admitimos a gente, en primer lugar, que les interese la paz. Como es un curso de post grado, tenemos que seguir las leyes del país y aceptar a aquellos que tengan una licenciatura, por ejemplo en ciencias sociales u otras. Hay gente que ya han hecho otros cursos de post grado. Por ejemplo tenemos varios abogados entre nosotros que buscan esta experiencia para ayudar a construir la paz. Los estudiantes provienen de todas partes de África, de Kenia, Tanzania, Uganda, Sudan, Etiopía, Zambia, bastante internacionales, también de Camerún y Nigeria.

¿Desde cuando funciona el Instituto?


Empezó en el 2004, así que ya tenemos estudiantes que se han graduado.

En el cuarto semestre, ¿hacen trabajo de campo para estar en contacto con la realidad?


Sí, dependiendo del tema que hayan elegido. Si trabajan sobre derechos humanos, investigan con ONGs para poder recabar datos e investigación y también entrevistas con gente relacionada con el tema. Después hacen un análisis. Si el tema elegido es por ejemplo los niños soldado, tienen que ir donde estén ellos. Hubo una señora que se fue desde Nairobi hasta Uganda, porque había elegido este tema y tuvo que ir donde están las milicias que enlistan a los niños. Cuando se elige el tema a investigar, se va al sitio, se sacan conclusiones y luego se escribe la tesis.

¿Qué hacen con las investigaciones de campo, se publican?


Todavía no, es un paso más que tenemos que dar. Hasta ahora, cuando vuelven del sitio, escriben una tesis bajo la supervisión de uno de los profesores. Pero debemos de dar el paso de publicar esos trabajos. Estamos en ello, es un reto.

¿Quizás las debieran usar para hacer incidencia?

Tenemos previsto hacerlo en un futuro. Tenemos buenos trabajos y buenas investigaciones y recomendaciones sobre estos temas para poder hacer incidencia. Lo que ocurre es que, por el momento, tenemos limitaciones financieras y de personal; este es solo el cuarto año de funcionamiento así que nuestro personal es aún limitado. Este año tenemos cuatro personas trabajando a tiempo completo, además de los profesores a tiempo parcial. Como el master es aún joven, esperamos poder contar con más personal y más recursos para hacer este tipo de trabajo.

¿De donde provienen los empleados?

Son bastante internacionales. Tenemos a un jesuita de la India que se ha unido a nosotros este año, yo mismo que soy del Congo, uno de Kenya y una señora de Kenya que también es fija.

¿Tienen un seguimiento con la gente que ha terminado?

Sí, nos mantenemos en contacto y les está yendo bastante bien, Uno está a cargo de un campo de refugiados en Kakuma, con el SRJ, otra señora de Tanzania está trabajando con los obispos de Tanzania, en la Comisión de Justicia y Paz; otros en Nairobi trabajan con ONGs que tratan de asuntos de Paz y Reconciliación. Otro está trabajando con un sacerdote italiano en Nairobi y está a cargo de una oficina de paz y reconciliación.

¿Cuantos alumnos han terminado el programa?

Cerca de 20.

¿Cuales cree que son los principales problemas que África tiene que afrontar?

Hemos visto por ejemplo, qué pasó con las elecciones en Kenia el año pasado. El país se dividió, así que por ejemplo, las elecciones pueden ser un problema. Pero debemos analizar las raíces de los problemas. Uno de los retos es cómo vivir juntos en paz y armonía más allá de las diferencias étnicas, esto es un reto. El año pasado tuvimos un taller sobre este tema, sobre el problema de etnias, de tribus; la gente está muy enfrentada por esto. Otra causa de conflicto es el problema de la justicia, la brecha entre los pobres y los ricos es también una de las causas, así que podríamos decir que la pobreza es un problema que puede llevar a conflictos.

La falta de educación es otro reto para la paz, debemos mirar a las raíces de las cusas de conflicto, es complejo pero creemos que con la educación podemos promover valores en la sociedad; gente de distintas procedencias, distintas religiones, grupos étnicos, tenemos que ver cómo pueden vivir juntos en paz. Pero el proceso también es político, democracia, libertad, justicia; estos son elementos para promocionar la paz. Nuestro instituto trata de mirar todos estos asuntos de una manera global. Debemos promover algunas pautas de actuación.

¿Le gustaría resaltar algo en especial?

Nuestra incidencia tiene que ser eficaz en temas de justicia, buen gobierno, también la corrupción es uno de los problemas de África, la gente no tiene transparencia gobernando ni en promover el bien común.

¿Y desde Entreculturas como le apoyamos?

Nuestro instituto está muy cerca de una de las mayores zonas de chabolas de Nairobi; el año pasado empezamos a ir de visita con los alumnos y empezamos a hablar con la gente y a escucharles, involucrándonos con ellos y tratando de ayudarles, en especial con los jóvenes. Empezamos a charlar con ellos para promover la paz. Empezamos a través de la parroquia, ya que muchos van a la parroquia y aquí es donde pedimos ayuda. Veíamos que no podíamos seguir yendo con las manos vacías, que debíamos ofrecerles alguna actividad. La parroquia tenía un espacio vacío así que construimos una pequeña sala para nuestras reuniones y desarrollar algunas actividades como reflexionar sobre asuntos de convivencia, como promover valores de no violencia para que no salieran a la calle a destrozar todo. Pensamos que teniendo un espacio podríamos dar educación para promover conductas no violentas; algunos no pueden ir al colegio porque es muy caro, así que les damos libros para ayudarles a aprender sobre ciertos temas.

¿Y cual fue su respuesta a esto?


Fantástica, estaban muy contentos de que fuéramos y nos acercáramos a ellos. Dani y Alberto vinieron y se reunieron con algunos líderes del grupo que estaban encantados de que estuviéramos allí, así que a largo plazo creo que podremos desarrollar otros proyectos. Tienen muchas ideas y les escuchamos. Piden mucho: quieren estudiar, tienen desempleo pero quieren ayudarse entre ellos, hay algunos con SIDA, tienen muchas ideas y tenemos que ir paso a paso pero debemos escucharles para poder trabajar con ellos.

¿Como fue la respuesta de los alumnos del Instituto?

Estaban muy contentos, para alguno de ellos era la primera vez que iban ahí y vieron otro mundo, cómo había gente que vivía con nada, le pueden preguntar a Dani, no tenían ni idea de lo que era vivir así en ese entorno que no es humano, no tienen ninguna estructura de agua, electricidad; así que la gente, viviendo en esas condiciones, no tiene disciplina ni organización. En el taller de incidencia que celebraron los jesuitas en Madrid usted fue elegido para coordinar una de las líneas de acción que se definieron...

Sí, esta es la buena noticia. Estamos encantados de hacernos cargo de la coordinación del apartado referente a la construcción de la paz ya que es una situación muy presente en África. Es bueno que nosotros organicemos esto ya que podemos dar información y datos correctos. También puede ser una referencia, no solo local sino a nivel regional e internacional, y en el futuro podremos organizar más talleres, nos podremos responsabilizar de eso.

¿Ya tiene agenda para este trabajo?


Aún no; primero debemos de reflexionar e involucrar a otros, yo no puedo hacer esto solo, así que lo haré a mi vuelta con otros. No perderemos el impulso. El taller fue una excelente oportunidad.

¿Por qué es necesaria la incidencia?


Nos da la oportunidad de ser más agresivos, de estar presentes y se eficaces en lo que hacemos. No sirve de nada estudiar e investigar y guardarnos las ideas para nosotros mismos, hay que salir e incidir en la sociedad para poder hacer esos cambios reales, así que la incidencia es una herramienta muy eficaz para nuestra actividad.