"En octubre, mi compañero y yo, estuvimos dos semanas en Madinani investigando la salud, la educación y documentando las necesidades de los niños y niñas con el fin de tomar medidas para proteger sus derechos. Finalmente, lideramos una campaña de sensibilización sobre la atención de los niños y niñas en la escuela.
Pasando tiempo con las familias y compartiendo la realidad del día a día y sus actividades nos permitió vivir los efectos de las crisis de primera mano. Un equipo del JRS y miembros de la comunidad nos reunimos con más de doscientas familias y autoridades locales y tradicionales. Juntos, identificamos algunas de las mayores necesidades.
Condiciones de sanidad precarias. El hospital Madinani atendiendo a una población de 11.000 personas, está atendido únicamente por un doctor. La mayoría de los pacientes no pueden afrontar el coste de las consultas debido al alto precio de los medicamentos. En consecuencia, recurren a tratamientos tradicionales o medicinas que se venden en las calles, las cuales son, muy a menudo, peligrosas e ineficaces dado que los diagnósticos no siempre son precisos. Además, en las escuelas visitadas no existen enfermeras o maestros capacitados para dar una atención médica.
Niños y niñas indocumentados. Aunque existe un ayuntamiento y un Segundo centro, la mayoría de la gente en los pueblos de N´Gapié y Kebiko no poseen certificados de nacimiento o documentos similares necesarios para acceder a la educación y a otros derechos básicos. Desafortunadamente, el sistema de juzgados móviles, "audiences foraines", que son los responsables de expedir la documentación en áreas rurales no asisten a niños y niñas menores de 13 años.
Por lo tanto deberían tomarse medidas adicionales para ayudar a estos niños menores de 13 años que son una buena parte de la población en edad escolar. Asimismo, una campaña de sensibilización social ayudaría a los padres y madres a obtener certificados de nacimiento para sus hijos e hijas.
Bajos niveles de atención escolar. Esta situación está íntimamente unida a la crisis armada que forzó a los maestros a abandonar sus puestos. Voluntarios de la comunidad han reemplazado a profesores titulados con el apoyo de los comités de padres de alumnos. Los padres y madres pagan a los voluntarios 15 dólares americanos por estudiante al año. Esto no incluye el coste de los libros, lapiceros y otros materiales.
Las familias que no pueden hacer frente a este gasto, frecuentemente, en su lugar, mandan a sus hijos a escuelas coránicas que son más baratas. Sin embargo, muchos padres y madres dicen que las escuelas públicas posibilitarán a sus hijos e hijas a más oportunidades de trabajo sirviendo a la comunidad. También, el que niños desde los siete años tengan que atender al ganado, también contribuye a los pobres índices de asistencia escolar.
A todo esto se suma, que los padres y madres comúnmente permiten a sus hijos a trabajar en el campo o pedir en lugar de ir a la escuela. De promedio, de cada siete niños, dos atienden a la educación primaria, tres atienden a escuelas coránicas y dos trabajan en el campo. Finalmente, en lugar de hacerse autosuficientes a través de la educación, las niñas de la región se casan jóvenes, algunas veces a la fuerza, para aligerar las cargas económicas familiares.
Desastrosa escuela secundaria. La escuela superior municipal de Madinani sufrió pillajes durante la guerra y continúa no estando en funcionamiento. Los estudiantes deben viajar 45 km para completar la escuela secundaria. Esto es bastante difícil, considerando el alto coste del ya de por sí limitado trasporte y las pobres condiciones de las carreteras".
Redinamización de la enseñanza primaria en Madinani
El proyecto puesto en marcha por el JRS busca mejorar y asegurar el acceso a la educación básica de los niños y niñas en las zonas de retorno tras la guerra, con especial atención a las niñas y las etnias instaladas en la zona (allogènes). Para ello, se van a rehabilitar física y funcionalmente cuatro escuelas. Las escuelas piloto del proyecto son centros públicos bajo la tutela del Estado de Costa de Marfil. Estas escuelas contarán con un comité de gestión formado por padres y madres de alumnos, que participarán de la gestión diaria de los centros escolares, en colaboración con el equipo de gestión de escuelas primarias compuesto por gestores y directores de escuelas.
El JRS se encargará de la formación pedagógica de los profesores, sobre todo realizando una labor de reciclaje de los voluntarios que no tienen la cualificación exigida por el Estado. Esta carga de formación y seguimiento pedagógico de los docentes está asegurada por los inspectores y consejeros pedagógicos.
El JRS dará un apoyo técnico y material a estos responsables para asegurar la formación y reciclaje de los profesores durante la ejecución y después del proyecto.
Uno de los objetivos importantes del proyecto es entregar el control a los comités de gestión para asegurar que las escuelas sigan funcionando tras el cierre del proyecto.