Fuente: Servicio de Información de la Oficina Internacional del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS)

A pesar de la ausencia de noticias de enfrentamientos importantes entre las fuerzas aliadas al gobierno congoleño y las del grupo rebelde Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), se estima que 24.000 personas han huido de sus hogares en Kivu Norte durante las cinco primeras semanas de este año.

A finales de enero, los gobiernos de Ruanda y Congo hicieron público su acuerdo de realizar operaciones militares conjuntas para buscar y expulsar del territorio a los rebeldes del FDLR. Sin embargo, pocos detalles de la operación han trascendido desde que ésta comenzara.

El acuerdo seguía al repentino fin de las hostilidades entre el ejército congoleño y el movimiento rebelde Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), tras el arresto de su líder Laurent Nkunda.

Los últimos acontecimientos han creado un nuevo escenario en Kivu Norte. "Estos cambios podrían ser un paso clave para poner fin a la guerra en la región", comenta el personal del JRS ubicado en Goma. Sin embargo, muchos temen que las operaciones militares conjuntas supongan un sufrimiento innecesario en esta provincia devastada por la guerra.

Durante su visita al este de la RDC, del 6 al 10 de febrero, el subsecretario de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, apremió a las partes beligerantes a redoblar sus esfuerzos para proteger a los civiles. Antes de su llegada, un grupo de 100 organizaciones humanitarias y de derechos humanos, entre ellas el JRS, escribieron una carta abierta al señor Holmes destacando la importancia de proteger a los civiles en las operaciones en Kivu Norte.

Más cautela que esperanza

Muchas de las 809.000 personas desplazadas de Kivu Norte son reacias a regresar a sus casas. En los campamentos para desplazados internos situados en los arrabales de la capital de Kivu Sur, Goma, hay más cautela que esperanza entre los desplazados, según el personal del JRS.

"Los políticos llegaron al campamento y nos dijeron que nos fuéramos a casa, pero no entendíamos cómo si los soldados ruandeses y los rebeldes del FDLR estaban allí. Prefiero quedarme aquí y ver cómo evoluciona la situación", dijo al equipo del JRS, Benoit, un adolescente que vive en el campamento de Mugunga.

Esta historia de acuerdos de paz y de falta de información ha creado un fuerte sentimiento de incertidumbre ante el futuro, especialmente para quienes vienen de Masisi y Rutshuru, en Kivu Norte. "Volvería a casa si hubiera paz, quiero decir, una paz real. Pero la gente sigue sufriendo. Y si los combates vuelven a estallar, deberemos huir de nuevo", dijo Aarón, otro adolescente del mismo campamento.

Lenta respuesta de la comunidad internacional

Mientras, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, está trabajando para encontrar las tropas de mantenimiento de la paz que solicitó el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado Noviembre. Aunque la situación "ha mejorado ostensiblemente", según reconocía el 10 de febrero, ésta continúa siendo frágil y las tropas de mantenimiento de la paz siguen siendo necesarias.



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