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Cuando la escuela se convierte en un espacio seguro para las niñas

En una escuela de educación primaria de la ciudad de León, en Nicaragua, las aulas son mucho más que un lugar donde aprender matemáticas o lengua. Son espacios donde las niñas pueden hablar de lo que sienten, compartir experiencias, fortalecer su autoestima y descubrir que sus voces también importan.

Allí, a través de talleres de crecimiento personal impulsados por Fe y Alegría Nicaragua y Entreculturas en el marco de la campaña La LUZ de las NIÑAS, las estudiantes encuentran un entorno seguro donde expresarse con libertad, reflexionar sobre sus derechos y adquirir herramientas para identificar y prevenir situaciones de violencia.

Acompañar para que las niñas puedan expresarse

Dalia Margarita Espinoza, psicóloga del Núcleo Educativo Rural (NER) La Asunción Fe y Alegría, acompaña los procesos psicoeducativos que se desarrollan en las escuelas que lo integran el Núcleo. Como parte del proceso La Luz de las Niñas, brinda apoyo a la Escuela de Educación Primaria María Eugenia de Jesús. Su labor incluye, por un lado, la cofacilitación de talleres formativos con las guías metodológicas dirigidas a niñas de 4.º a 6.º grado; y, por otro, la dinamización de talleres de acompañamiento psicosocial y emocional. estas acciones tienen como propósito empoderar a las niñas en la gestión de sus emociones, fortalecer su bienestar integral y promover el desarrollo de estrategias activas de prevención y autoprotección.  “Es importante que las niñas cuenten con un espacio de confianza donde puedan expresar lo que sienten y piensan. El objetivo principal en los talleres de crecimiento personal es desarrollar en las niñas el empoderamiento para que poco a poco trabajen por la erradicación de algunos comportamientos que se van normalizando, principalmente relacionados a los estilos de crianza., explica.

Durante las sesiones, las niñas reflexionan sobre la información recibida a partir de sus propias vivencias familiares y comunitarias. El acompañamiento psicológico permite que cada una pueda expresar dudas, emociones o preocupaciones en un ambiente de respeto, escucha y cuidado.

Talleres que generan cambios visibles

Los talleres combinan dinámicas participativas, actividades creativas y espacios de diálogo que favorecen la confianza y la participación. Muchas niñas que al principio apenas intervenían han comenzado a expresar sus opiniones con seguridad, compartir experiencias y participar activamente en la vida escolar.

Estos cambios también se reflejan fuera del aula. Las niñas se sienten más libres para participar en juegos, asumir responsabilidades o romper estereotipos que antes limitaban su participación.

“Ahora se sienten parte, se atreven más y expresan lo que piensan. Una de las niñas compartió que antes le daba vergüenza jugar al fútbol con sus compañeros porque lo consideraba un deporte “para niños”. Ahora participa con libertad, reflejando cómo ha ido superando las barreras que el contexto y los estereotipos de género habían impuesto.”, señala Dalia.

Además del trabajo emocional, las propias niñas se convierten en protagonistas del cambio. A través de la metodología “de niña a niña”, son ellas quienes facilitan espacios de sensibilización con sus compañeras y compañeros sobre identidad, igualdad, prevención de la violencia y corresponsabilidad, consolidándose como referentes positivos dentro de sus escuelas.

Una sola voz para defender los derechos de las niñas

Durante 2025, un total de 280 niñas y adolescentes han participado en las actividades, talleres formativos y procesos de crecimiento personal de La LUZ de las NIÑAS en Nicaragua.

En siete centros educativos, 140 de ellas asumieron además el papel de facilitadoras, llevando los aprendizajes adquiridos al resto del alumnado. A través de murales, dibujos, historietas, podcasts, actividades artísticas y jornadas entre pares, el pasado año, impulsaron un proceso colectivo de sensibilización que llegó a  8,240 personas, entre estudiantes, docentes, familias y comunidades educativas.

Bajo lemas como “Eres única y especial, el mundo necesita tu luz para brillar” o “Unidas somos una sola voz”, las niñas demostraron que también pueden liderar procesos de transformación dentro de sus escuelas, promoviendo una convivencia basada en el respeto, la igualdad y la corresponsabilidad.

Romper el silencio y construir redes de apoyo

El acompañamiento no termina en los talleres grupales. En los mismos centros educativos, las participantes recibieron también apoyo psicosocial a través de sesiones de terapia grupal facilitadas por psicólogas.

Estos espacios les permitieron hablar por primera vez de situaciones de abuso, acoso o violencia, aprender a identificar señales de alerta en las relaciones afectivas, desmontar mitos sobre el noviazgo y reforzar su capacidad para establecer límites y pedir ayuda cuando la necesitan.

Al mismo tiempo, las niñas fueron construyendo una red de apoyo entre ellas basada en la confianza y la sororidad, demostrando que el cuidado mutuo también es una herramienta de protección.

Ese proceso culminó con un Encuentro Nacional de Niñas Líderes, celebrado en Managua bajo el lema “Somos niñas, somos luz que transforma el mundo”, donde representantes de distintas regiones del país pudieron conocerse, compartir experiencias y fortalecer un movimiento colectivo de liderazgo nacido en las aulas.

Educación integral para un desarrollo saludable

En contextos donde las niñas siguen enfrentando múltiples formas de violencia y desigualdad, contar con escuelas que ofrezcan espacios seguros resulta esencial para su desarrollo integral.

Fortalecer la autoestima desde edades tempranas, acceder a información confiable, reconocer situaciones de riesgo y saber que existen personas adultas que las escuchan son aprendizajes que contribuyen a que las niñas ejerzan sus derechos con mayor confianza.

“El mensaje que me gustaría compartir es que a través de la campaña La Luz de las niñas hemos realizado una ardua labor en fortalecer y empoderar a las niñas para que ellas puedan identificar desde su contexto las situaciones que pueden generar daño o situaciones de violencia.”

Desde Entreculturas y Fe y Alegría seguimos impulsando este enfoque a través de La LUZ de las NIÑAS, convencidas de que la educación no solo transforma vidas porque transmite conocimientos, sino también porque protege, acompaña y crea comunidades donde las niñas pueden crecer libres de violencia.

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