Desde Enteculturas alertamos que el mandato aprobado ayer por la comisión LIBE prioriza el retorno a toda costa, normaliza la detención de niños y niñas y vulnera los valores fundacionales de la UE.
Tras la votación celebrada ayer, 9 de marzo, en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior (LIBE) del Parlamento Europeo, manifestamos nuestro rechazo absoluto al nuevo mandato para la reforma del Reglamento de Retorno. El texto, fruto de un pacto entre el PPE y grupos de ultraderecha, supone una quiebra ética que antepone el control policial a los derechos fundamentales.
Desde Entreculturas instamos a los eurodiputados a frenar este mandato en el Pleno y a los Gobiernos a que, en las próximas negociaciones (trílogos), rechacen un sistema que socava la cohesión social y los valores democráticos de nuestro continente.
Un modelo de externalización y desprotección
Denunciamos la validación de los denominados “hubs de retorno” fuera de la UE. Esta medida busca subcontratar las responsabilidades europeas a terceros países, creando un limbo legal donde las personas quedan expuestas a violaciones de derechos humanos sin supervisión efectiva.
“No podemos permitir que Europa normalice la detención sistemática de familias y menores. La detención debe ser siempre el último recurso, nunca la norma. El daño que causa en los niños y niñas es muchas veces irreversible”
Alertas críticas: perfilado racial y redadas
En línea con el posicionamiento de muchas otras ONG y organizaciones en defensa de los derechos humanos, señalamos los puntos más alarmantes del texto aprobado:
- Criminalización: Se usan conceptos vagos de seguridad pública para justificar detenciones, estigmatizando a quienes solo buscan protección.
- Medidas invasivas: El mandato abre la puerta a registros de domicilios y dispositivos electrónicos, facilitando el perfilado racial y las redadas discriminatorias.
- Debilitamiento judicial: Esta iniciativa se suma a los intentos de cambiar las reglas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) para que los derechos de los migrantes pesen menos que las leyes nacionales de control.
Aún queda mucho que pelear
Esta denuncia es un paso más en el trabajo sostenido de Entreculturas, que ya ha exigido formalmente a la Presidencia del Gobierno español un liderazgo firme en defensa de los derechos humanos, así como al conjunto de los eurodiputados a que frenen este mandato en el Parlamento Europeo.
La votación de ayer es solo el inicio de una fase crítica: los próximos “trílogos” o negociaciones finales entre las instituciones europeas. Además de frenar el Reglamento de Retorno en el Parlamento, la organización advierte sobre una nueva amenaza: el intento de cambiar las reglas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) para que los derechos de las personas migrantes pesen menos que las leyes nacionales de control. “No podemos permitirnos que se desmantele la última red de seguridad jurídica de quienes huyen de la violencia y la miseria”, subrayan desde Entreculturas.
Hay alternativas: el ejemplo de España
Frente al enfoque punitivo y de retorno forzoso, recordamos que existen vías políticas más responsables. El reciente impulso a la regularización en España demuestra que el camino debe ser la integración y la seguridad jurídica, no la deportación forzosa. “Europa no puede construir su futuro sobre discursos que dividen; debe recuperar el principio de hospitalidad”, concluyen desde la organización.




