El matrimonio infantil es una vulneración de los derechos de niñas y adolescentes que afecta a millones de personas en todo el mundo. Desde Entreculturas trabajamos para prevenir esta violencia a través de la educación, el acompañamiento comunitario y la defensa de los derechos de las niñas.
Cada año, 12 millones de niñas son obligadas a casarse antes de cumplir los 18 años y, en la actualidad, más de 640 millones de mujeres fueron casadas durante su infancia. Estos datos revelan una realidad persistente que continúa afectando de manera desproporcionada a las niñas, especialmente en los países más empobrecidos o atravesados por crisis humanitarias. Aunque algunos avances legislativos y sociales han reducido la prevalencia en ciertas regiones, el ritmo global es insuficiente para frenar una práctica profundamente normalizada.
¿Qué es el matrimonio infantil?
“El matrimonio infantil es toda unión formal o informal en la que al menos uno de los contrayentes es menor de 18 años”.
Así lo define el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, señalando que se trata de una práctica nociva que vulnera derechos fundamentales de la infancia.
Aunque puede adquirir distintas formas (matrimonio legal, unión informal, matrimonio forzado o matrimonio por intercambio) todas comparten una característica común: la menor no tiene capacidad real para decidir. En la gran mayoría de los casos, se trata de niñas casadas con hombres adultos, muchas veces sin su consentimiento, bajo presión familiar o por razones económicas o culturales.
Causas estructurales que alimentan el matrimonio infantil
El matrimonio infantil no surge de una sola causa, sino de la combinación de factores que se refuerzan mutuamente—tal como hemos analizado en nuestro reciente informe—: desigualdades estructurales, normas sociales discriminatorias, situaciones de pobreza, violencias normalizadas y la ausencia de mecanismos de protección efectivos.
- Pobreza y supervivencia: en contextos de escasez, el matrimonio temprano se percibe como una forma de aliviar la carga económica o garantizar estabilidad inmediata. Esta situación se agrava en países afectados por crisis, donde las familias tienen menos alternativas.
- Desigualdad de género y control sobre el cuerpo de las niñas: muchas niñas siguen siendo tratadas como “capital reproductivo”, lo que condiciona su autonomía y refuerza la idea de que su destino es el matrimonio. Estas normas limitan sus oportunidades y perpetúan dinámicas de subordinación.
- Falta de acceso a la educación: cuando una niña no puede permanecer en la escuela, su riesgo de ser casada aumenta considerablemente. La educación secundaria es uno de los principales factores de protección, pero sigue siendo inaccesible para millones de niñas.
- Conflictos armados y crisis humanitarias: en contextos de guerra, desplazamiento o emergencia climática, las familias recurren al matrimonio temprano como una estrategia de supervivencia o protección. La inseguridad y la falta de servicios básicos incrementan la vulnerabilidad de las niñas.
- Vacíos legales y permisividad social: aunque la mayoría de países fija los 18 años como edad mínima para casarse, las excepciones legales permiten que esta práctica continúe. La falta de aplicación efectiva de la normativa y su normalización social facilitan que las uniones tempranas persistan.
Estos factores se refuerzan mutuamente y explican por qué, incluso en países donde existen leyes que prohíben el matrimonio infantil, la práctica continúa siendo común en la vida cotidiana.
Consecuencias del matrimonio infantil
El matrimonio infantil genera impactos profundos y duraderos en las niñas, afectando su educación, su salud, su desarrollo emocional y sus oportunidades de futuro. Estas consecuencias no se producen de manera aislada: se entrelazan y refuerzan entre sí, consolidando desigualdades que acompañan a las niñas durante toda su vida adulta.
Abandono escolar
La mayoría de las niñas casadas deja de estudiar, perdiendo acceso a aprendizaje, protección y oportunidades futuras.
Embarazo precoz y complicaciones de salud
Los embarazos tempranos conllevan riesgos graves y son una de las principales causas de mortalidad en adolescentes.
Violencia sexual y física
Las niñas casadas enfrentan mayor riesgo de abusos, agresiones y control sobre sus decisiones y movimientos.
Aislamiento social y dependencia económica
Muchas son apartadas de sus redes de apoyo, lo que aumenta su situación de vulnerabilidad y dependencia.
Transmisión intergeneracional de la pobreza
La falta de educación, salud y acceso a empleo perpetúa ciclos de pobreza en sus familias y comunidades.

El matrimonio infantil: un mal mundial
El matrimonio infantil es un fenómeno global, pero su incidencia y evolución varían considerablemente entre regiones. Mientras algunos países han logrado avances notables, en otros el progreso se ha detenido o incluso ha retrocedido. Esta desigualdad refleja la complejidad del problema y la necesidad de estrategias adaptadas a cada contexto.
África Subsahariana
Es la región con mayor prevalencia del matrimonio infantil: una de cada tres mujeres jóvenes (33%) se casa siendo niña. Esta realidad se sostiene por la combinación de pobreza, desigualdad de género, inseguridad y conflictos, que siguen afectando a amplias zonas del continente. Aunque en varios países se han promovido reformas legales, la distancia entre la ley y la práctica continúa siendo muy amplia.
Asia Meridional
La región ha registrado descensos significativos en las últimas décadas, especialmente en países donde la escolarización de las niñas ha aumentado y se han implementado políticas públicas específicas. Sin embargo, sigue concentrando un elevado número de casos en términos absolutos. Las normas sociales que asocian el matrimonio temprano con estabilidad, seguridad o “honor” continúan dificultando la erradicación definitiva de la práctica.
América Latina y el Caribe
En América Latina y el Caribe, la reducción del matrimonio infantil se ha estancado. Esta práctica está fuertemente vinculada a la violencia sexual, los embarazos adolescentes y las desigualdades estructurales que afectan de manera particular a las niñas. Aunque varios países han avanzado en reformas legales —como Colombia— la brecha entre la normativa y la aplicación real persiste, y muchas niñas siguen expuestas a esta forma de violencia.
El mundo puede acabar con el matrimonio infantil si invierte en ello
Acabar con el matrimonio infantil es posible cuando se combinan inversión, voluntad política y marcos legales que se aplican de forma efectiva. Terminar con esta práctica en los 68 países que concentran la mayoría de los casos requeriría una inversión estimada de 35.000 millones de dólares hasta 2030, lo que equivale a unos 600 dólares por cada niña. Se trata de un esfuerzo asumible si se prioriza la protección y la educación de las niñas.
Los avances también dependen de programas que transformen las normas sociales que normalizan el matrimonio temprano y de sistemas de protección capaces de identificar y acompañar a las niñas en riesgo. Con financiación adecuada, compromiso institucional y acciones de sensibilización sostenidas, los progresos pueden acelerarse de manera real y sostenible.
Nuestro trabajo para prevenir el matrimonio infantil
En Entreculturas, a través de La LUZ de las NIÑAS, acompañamos a niñas y adolescentes que viven en contextos donde el matrimonio infantil y otras formas de violencia siguen presentes. Nuestro enfoque se basa en la protección, la educación y la participación activa de las niñas para transformar las dinámicas que sostienen esta práctica.
Promovemos espacios seguros donde las niñas puedan expresarse con libertad, compartir lo que viven y fortalecer su autoestima. El acompañamiento psicosocial les ayuda a identificar situaciones de riesgo y a reconstruir su confianza. La permanencia escolar es clave para reducir su exposición a distintos tipos de violencia, como el matrimonio forzado: cuando las niñas estudian, aumentan sus oportunidades y disminuye el riesgo de que sean obligadas a casarse.
Además, trabajamos con familias, docentes y líderes y lideresas comunitarios para transformar normas sociales discriminatorias, y fortalecemos redes de niñas y jóvenes que impulsan acciones de sensibilización y defensa de sus derechos. Esta labor la venimos llevando a cabo en más de 20 países, donde hemos acompañado ya a más de 71.000 niñas desde el arranque del programa.
Por qué, desde La LUZ de las NIÑAS, pedimos un Día Internacional para la Erradicación del Matrimonio Infantil
Desde Entreculturas y La LUZ de las NIÑAS defendemos la creación de un Día Internacional para la Erradicación del Matrimonio Infantil, convencidas de que es una herramienta imprescindible para visibilizar esta violencia y situarla en el centro de la agenda pública internacional.
Un Día Internacional permitiría reforzar los compromisos políticos, movilizar recursos y exigir una rendición de cuentas efectiva por parte de los Estados. Si no actuamos de forma decidida, cada año 9 millones de niñas seguirán en riesgo de matrimonio infantil hasta 2030 .
Sumar esta fecha al calendario global ayudaría a consolidar esfuerzos, promover políticas integrales y dar voz a millones de niñas cuyos derechos siguen siendo vulnerados.