• Me llamo José Ángel Espinar, tengo 40 años y soy maestro. Mi pareja se llama Ester Lapuerta, tiene 36 años y es médico de familia. En numerosas ocasiones a lo largo de nuestra relación hemos hablado de realizar un proyecto de vida común con un enfoque solidario, aunando Sanidad y Educación. A los dos nos llena de ilusión y felicidad poder cumplir una acción voluntaria de entrega y ayuda a los demás, por eso decidimos embarcarnos en el Programa VOLPA de Entreculturas.
     

  • Gracias, gracias y más gracias. Tras 12 años en Entreculturas León, entre Red de Jóvenes y delegación, toca despedirse... pero, a veces, una despedida no tiene por qué ser un adiós, sino un hasta pronto, y esto es lo que me toca decir a mí: ¡Hasta pronto! Hay momentos en la vida en los que hay cerrar ciclos y reinventarse, desacomodarse y darle un giro a tu vida y esta vez me toca a mí.

  • La ilusión y las ganas de hacer voluntariado es algo que me acompaña desde hace bastantes años (supongo que haber estudiado en un cole jesuita ha tenido algo que ver, pues es una oportunidad constante de vivir experiencias a nivel pastoral y humano). En mi casa, cuando era adolescente y llegaba con la idea de irme a otro país para hacer voluntariado, rápidamente me insistían en la importancia de empezar ayudando primero al de al lado. Durante mucho tiempo me esforcé en hacerlo, pero llega un momento en el que necesitas más.

  • Me llamo Elena, tengo 27 años y soy de Badajoz. Estudié Derecho y Ciencias Políticas y sigo formándome en Cooperación y Género. VOLPA no es mi primera experiencia de voluntariado internacional, aunque sí la primera de larga duración. Elegí Entreculturas porque el proceso de formación previa de 9 meses me pareció un valor clave y, de hecho, fue algo muy importante para mí.

  • Mi nombre es Noelia Martínez. Soy ingeniero técnico aeronáutico y he dedicado la mayor parte de mi carrera profesional a trabajar en aeropuertos, siendo la directora de los Aeropuertos de Vigo y El Hierro. Actualmente, he reconducido mi carrera al área de RRHH y soy la Jefa de Selección de titulados y directivos de Aena. 

  • Soy José Luis Barreiro, vigués, de 51 años y periodista de formación. Este verano decidí vivir mi primera experiencia en el Sur, un viaje personal e interior que tenía pendiente desde mi juventud. Estar en Entreculturas y tener una situación familiar más liberada, fueron dos factores que confluyeron para tomar la decisión de que el momento había llegado. Una decisión reflexionada y compartida con mi familia, donde sentí el apoyo y la complicidad que necesitaba.

  • En una de las últimas dinámicas del proceso de formación de VOLPA, en el segundo encuentro, nos dieron un pequeño detalle para que nos acompañara en el camino: una canica. Pero no era la canica en sí, si no lo que cada uno quería que representara. Su motivación. Su palabra ‘elegida´.Yo, sin saber dónde iba a ir a parar hace más de un año, escogí la palabra ‘Encuentro’.

  • Muy buenas a todas y todos, en primer lugar presentarme soy Pablo Almansa, madrileño de 25 años, educador social y VOLPA, este año lo estoy compartiendo en la Asociación Mi Rancho, en Santa cruz, Bolivia, trabajando como voluntario con niños, adolescentes y jóvenes en situación de calle.


    Desde mi habitación en este maravilloso lugar es desde donde os escribo. Me gustaría acercaros un poco mi experiencia y reflexiones que van surgiendo de todo lo que aquí vivo.

  • Me llamo Sergio y soy el actual delegado de Entreculturas en Vigo. Conozco Entreculturas, prácticamente, de toda la vida… Estudié en el colegio Apóstol Santiago, de los jesuitas, y participé en la Red Solidaria de Jóvenes en dicho centro. Después, ya en la universidad, mantuve el contacto con algunos profesores y ex alumnos que, como yo, ahora hacían labores de monitor voluntario para experiencias de interiorización y reflexión personal.

  • Cuando comentaba entre mis amigos y familiares que iba a venir a América Latina lo primero que me decían es que sería un viaje a una tierra geográficamente muy diversa, con una gastronomía muy diferente a la mía, un clima más intenso..., incluso una cuestión cultural; pero nunca se pararon a pensar que sería un viaje con epicentro en las personas: un viaje al esfuerzo en entenderse más allá del uso de un idioma común; un viaje a la paciencia mutua, a los tiempos y los espacios con tendencia a menguar y a extenderse sin límite, al cambio en la expresión de los afectos y los def

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