Una imagen de solidaridad: Perú, seis meses después del terremoto

"Después de todo este tiempo, la región, poco a poco, vuelve a la normalidad. A pesar de no ser expertos en ayuda humanitaria y de emergencia, he podido constatar que la labor que hemos apoyado a través de nuestro socio local Fe y Alegría Perú y con la Oficina de Desarrollo de la Compañía de Jesús en Perú (ODP) ha sido rápida, coordinada, integradora, transparente y encarnada, es decir, desde la presencia entre las poblaciones más vulnerables desde antes y después de la emergencia.

Y, sobre todo, he constatado el esfuerzo constante de nuestros socios locales y de todas las demás organizaciones que, en estos meses, han trabajado duramente en pro de la reconstrucción de las infraestructuras y el resurgir de la población peruana. Esta acción puede verse en el vídeo que nos ha hecho llegar la ODP.

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Pese a nuestros esfuerzos, para las personas que habitan en la zona de incidencia del terremoto la situación todavía sigue siendo preocupante. Cinco meses después del terremoto, las familias afectadas continúan en situación de alta vulnerabilidad. Están viviendo en albergues provisionales, tiendas de campaña o en sus antiguas viviendas, malamente reconstruidas. En cuanto a las necesidades básicas, para la alimentación muchas familias participan de las "ollas comunes" (comedores populares gestionados por mujeres). El acceso a agua potable y saneamiento no está generalizado. Los servicios de salud son insuficientes. Los servicios educativos ya se han reiniciado, aunque de forma desigual y en condiciones muy precarias.

Sí se percibe que los pequeños y medianos negocios están volviendo a la actividad, lo cual es vital para devolver la normalidad a las zonas afectadas y para recuperar la situación económica de las familias, cuyos ingresos cayeron bruscamente tras el terremoto.

 

Mejorar la respuesta humanitaria, una prioridad

Tras mi visita quiero apuntar que, aunque sabemos que la ayuda de emergencia es algo complejo, en esta ocasión existe bastante unanimidad en que la respuesta gubernamental peruana gestionada a través del Fondo de Reconstrucción de Sur  - FORSUR (organismo creado ad hoc para asumir la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto) ha sido manifiestamente mejorable: por lenta, por ineficaz y por burocrática.

Transcurridos los primeros meses tras el terremoto, FORSUR apenas había liberado recursos. Se había limitado a diseñar planes de ayuda, pero sin ejecución real, con el consiguiente enfado de la población que, tras las palabras, no ha visto hechos concretos." 

Desde Entreculturas queremos aprovechar estas fechas para enviar nuestro cariño y apoyo al pueblo peruano.