Sudán del Sur: calma tensa en Maban

Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, se calcula que 863.000 personas han sido desplazadas por el último brote del conflicto, que estalló a mediados de diciembre de 2013. La mayoría de los desplazados permanecen en el interior de Sudán del Sur, mientras que 123.000 han huido a países vecinos.

La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) ha registrado hasta ahora entre 3.000 y 3.500 personas desplazadas en Maban. Antes de que estallara el conflicto en Sudán del Sur, 120.092 refugiados estaban asentados en cuatro campamentos del condado de Maban: Doro, Batil, Gendrassa y Jamam.

 

Durante una clase en una escuela en el campamento de refugiados de Batil, en el condado de Maban, Sudán del Sur. Muchas escuelas de la zona no cuentan con servicios básicos. (Rebeca Acedo / JRS) 

Hasta ahora, los alrededores de Maban habían permanecido, por lo general, tranquilos, aunque sigue el toque de queda que ahora se ha reducido a 10 horas al día. Se espera que gran parte del personal de las ONG, incluido el del ACNUR, regrese a la zona el lunes 3 de marzo de 2014.

 

Millones de afectados por el conflicto

La ONU calcula que 3,7 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgentemente en Sudán del Sur como consecuencia del conflicto. La directora de asuntos humanitarios de la ONU, Valerie Amos, al término de su misión de tres días a Sudán del Sur, el 29 de enero, destacó la grave situación que afecta a cientos de miles de personas en el país más joven del mundo.

"La gente no tiene comida, vive en condiciones insalubres y con muy poca agua", dijo Amos tras visitar a las familias desplazadas en la capital, Juba, y en la ciudad de Malakal, en el estado de Alto Nilo.

En 2014, el JRS tiene previsto brindar servicios educativos y psicosociales en los cuatro campamentos de Maban. La formación del profesorado se había planeado como una de las principales actividades del JRS en Maban y su inició se programó para enero de 2014. Debido a la inseguridad, sin embargo, el proyecto quedó en suspenso.

Una evaluación de necesidades del JRS, realizada a finales de enero de 2014, reveló que el ACNUR, y muchas organizaciones no gubernamentales, como la Federación Luterana Mundial (FLM) y Save the Children, se mostraron optimistas de que las actividades volverían a llevarse a cabo con normalidad en Maban. El JRS tiene previsto reanudar sus actividades el próximo mes.

Desafíos encontrados

Si bien las ONG siguen llegando poco a poco a Maban, la grave escasez de carburante puede obstaculizar sus operaciones. El combustible solía llegar de Juba a Maban en barcazas, pero ahora, debido a los conflictos, el acceso está bloqueado. Así que el gasóleo que queda se está racionado y se limita únicamente a servicios esenciales, como el bombeo de agua potable. La ONU ha optado por traer combustible en avión, pero esto es demasiado caro e insostenible.

Aunque los recursos puedan ser limitados, parece que una mayor estabilidad en el país va avanzando. Un acuerdo de alto el fuego entre las facciones rivales que comenzaron la violencia a mediados de diciembre se firmó el 23 de enero de 2014, en Addis Abeba, lo que dio esperanzas de que la paz sería restaurada.

Según el Programa Mundial de Alimentos, los sudaneses del sur siguen cruzando la frontera hacia Uganda, Kenia, Etiopía y Sudán. La situación continúa siendo impredecible, a pesar de que el número de nuevas llegadas se ha estabilizado desde la firma del acuerdo de alto el fuego.

Muchas ONG se preparan para reanudar totalmente las operaciones Maban; se espera que el frágil alto el fuego se mantenga y que una relativa paz sea restaurada en Sudán del Sur. Seguimos rezando para que prevalezca la paz en el estado más nuevo de África.

 

En 2012, el JRS África Oriental cerró cuatro proyectos en Sudán del Sur: Nimule, Lobone, Kajo Keji y Yei, tras más de 15 años en la región. Los proyectos se cerraron después de constatar que sus cimientos eran sólidos y que los retornados podían asumirlos y valerse por sí mismos. A finales de 2012, el JRS estableció un proyecto en el condado de Yambio, en el estado de Ecuatoria Occidental, que, en 2013, se amplió al estado del Alto Nilo.

 

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