Premio Internacional para la Paz y la Justicia a Thérèse Mema Mapenzi

Según los últimos datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas, entre 2011 y 2012 se registraron un total de 15.341 violaciones sexuales. Datos como estos han situando a la Republica Democrática del Congo como el país donde se producen el 70% de las violaciones del mundo, convirtiéndose en lo que se denomina la capital del mundo de las violaciones.

El contexto en el que se inscribe esta violencia sexual parece complejo en su origen y en su evolución. Ante un conflicto en el que se lucha por tener poder y control, surge la violencia sexual como la herramienta más eficaz para dominar y someter a una población destruyendo su tejido económico y social. Es ampliamente conocido en la comunidad internacional que durante los conflictos armados, bien de carácter internacional o no internacional, la violencia sexual es utilizada como arma de guerra. Se calcula que, desde que comenzó el conflicto armado en la República Democrática del Congo en 1996, más de 200.000 mujeres y niñas han sido víctimas y supervivientes de violencia sexual. Víctimas porque padecen un daño por culpa ajena, y supervivientes porque sobreviven a ese daño.

 

 

 

 

 

Las consecuencias de la violencia sexual son tremendas tanto para las mujeres como para sus hijos e hijas y las sociedades en las que se inscriben. Además de ser una forma de discriminación contra la mujer, supone una intrusión en su dignidad y en su cuerpo, implicando problemas de salud, psicológicos y sociales. Todo ello les impide desarrollarse plenamente como personas, disminuyendo así su capacidad de obtener ingresos, de participar activamente en la vida pública de su país y evitando así, el crecimiento económico y la posibilidad de desarrollo y de paz de la República Democrática del Congo.

La violencia sexual no es un daño colateral de los conflictos, constituye un crimen de guerra, un crimen de lesa humanidad y es una forma de discriminación contra la mujer.

 

La voz de las mujeres de Bukavu

 

El premio Coventry International Peace Prize honra iniciativas, organizaciones, personas o proyectos que han hecho una contribución ejemplar por la paz y la reconciliación, o en campañas para el bienestar social y ambiental.  

Durante más de 25 años, la Comisión de Justicia y Paz de Bukavu trabaja de la mano con las o los hermanos que sufren, abriendo centros de escucha en los pueblos más remotos para acompañar a las víctimas directas e indirectas de violencia. La premiada Thérèse Mema Mapenzi coordina este trabajo junto con otras personas de la oficina, curas de las parroquias, voluntarios y el apoyo de muchas organizaciones, entre ellas Entreculturas.

Desde Entreculturas, se ha apoyado el trabajo que realiza Justicia y Paz para la prevención de la violencia sexual y la promoción de los derechos de las mujeres en 35 distritos de Bukavu a través del "Fondo de LUZ de las NIÑAS", un proyecto orientado a la creación de grupos de mujeres que son formadas en temas de derechos humanos y que se convierten en referentes de defensa de los derechos de las mujeres en sus comunidades. Asimismo, desde 2013 se lleva a cabo gracias a financiación de la Junta de Andalucía el proyecto "Protección y Promoción de la dignidad y los derechos de la mujer en la Provincia de Bukavu, al Este de la República Democrática  del Congo" que contempla la formación, capacitación, defensa jurídica y apoyo al autoempleo de grupos de apoyo de mujeres y jóvenes víctimas de la violencia sexual. 

Esta Comisión de Bukavu se reúne con las mujeres y niñas víctimas de violencia en su entorno, se les habla en su idioma, se las acompaña al hospital donde se les realizan las pruebas de salud necesarias, se las apoya psicológicamente para que no se rindan y descubran la fuerza que hay en su interior para seguir luchando y se realiza un trabajo con sus familias y con su pueblo para evitar la estigmatización.

La fuerza moral y física adquirida con el tiempo ayuda a las víctimas a tomar medidas para ser más autónomas, a reconstruir sus vidas y soñar con un nuevo futuro. Y en este proceso los niños y las niñas requieren una atención especial, especialmente los que nacen de una violación que no conocerán a sus padres y también esas chicas jóvenes cuyos órganos vitales fueron arrebatados y a las que les quedan secuelas para siempre.

En palabras de Justin, Director de la Comisión Diocesana Justicia y Paz en Bukavu: "Es un honor para toda la Comisión diocesana de Justicia y paz de Bukavu, para nuestra diócesis de Bukavu y para todo nuestro país. Mientras que de nuestros países africanos llegan malas noticias relacionadas con la violencia, el secuestro de niños y mujeres, los estragos del SIDA y el ébola, las maniobras para cambiar la constitución y así seguir robando  y saqueando el poder al pueblo con las consecuencias que ya conocemos, aquí llega una buena noticia procedente de nuestros pueblos del Kivu que nos motiva a seguir trabajando a veces con discreción por resultados que son reconocidos a nivel internacional. Este premio es el premio de todos, comprometidos a poner fin a la indiferencia y la hipocresía, porque es el momento de actuar y globalizar la caridad. Juntos podemos traer sonrisas y esperanza a tantos de nuestros hermanos y hermanas que mueren ante nuestros ojos".

 

Fotos de la entrega de Premio:
https://www.dropbox.com/sh/l0j37rjztu8fkq6/AACL_uC1fpaDO-SvpsvnNVKda?dl=0

 

¿Por qué este Día internacional?

  • La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos
  • La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género
  • La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad
  • La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial
  • La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida.

 

Hechos y cifras

  • El 35% de las mujeres y las niñas sufren alguna forma de violencia física o sexual a lo largo de sus vidas. En algunos países esta cifra asciende al 70%
  • Se calcula que más de 30 millones de niñas menores de 15 años están en peligro de ser sometidas a la mutilación genital femenina. Más de 130 millones de niñas y mujeres ya están mutiladas
  • En el mundo, en la actualidad, más de 700 millones de mujeres se casaron cuando eran niñas, de las cuales 250 millones eran menores de 15 años. Las niñas que contraen matrimonio antes de cumplir los 18 tienen menos probabilidades de terminar su educación y más de sufrir violencia doméstica y complicaciones en el parto
  • Las consecuencias de la violencia de género perduran generaciones

 

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