“Los más pobres son los más perjudicados”

En Nicaragua se hacen públicas las cifras de personas muertas y evacuadas como consecuencia de las últimas inundaciones que están provocando las intensas lluvias de las últimas semanas. Un total de 59 muertos y cerca de 10.000 personas evacuadas de sus casas y realojadas en las escuelas, iglesias y comedores que están sirviendo de albergues en estos primeros momentos.

Y todo esto casi en silencio… al ladito de casa…

Ni que decir tiene que los más pobres son en estos momentos los más perjudicados, esos que se negaban ante las autoridades Nicas a ser evacuados porque si se iban perderían los pocos enseres que tenían en sus casas.

Hoy, el lago de Managua ha sobrepasado en 55 cm el límite que dejo el huracán Mitch en 1998. Y sigue lloviendo…

Pongo el grito en el cielo al conocer estos datos, y mi grito se ahoga cuando veo a los mismos nicaragüenses “naturalizados” con los desastres naturales… Es como si lo esperasen, como si supieran que iba a llegar y valientemente retasen a la propia naturaleza. Sin un lamento, sin una queja.

La actividad en la ciudad sigue su rumbo, solo las alarmas de la policía y de los bomberos que ahora son más frecuentes, a mi me hacen levantar la mirada para curiosear. Los nicas parece que no se inmutan,  aunque con ese silencio estén clamando al cielo que cese ya la lluvia. Una mujer mayor que va sentada a mi lado en el autobús me dice con voz muy baja: “Y octubre, que es el mes de las lluvias, acaba de empezar…“

La cosecha se está perdiendo, y eso ya se nota en el mercado. Anabel, la compañera de Natras, ha ido a comprar: “He estado comprando los frijoles a 8 pesos ahora ya están a 22” El frijol es el alimento principal junto al arroz. Otra vez los más pobres los más perjudicados. 

He intentado mantenerme callada durante todos estos días porque no quería dar una imagen alarmante ante esta situación, pero no puedo, una vez más, acostumbrarme a estar viviendo en esta realidad y quedarme callada…