La UE retrasa la lucha contra la pobreza durante la presidencia española

Hace pocas semanas terminaron los seis meses de Presidencia Española de la Unión Europea. A pesar de las expectativas puestas en este periodo, que en principio tenía la lucha contra la pobreza como una de sus prioridades, el balance en estos términos no es en absoluto positivo. "Decepcionante" es la palabra que ha utilizado la Coordinadora de ONG para el Desarrollo en su valoración, la cual comparte también Entreculturas.

El contexto de crisis económica y financiera ha dominado la agenda política de los Veintisiete, dejando al descubierto la falta de voluntad para tomar medidas que ayuden a cumplir el compromiso -ratificado en el Consejo Europeo de junio- de destinar el 0,7% de la RNB de la Unión a la Ayuda al Desarrollo en 2015. De hecho, la crisis ha servido como excusa al gobierno español para anunciar un recorte de 800 millones de euros en AOD, tendencia que ya se ha dejado notar también en las administraciones autonómicas y locales.

Así, parece que Europa acudirá en septiembre a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Objetivos del Milenio con una propuesta pobre, que pone en riesgo los avances conseguidos en los últimos 10 años y no hace proposiciones creíbles para los próximos 5 años. Por eso, los esfuerzos deben concentrarse ahora en exigir a la UE que mejore su propuesta con compromisos concretos, y a España que vaya más allá de la conservadora posición europea.

Una postura que ha sido la dominante a lo largo de los seis meses de presidencia de nuestro país, poniendo los intereses comerciales europeos por encima de todo. Es el caso de los asimétricos acuerdos alcanzados en la VI Cumbre UE- América Latina y Caribe, centrados en las relaciones comerciales, anteponiendo los intereses de las empresas europeas a los posibles impactos negativos en lo social, cultural, económico o medioambiental en la población de los países donde se aplican. El mencionado encuentro, con sus escasos resultados, se convirtió en protagonista dado el fracaso de las cumbres UE-EEUU y Euromediterránea, que prometían ser la clave de la presidencia.

Escasos avances: género y salud

La aprobación del Plan de Acción de la UE para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el Desarrollo es uno de los puntos positivos de este periodo, aunque los logros en este ámbito son desiguales. Y es que se ha perdido la oportunidad de aprobar la Comunicación de la Comisión Europea sobre género y de liderar la revisión de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing. Quince años después de su aprobación, se ha descuidado su perspectiva crítica y su propósito transformador de las relaciones de poder e inequidad actualmente predominantes.

Por otro lado, el sector Salud es uno de los puntos donde la presidencia española ha tenido más éxito, gracias a la participación y el liderazgo en la elaboración y aprobación de la Comunicación de la Comisión Europea sobre el Rol de Europa en Salud Global. Las conclusiones de este documento, que adoptará el Consejo Europeo, pueden permitir que se establezca una política coherente e integral sobre salud y cooperación al desarrollo como política europea común, implicando directamente la conceptualización y priorización de líneas estratégicas en esta materia para los 27 Estados miembros.

La tímida apuesta por la implantación de un impuesto a las transacciones financieras en el último Consejo Europeo es también una buena noticia, aunque será necesario presionar para que los fondos recaudados por esta vía se destinen a las poblaciones más vulnerables. Con la aplicación de una tasa del 0,05% a las transacciones que las entidades financieras realizan entre sí, no sólo se estarían disuadiendo las operaciones especulativas, sino que se podrían obtener 400.000 millones de euros adicionales para financiar políticas sociales tanto en Europa como en los países del Sur.


Nuevas prioridades

Tras este balance, las prioridades en la lucha por la erradicación de la pobreza se concentran en exigir a la Unión Europea una mejora de su propuesta ante la Cumbre de Naciones Unidas sobre ODM, crear una Agenda de la Eficacia de la Ayuda y del Desarrollo con el horizonte del Foro de Seúl en 2011, buscar nuevas fuentes de financiación al desarrollo -como la tasa sobre las transacciones financieras- y evitar la tendencia presupuestaria al recorte de partidas destinadas a los más vulnerables.