“El Encuentro Nacional ha sido una maravillosa experiencia”

“Quiero enseñar algo diferente, quiero acompañar a mis alumnos y alumnas más allá de los contenidos y el currículum, quiero verlos crecer por dentro y que caminen de la mano con otras y con otros. Quiero que sepan que existe “alguien más” que los que ven cerca, que vivan las necesidades de los demás, que en este mundo estamos para algo más que para vivir de él puesto que el mundo a veces también llora. Quiero despertar su lado solidario, su mirada global, su corazón, fuerza, energía, que vivan desde la fe y comprometidos…“

No podría ni siquiera acercarme a todo esto si no tuviera medios y personas que me apoyan y sienten la vida y el trabajo así como yo lo siento.

El fin de semana del Encuentro Nacional tuve la maravillosa experiencia de encontrarme con vosotros, compañeros de Entreculturas. En dos días he vivido cosas importantes, he conocido personas interesantes y me he reído un montón (aunque tengo que reconocer que soy de risa fácil). Me quedo con cosas muy sencillas: vuestra mirada que acoge y acompaña y vuestros sinceros testimonios. No se puede dar lo que no se tiene y si Entreculturas trabaja y se relaciona con el mundo con dignidad es porque las personas que la trabajan hacen que sea así. Me enorgullece que trabajéis desde lo mejor de las personas, desde la sonrisa, los recursos, posibilidades y teniendo auténtica fe en lo que hacéis, creo que esa es la mejor manera de cambiar el mundo.

Compartir estos días con vosotros, compañeros de Burgos Pablo, Elena, Mónica, Iñigo, Maite, Jaime y Ana, ha sido enriquecedor y divertido. Gracias por invitarnos, por existir así como se os vive, y por trasmitirnos generosidad, alegría y cariño… Creo que sois de los que se mojan y a mí me gusta la gente comprometida, tengo suerte de conoceros.

Mi relato y mi papel en la Red de Jóvenes tiene algún sentido gracias a mi hermana y directora que en su día confió en mí para participar en Entreculturas, que sabe leer perfectamente mis inquietudes y las conoce bien y además hace posible que en nuestro centro educativo trabajemos para promover justicia y contribuir a cambiar cositas pequeñas en el mundo. Ideas que también comparto con mi compañera y amiga Lola a quién le hubiera encantado estar en San Lorenzo esos días. Gracias también a mi marido Eugenio, que generosamente me acompañó para conocer mejor mis inquietudes, compartir mis objetivos y necesidades y sobre todo por quererme siempre feliz. Se llevó también la semillita puesta, que es lo importante.

Gracias a todos por hacerme sentir en casa. Mi deseo de acompañaros siempre,

Carolina.