Burundi: gobierno y rebeldes niegan su responsabilidad por la violación del alto el fuego

Desde Entreculturas apoyamos la labor que el JRS desarrolla con los retornados burundeses para su reinserción social, con los desplazados internos y con la población de Bujumbura, a través de una campaña de prevención del sida. En estos momentos, Alberto Martín, voluntario de larga duración de Entreculturas, apoya al JRS en el terreno.

"El 26 de abril, el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, hizo un llamamiento en favor de una acción regional e internacional contra el último grupo rebelde activo, cuya última ofensiva se saldó con la muerte de 33 personas en una semana.

Los combatientes de las Fuerzas de Liberación Nacional (FNL) lanzaron fuego de mortero contra la capital, Bujumbura, el 22 de abril, dañando la residencia del Nuncio Papal, que se encontraba fuera del país en aquellos momentos. Parece ser que ese no era el objetivo del ataque.

Sin embargo, el Presidente Nkurunziza no especifica cómo actuaría. Pidió a la comunidad internacional y, en particular, a los líderes regionales, que trabajen juntos para dictaminar quién rompió el alto el fuego y qué medidas adecuadas tomar. 

Las FNL rechazaron la inculpación acusando al ejército de provocar a sus combatientes. El líder, Agathon Rwasa, dijo que el gobierno había optado por perseguir y eliminar a todos los luchadores y miembros de las FNL, en vez de ofrecerles la amnistía. Añadió que la asistencia de la ONU o de países de la región no traería una paz duradera a Burundi. Las FNL han pedido apoyo en el proceso de mediación y para la reanudación de las conversaciones bajo el Mecanismo de Verificación y Seguimiento Conjunto. 

A pesar del acuerdo de paz de 2006, los combatientes de las FNL han llevado a cabo ataques esporádicos desde que las conversaciones para aplicar el acuerdo fueran suspendidas el pasado julio, cuando los rebeldes abandonaron el equipo de seguimiento de la tregua acusando de partidistas a los mediadores. La persistencia de este grupo insurgente está considerada como la principal traba a una estabilidad duradera en un país que sale de más de una década de guerra étnica que ha dejado un saldo de 300.000 muertos". 

FUENTE: oficina Internacional del JRS