Soy Bene Galán y soy del mejor pueblo de Extremadura: Talayuela, Cáceres. Trabajo como Administrativa Contable. Me gusta correr por los Pinares del Tiétar, el pulmón de este pueblo. Y dedico mi tiempo a otra de mis pasiones, que es ser voluntaria en la Delegación de Entreculturas Extremadura, donde desde hace 6 años estoy llevando a cabo la tarea de Delegada. 

La pandemia producida por la COVID-19 nos ha dado la vuelta a todos y, como no podía ser de otra forma, también nos ha volteado en la Delegación. Tras el primer confinamiento, donde todo quedó paralizado, surgió la preocupación y el deseo de tener información de cómo estábamos personal y familiarmente y, además, cómo lo estábamos viviendo y sintiendo en este tiempo. Surgieron los cafés virtuales donde compartimos miedos, incertidumbre, preocupación, por sentirnos cerrados físicamente. La tecnología se convertía en una ventana abierta al mundo. 

En materia de Educación, estamos acompañando a la Red Solidaria de Jóvenes y la celebración virtual de su Asamblea de inicio. En Ecología, hemos realizado el Taller de Compromisos y contamos con el testimonio de Miguel Leria, (Jesuita en la Amazonía). Y, en Formación y Voluntariado, acompañamos a los voluntarios de la delegación, preparamos el día del voluntariado y el equipo del programa internacional VOLPA sigue reuniéndose y formando a los próximos voluntarios y voluntarias en terreno. 

El mayor aprendizaje que me está dejando ser voluntaria es estar conectada a una red de personas que buscan el bien común, implicarme en un proyecto donde no voy sola y que pretende no dejar a nadie atrás, participar en la construcción de un mundo más humano y más solidario, donde todos y todas tengamos las mismas oportunidades. Sentirme cuidada  y valorada,  parte de un todo, donde todo está relacionado; cuidarnos y cuidar de nuestra casa común y, sobre todo, no callarme ante las injusticias.