Me llamo Mónica García Varona, soy profesora de Secundaria en el Colegio Jesús María de Burgos y soy voluntaria en Entreculturas como formadora del voluntariado internacional VOLPA desde hace 12 años. 

Tuve la inmensa suerte de que Lourdes Valenzuela me ofreciera participar en la primera edición de voluntariado de corta duración Experiencia Sur. Fue una experiencia fantástica que me marcó profundamente. Al volver, me sentí súper comprometida con Entreculturas y Fe y Alegría y cuando me ofrecieron ser formadora VOLPA dije que sí enseguida. 

Hablar de VOLPA es hablar de un programa que respeta, acompaña, vive, cuida, lucha contra las injusticias. Esos son los valores que lo rigen: transformar el mundo desde la transformación personal. Pero en VOLPA, ese encuentro con la injusticia se hace desde el acompañamiento, desde la esperanza y con mucha vida y alegría.

Cuando una persona llega al programa, veo en sus miradas a una persona valiente que se enfrenta a “algo” dentro de él o ella que le pide descubrir más sobre las condiciones de vida de la mayor parte de la Humanidad. Vienen generalmente con nervios, miedos y responsabilidad. Durante la formación se van aclarando ideas, motivaciones, expectativas… 

En estos 30 años, VOLPA nos da un mensaje de esperanza y de vida, pero me gustaría que todos y todas se dieran cuenta de lo que promovemos: el encuentro y la amistad entre los pueblos cambia el mundo.

A alguien que quiera hacer un voluntariado de larga duración le diría que nuestro programa es exigente pero, a cambio, es una forma excelente de vivir una experiencia de transformación y vinculación importante para nuestros tiempos.