Mi nombre es Fernando Arnal y en noviembre pasado cumplí un año en Boa Vista (frontera Brasil-Venezuela) realizando el voluntariado internacional VOLPA con Entreculturas junto al Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados. A pesar de la situación de emergencia sanitaria que vive el mundo, siento que mi sitio está aquí.  Desafortunadamente, este año ha sido muy diferente para todos: distanciamiento social, mascarillas, muchas reuniones y trabajo online, miedo, incertidumbre...  Pero continuamos en pie y con esperanzas de que todo esto acabe.

Como voluntario internacional no es difícil cuestionarse a uno mismo: ¿qué estoy haciendo aquí? ¿Cómo puedo hacer para aliviar el dolor y la frustración de tantas personas? Afortunadamente, estos procesos de reflexión y dudas te permiten afianzar tus motivaciones y acercarte a las personas más vulnerables y encontrarte con su realidad.

Brasil sufre una de las tasas más altas de contagios y muertes del mundo por COVID-19; acentuando las deficitarias condiciones sanitarias y de infraestructuras, especialmente en la Región Norte en la que me encuentro. La economía informal era la que daba sustento a la mayoría de familias migrantes en Boa Vista antes de la pandemia. Esas familias, ya vulnerabilizadas, sufrieron un impacto descomunal en sus posibilidades de generación de renta donde, en muchas ocasiones, tuvieron que decidir si dedicar sus escasos ingresos a pagar el alquiler o a comprar comida para los hijos. 

Esta zona fronteriza no refleja solo la realidad brasileña: es también un termómetro de lo que está aconteciendo al otro lado de la frontera, en Venezuela. Los relatos que llegan son muy duros: enorme dificultad para conseguir productos básicos como comida, medicamentos, gasolina, etc.; una inflación descomunal; desintegración familiar y cultural de todos los estratos de la sociedad.

Ser voluntario aquí fortalece una misión y una motivación de vida: la de estar con los más vulnerables y los más marginalizados, intentando dignificar y proteger sus procesos migratorios que tantas trabas y dificultades tiene. 

Esta Navidad volverá a ser distinta, diferente a todo lo que imaginábamos hace un año cuando estaba recién llegado a Boa Vista. Diferente a todos los buenos deseos y esperanzas por las que brindamos en la última Nochevieja donde nos deseamos un feliz 2020.