¡Hola! Soy Maddi. Soy psicóloga. Tras terminar la carrera, estuve estudiando un máster sobre trastornos del lenguaje y me he especializado para trabajar con niños. 

Me encuentro en la ciudad de Sucre, en la región de Chuquisaca de Bolivia, cumpliendo con el programa VOLPA de Entreculturas junto a Fe y Alegría. Es un cambio cuando llegas al terreno, otro cambio cuando llegas a las realidades y, dentro de estas realidades, hemos sufrido otro cambio al que hay que adaptarse: la cuarentena.

Una de mis labores era trabajar en el Audiológico, apoyando a la fonoaudióloga, haciendo labores de acompañamiento de lenguaje a niños y niñas con discapacidades auditivas y, la otra, era trabajar en proyectos de inclusión de niños y niñas, que cuando pasan a Secundaria dejan de tener clases en el Audiológico.

El formato de enseñanza ha cambiado: ahora nos enfrentamos a tener que dar clases online. Una de las grandes apuestas que se está haciendo ahora es la formación a docentes para el uso y manejo de las TICs.

Hasta el mes de mayo se identificaron más de 5.000 casos de COVID-19 en Bolivia. Las regiones donde hay más casos es Santa Cruz y La Paz. El acceso a la sanidad sigue siendo un problema, sobre todo en las zonas rurales, donde ni siquiera tienen agua dentro de sus casas.

A pesar de esta situación decidí quedarme porque cuando hicimos la formación VOLPA, una de las cosas a lo que más énfasis le dan es el de cuáles son nuestras motivaciones para irnos de voluntariado. Es verdad que ha cambiado el formato del voluntariado, pero no ha cambiado mi deseo de estar aquí, ni por qué estoy aquí.