Somos Mamen y Marco, sevillanos; tenemos 25 años, estudiamos Administración y Dirección de empresa y desde muy jóvenes empezamos a tener contacto con distintos programas de voluntariado. Desde entonces nos hemos hecho conscientes de la realidad de otras personas movilizándonos y comprometiéndonos con muchas causas.

Escuchamos hablar del voluntariado internacional VOLPA a través de Pachi, nuestra  actual compañera de este programa, quien  sembró en ambos “esa cosilla” que nos decía “¿por qué no?” Y es así como en 2017 comenzó nuestro camino como VOLPAs. 

Aterrizar en Ocongate, Perú, confirmó para nosotras que el eje de todo ha estado en el encuentro. Desaprender, desprendernos de los prejuicios y expectativas y simplemente dar nuestro cariño, trabajo, hacernos uno más y así llenarnos el corazón de nombres. Por supuesto, esto ha sido gracias a las personas que estaban ahí y que sin dudar quisieron abrirnos las puertas de sus vidas. Es complicado explicar lo que sentimos o lo enriquecidos que nos vamos. Además, es increíble darse cuenta de cómo las personas podemos conectar desde lo más profundo, viniendo de sitios diferentes, de historias diferentes.

Marco ha estado trabajando en CCAIJO, Asociación Jesús Obrero, en asesoría para productores agroindustriales de la zona y yo, Mamen, de profe en las comunidades y de educadora con los chicos del internado y jóvenes de Ocongate. 

Nuestra sensación después de unos meses en España es que Ocongate ya forma parte de nosotros. Hemos aprendido de las personas de las comunidades lo importante que es compartir los demás y la profunda acogida al otro. Hemos aprendido lo bien que se vive con poco y cómo nos engañan haciéndonos creer lo contrario. 

Nos quedamos con lo transformador que es el encuentro. Porque querer a las personas, aunque no las conozcas del todo, hace imposible ser indiferente a sus realidades o sufrimientos. Esto nos convierte en hermanos ¡Somos hermanos del mundo!