Enero marca un momento muy especial para el programa VOLPA, y este 2026 lo es todavía más, ya que celebramos 35 años de voluntariado y compromiso por todo el mundo. El comienzo del año ha estado cargado de dos encuentros claves: la jornada de envío de los VOLPAs que parten hacia distintos destinos en Latinoamérica y el 1er Encuentro VOLPA del año, que reunió a personas formadoras, voluntarias en formación y postVOLPAs.
Jornada de envío de nuevas personas voluntarias VOLPA
La conocida «jornada de envío» no solo permite revisar aspectos prácticos y administrativos necesarios para su trabajo en terreno, sino que sobre todo es un espacio para recibir el último abrazo y ánimo de todo el equipo de Entreculturas y Alboan antes de partir. Martín Iriberri, director general de Entreculturas y Alboan, junto a Mary Tere Guzmán, directora ejecutiva de Alboan, Ramón Almansa, director ejecutivo de Entreculturas, y Eva Rodríguez, adjunta a la Dirección de Alboan, dieron la bienvenida destacando la valentía de estos voluntarios que, en un mundo cada vez más individualista, deciden poner el foco en el otro y construir proyectos desde la cooperación y la mirada compartida. Durante la jornada, el equipo de coordinación, cooperación y comunicación ofreció información práctica sobre seguros, seguridad, estilo de comunicación y la importancia de acercar a su entorno las realidades en las que se van a insertar. Así, Casilda, María Salto, María Fernandez, Bea, Jacobo y Marta, ya están llegando a sus destinos en Perú, Honduras, Brasil o Bolivia.

Primer encuentro de VOLPAs en formación
Este fin de semana, además, tuvimos el primer Encuentro anual VOLPA, en Galapagar, que reunió a unas 35 personas de diferentes equipos autonómicos y del programa, incluyendo invitados como Martín Iriberri, nuestro director, Pablo Funes compañero del área Cooperación Internacional y Lourdes Valenzuela, compañera del área de personas de Entreculturas .
Durante este encuentro de encuentros, 15 VOLPAs en formación se encontraron por primera vez a nivel estatal para trabajar motivaciones, fortalezas y desafíos personales junto a Alfonso López-Fando, en una sesión donde los y las VOLPAs salen profundamente conmovidos y conmovidas. Al mismo tiempo, 3 postVOLPAs compartieron y procesaron sus experiencias tras uno o dos años en proyectos en Bolivia, Perú y Argentina, iniciando la reflexión sobre su itinerario personal de compromiso acompañado de Lourdes Valenzuela. Por su parte, el grupo de formadores/as y acompañantes, unas 16 personas imprescindibles para que VOLPA sea posible, tuvo la oportunidad de iniciar un proceso de reflexión sobre los retos actuales del programa. Además, compartieron experiencias y casos que fomentaron la reflexión conjunta, el apoyo entre equipos y la escucha activa como herramienta de aprendizaje constante.
Uno de los momentos más emotivos fue escuchar el testimonio de May, quien durante dos años fue VOLPA en Mi Rancho, Bolivia, trabajando con niños y jóvenes vulnerables. Compartió cómo su experiencia en terreno sigue influyendo en su compromiso diario en Madrid, inspirando al resto del grupo.
El encuentro finalizó en círculo, con palabras de agradecimiento, reflexión y reconocimiento de la diversidad de experiencias que hacen de VOLPA un programa contracultural, necesario y más vital que nunca.
