Testimonios de voluntariado

  • Llegué a Chile un 23 de octubre, cuatro días después del “Estallido social”, con toque de queda, un país paralizado y el pueblo en la calle. Hoy, seis meses después de aquello y tras un mes y medio de cuarentena, con un toque de queda, un mundo paralizado y con la humanidad en sus casas, voy a intentar contar mi experiencia de voluntariado VOLPA. Perdón, no me presenté, la verdad que esta experiencia no ha sido muy lineal, por lo que supongo que el relato tampoco podía serlo.

  • Fernando Arnal Calvo ha decidio quedarse en Boa Vista (frontera Brasil-Venezuela) a pesar de la situación de emergencia sanitaria que vive el mundo. "Mi sitio está aquí", asegura. Hemos entrevistado a este zaragozano de 36 años que desde el pasado mes de enero se incorporó como voluntario en nuestras organizaciones socias, el Servicio Jesuita a Migrantes y Refugiados Boa Vista.

  • Somos Mamen y Marco, sevillanos; tenemos 25 años, estudiamos Administración y Dirección de empresa y desde muy jóvenes empezamos a tener contacto con distintos programas de voluntariado. Desde entonces nos hemos hecho conscientes de la realidad de otras personas movilizándonos y comprometiéndonos con muchas causas.

  • Me llamo Ángel y ya son más de dieciocho meses los que llevo colaborando con la inestimable labor que realiza Entreculturas. Por todos y todas es sabido en esta organización cuál es nuestra utópica misión: plantar las semillas de lo que será una futura educación de calidad; una educación universal, gratuita y obligatoria en valores tales como la igualdad, la solidaridad, la paz, la tolerancia y el respeto al medioambiente.

  • Mi nombre es Rafael García. Todos los seres humanos tenemos, en cierta manera,  inoculado el gen de la ayuda a los demás, que vamos satisfaciendo en nuestro ámbito y de acuerdo a las circunstancias de cada momento de nuestra vida. Este sentimiento es más intenso en unos que en otros, y se manifiesta también de una manera distinta en las personas.

  • Mi nombre es Ana García Borrego. Hace ya más de 18 años que mi familia y yo empezamos este camino largo e intenso junto a Entreculturas, con la que hemos crecido, de la que tanto hemos aprendido y, sobre todo, con la que hemos compartido y vivido mucho a nivel humano.

  • Me llamo Elena Díaz Ramón-Borja, tengo 28 años, soy madrileña y Educadora Social de profesión. Conocí Entreculturas a través de una colega de mi pueblo, que realizó la experiencia Volpa un tiempo antes que yo y me habló muy bien de la Fundación.

    Es una buena oportunidad para iniciar un camino hacia la introspección y además, plantean una forma de acercarse a las diferentes realidades del mundo de forma seria y profunda, alejada de esas ‘vacaciones solidarias’ que a mí tampoco me interesaba hacer y, sobre todo, desde una perspectiva de respeto y encuentro con otras y otros.

  • Mi nombre es Begoña, estudio el grado de Educación en Magisterio Primaria y formo parte del voluntariado de la delegación de Zaragoza de Entreculturas desde hace casi tres años. 

  • Estar en el Servicio Jesuita a Migrantes de Arica ha sido toda una experiencia de vida. Me ha hecho mirar el mundo desde otra perspectiva, salir de la burbuja occidental y despojarme de alguna de las vendas que tapaban mis ojos.

    Al estar en una ciudad fronteriza te das cuenta de lo altas y peligrosas que son las fronteras que separan los países. Estas son líneas imaginarias y están construidas por el ser humano, en busca de separar lo propio de lo ajeno, basándose en el odio y la dominación hacia un otro que se considera inferior.

  • Mi nombre es Edén, soy de Sevilla, y actualmente me encuentro en Chile, aunque mi primer destino fue Nicaragua. Allá estuve seis meses colaborando con el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) de Managua y Chinandega. Apoyaba al Dpto. de Comunicación y participaba en el área psicosocial y pastoral, donde aprendí sobre la realidad de las personas migrantes y refugiadas.
     

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