Somos Sara Valero y Estrella Rivero. Vivimos en Mairena (Sevilla) y estamos estudiando 1° de Bachillerato en el IES Juan de Mairena. Nos gusta participar en la Red Solidaria de Jóvenes (RSJ) porque podemos rebelarnos contra las injusticias de nuestro entorno que queremos cambiar, sobre todo mediante la concienciación del resto de estudiantes del instituto. 
En 3° ESO nuestro profesor de religión, Eduardo, nos empezó a hablar sobre un grupo de chavales de nuestro instituto que participan en esta ONG y nos dio la oportunidad de unirnos. Y aunque estábamos al tanto de esto desde principio de curso, no fue hasta el último día de reuniones,  que  acudimos. Aún así nos invitaron a ir a la Asamblea de cierre en Málaga. Nos gustó mucho la experiencia y nos quedamos. 
Lo mejor de unirnos a la Red fue que no tuvimos ningún problema en integrarnos, ya que todo el mundo hizo todo lo posible por acogernos. Aunque estás más cortado y te da más vergüenza proponer ideas, estás atento a lo que dicen los demás y ya con el tiempo te sueltas y desarrollas tus propias ideas. Sí es cierto, que cómo llegamos a final de curso, hablaban de temas ya tratados en eventos a los que no asistimos y no entendíamos algunas cosas.
En cuanto a las expectativas, no esperábamos que fuera un proyecto tan grande. Nos sorprendió ver que había tanta gente implicada de otros institutos; y sobre todo fuimos conscientes de la relevancia que pueden tener nuestras acciones cuando fuimos a la Asamblea internacional de Madrid, y estuvimos todos juntos luchando contra problemas que afectan a la sociedad mundial.

En la asamblea de principios de este curso que hicimos virtualmente, nos dijeron que cada centro educativo eligiera un color para su red. Y nosotros elegimos el verde, que es el medio ambiente y lo hemos estado trabajando. Pero además, también hemos hecho un taller sobre el bullying que prepararon +18 que habían estado anteriormente en nuestra Red y en la del Beatriz de Suabia.


El hecho de tener que reunirnos virtualmente y no poder juntarnos para obrar juntos es duro. Fue bonito seguir estando un poco en contacto y volvernos a ver al menos a través de una pantalla, pero fue un gran parón: ya era final de curso, habíamos hecho muchas cosas, además la situación de cada familia no era la misma y lo dejamos pasar.


Antes nos reuníamos cara cara, y ahora nos vemos a través de una pantalla; tampoco comemos juntos como antes, así que se pierden esas experiencias tan bonitas. Lo principal ha sido el clima de desaliento e impotencia por no poder hacer lo que  normalmente hacemos. Así que la gente se ha desanimado y está menos participativa.


Empezamos a hacer reuniones por videollamadas, que fueron frustrantes ya que cada idea que proponíamos tenía una ley-Covid que nos limitaba. Fue una etapa estresante porque estuvimos varias reuniones sin conseguir sacar nada. En vista de la situación en la que nos encontrábamos, pensamos que otras redes estarían igual y que quizá sería bueno compartir propuestas en una videollamada conjunta. Así que eso hicimos  con el Beatriz de Suabia. En esta, decidimos que la mejor forma de llegar a los demás era vía vídeo/redes sociales. 
Entre unos pocos alumnos de ambos institutos, nos reunimos, y después de insistir y trabajar en ratos libres, casi tenemos preparado un vídeo sobre el medio ambiente para difundirlo por las clases, y de esta manera concienciar sobre como cuidar más la naturaleza


Los jóvenes deben ser la parte fundamental del cambio, ya que la sociedad se construye en ellos.
Si tenemos jóvenes con una educación basada en la igualdad, el respeto y la conciencia de sus actos, podremos vivir en una sociedad con menos injusticias sociales. Es más difícil cambiar la mentalidad ya formada de una persona mayor.
No nos arrepentimos en absoluto de habernos unido a la Red. Principalmente porque estamos contribuyendo a un acto bueno en la sociedad. Pero también por las personas que hemos conocido, que tienen los mismos intereses que nosotras, gente super buena, de calidad. Haces muchos amigos luchando por una misma causa.