Sara Ortega, VOLPA en Ecuador

Me llamo Sara, tengo 27 años y soy de Valladolid. Conocí Entreculturas en una conversación durante un viaje en Blablacar: resulta que mi acompañante trabajaba en la organización y me explicó a qué se dedicaba. Me habló también del programa VOLPA y me resultó tan interesante que ese mismo día me puse en contacto con las personas encargadas del proceso. Y así es como llegué a Ecuador. Primera vez que realizaba un voluntariado internacional y primera ocasión para viajar a América Latina... 

Llegué a Santo Domingo de los Tsáchilas en abril del año pasado. Estoy colaborando en la Unidad Educativa Especializada de Fe y Alegría en esta ciudad, que trabaja con personas que presentan algún tipo de diversidad funcional. En concreto, me encargo de la etapa de “Transición a la Vida Adulta y Laboral” de los estudiantes con discapacidad intelectual. Mis funciones son similares a las que pueda tener un orientador laboral. Consiste en determinar con los docentes qué estudiantes de los últimos grados pueden realizar las visitas pedagógicas: una especie de prácticas prelaborales. Para ello, primero realizamos un perfil funcional y vocacional del alumno y, después, nos encargamos de buscar lugares que reclamen estos perfiles profesionales. 

Recuerdo que mis primeras semanas en Ecuador fueron muy intensas, con mucha mezcla de emociones, pasando de la alegría máxima a una gran tristeza. Me invadían a la vez temores, incertidumbres, sueños, esperanzas... La gente que me recibió fue muy acogedora y me sentí integrada desde el día uno, pero es inevitable extrañar a tu familia y amigos. Los primeros días son de observación, acercamiento y reconocimiento de la realidad en la que vas a vivir (tu nueva casa, habitación, ciudad, compañeros de trabajo, gastronomía, costumbres, cultura...). No voy a decir que es fácil, pero es necesario y hay que vivirlo para después poder disfrutar en su totalidad de esta experiencia.

Ahora estoy muy contenta. Me está gustando mucho el trabajo y la relación con las personas con y para las que trabajo. ¡Sin olvidarnos de los espectaculares paisajes del lindo Ecuador y su gastronomía! He decidido ampliar mi estancia un año más, por lo que estaré aquí hasta abril de 2020. Recomendaría la experiencia VOLPA a todo el mundo. Es una oportunidad para conocerte a ti mismo, descubrir tus límites, fortalezas, habilidades, sacar sentimientos escondidos y darte cuenta de que puedes llegar más lejos de lo que creías. Y también una oportunidad para conocer otra realidad, otras personas, y crecer juntas.