Paloma Peñas, VOLPA en Haití

Me llamo Paloma, tengo 24 años y soy de Madrid. Llegué a Haití hace casi cinco meses para colaborar con Fe y Alegría, así como con la escuela Sainte Marie. Vivo con 4 misioneras, Religiosas de Jesús María, con las que trabajo codo con codo. Mi trabajo aquí es muy diverso, pero estoy centrada principalmente en la educación y formación. Realizo formación a docentes (tanto de manera individual como colectiva, a través de jornadas formativas) con el objetivo de mejorar la calidad de la educación. También apoyo al aula de educación especial de una de las escuelas, que es una novedad de este año. Y, por otro lado, echo una mano en la escuela de Sainte Marie, que imparte clases a niñas y niños restavek, que realizan trabajo infantil y, en muchas ocasiones, no se les permite ir al colegio; esta escuela da la posibilidad de ir por las tardes, durante la etapa de Educación Primaria.
 
Además de todo esto, hemos empezado  un grupo de conversación en francés junto a varios jóvenes donde, con esa excusa, buscamos crear un espacio de encuentro que sea liderado por los propios chavales haitianos.
 
Estos meses han sido un baño de realidad total, han sido duros y muy bonitos, ya que he tenido que aprender lengua criolla (creole) para poder comunicarme con la gente. Esto me ha abierto la posibilidad de tener encuentros con personas de todo tipo y en cualquier parte. Durante estos meses he ido conociendo la realidad haitiana, del pueblo que dio el primer grito de independencia, del pueblo que es azotado una y otra vez por fenómenos de la naturaleza, he visto el dolor que causan las palabras de ciertos dirigentes, la alegría que produce el carnaval o la curiosidad de un niño al ver una persona con la piel de un color diferente… Han sido meses de cambio y encuentro, de ver la pobreza y la injusticia, así como de trabajo conjunto, con personas que buscan el cambio en sus comunidades, en sus escuelas.
 
Espero seguir mirando con ojos nuevos, seguir buscando encuentros con personas que vuelven del mercado, creciendo con las maestras de las escuelas y, sobre todo, seguir disfrutando de la alegría y ganas de aprender de las niñas y los niños, jóvenes, mujeres y personas que van cruzándose en mi camino.