Paloma Hernández, Experiencia Sur "Profes en Compañía" en Perú

La ilusión y las ganas de hacer voluntariado es algo que me acompaña desde hace bastantes años (supongo que haber estudiado en un cole jesuita ha tenido algo que ver, pues es una oportunidad constante de vivir experiencias a nivel pastoral y humano). En mi casa, cuando era adolescente y llegaba con la idea de irme a otro país para hacer voluntariado, rápidamente me insistían en la importancia de empezar ayudando primero al de al lado. Durante mucho tiempo me esforcé en hacerlo, pero llega un momento en el que necesitas más. Quieres conocer otras realidades y ver más allá de tu barrio, ciudad, país… Salir de tu zona de confort. Ponerle sentimiento y nombre a todas esas caras, historias y proyectos de los que nos cuentan muchas cosas y en los que nos involucramos en la distancia, sin empaparnos…

Este momento llegó para mí gracias a Entreculturas y su programa “Experiencia Sur - Profes en Compañía”. El lugar fue Perú, concretamente, la sierra de Cuzco y la compañía, inmejorable. Todo el grupo de profes que viajamos nos convertimos, durante un mes, en una auténtica familia. Cada uno con sus historias, sus miedos, sus heridas... Pero todos, sin conocernos, fuimos descubriendo que compartíamos una mochila común cargada con los mismos sueños e inquietudes. A la vez que nos conocíamos como grupo, íbamos descubriendo la realidad que nos rodeaba: los proyectos y escuelas de Fe y Alegría en Perú y, lo más importante, las personas que hacían posible que todos esos proyectos salieran adelante. Nos pasamos horas y horas conversando con los profesores y profesoras sobre los problemas con los que se encontraban día a día. Cada escuela y su contexto nos abría los ojos y nos enseñaba una nueva realidad. Cada día estaba lleno de historias difíciles, de esperanzas e ilusiones, de esfuerzo y trabajo. Muchos de los niños caminaban desde muy temprano y durante horas para llegar a la escuela, solos por la montaña, pero con una gran sonrisa, felices y con muchas ganas de aprender. Tanto los alumnos como los docentes despertaban en nosotros sentimientos de admiración.

No puedo estar más agradecida por esta experiencia y por todas y cada una de las personas que han formado parte de ella. Gracias a todos por abrirme la puerta hacia la felicidad que me ha regalado Perú, su gente, sus niños. Cosas como esta te tocan el corazón, te transforman y hacen que ya nada vuelva a ser igual.