MARÍA DEL CARMEN LLASAT

Me llamo Carmen y soy catedrática de Física de la Atmósfera en la Universidad de Barcelona, donde soy profesora desde 1987. Antes fuí profesora en el colegio Sagrat Cor, de los jesuitas, en Barcelona. Allí entablé contacto y empecé a colaborar con Misión y Desarrollo, germen en aquel entonces de lo que luego sería Intermón. Soy una apasionada por la vida, la naturaleza y el encuentro humano, y he dedicado toda mi investigación al estudio de los riesgos naturales y el cambio climático, promoviendo un enfoque interdisciplinar y multidisciplinar cuando todavía era algo inaudito, lo que me valió para ser reconocida por ello en el proyecto Son Pioneras. En un mundo esencialmente masculino fui presidenta de la sección de Riesgos Naturales de la Sociedad Europea de Geofísica, y coordinadora de diversos grupos de trabajo en proyectos de la UNESCO y la Organización Meteorológica Mundial. 


Actualmente sigo liderando proyectos, tanto nacionales como de la Comisión Europea, que van más allá de la ciencia básica. Todos ellos persiguen llevar el conocimiento a la población, para promover cambios de comportamiento que sean mucho más resilientes frente al cambio climático y los riesgos naturales. 
Si bien no he tenido la oportunidad de conocer en primera persona la Amazonía, llevo a cabo mi activismo, y en este caso la defensa de la Amazonía, a través de aquellos medios que mejor conozco, que son la investigación y la enseñanza. Conocer cuáles son las bases en las que se inspira la encíclica Laudato SI, participar en la búsqueda de soluciones, fundamentar la denuncia del ataque continuado a la Casa Común, buscar y crear herramientas para discernir la verdad de las exageraciones, manipulaciones o “fake news” cuando se habla de impactos del cambio climático y desastres, preparar e impartir conferencias y talleres, llevar la concienciación a las aulas, escribir en blogs, coordinar acciones forma parte de lo que en la Compañía de Jesús llaman un “voluntariado intelectual”, y del que yo formo parte a través del grupo de Ética y Sostenibilidad de Cristianismo y Justicia, y de Entreculturas. 
Somos Amazonía me sugiere la interconexión que existe en nuestro planeta. Es nuestra casa común porque todo está interconectado, es decir, el tiempo que hoy está haciendo aquí en Barcelona está relacionado, por ejemplo, con la pérdida del hielo o no en la zona polar, y está relacionado con la mayor emisión de gases de efecto invernadero, consecuencia de la deforestación del Amazonas. Tanto porque compartimos este cielo, compartimos esta atmósfera, compartimos los recursos, compartimos los impactos, compartimos las consecuencias de las decisiones que tomemos, por pequeñas que sean. Es decir, cualquier decisión que yo tenga en el supermercado, en el fondo acaba propagándose, por así decirlo, y llega a influir, por ejemplo, en la supervivencia de personas que pueden estar en la cuenca del Amazonas. 

Todo mi compromiso, desde hace más de 30 años, consiste en investigar realmente qué es lo que puede estar afectando negativamente, qué medidas se pueden tomar y dar a conocer, ya sea a través de la formación de mis estudiantes, a través de la transferencia a lo que nosotros llamamos policy makers, es decir, los hacedores de política, o ya sea a través de la divulgación al público en general. 

En el Mediterráneo hemos conseguido que se hiciera un informe sobre el impacto del cambio climático, que es una de las regiones que le está pasando lo mismo que a la Amazonía. El Mediterráneo tiene una gran presencia socioeconómica y el cambio climático lo está afectando de tal forma que la temperatura ha aumentado un grado y medio cuando en el resto del planeta ha aumentado un grado. En la Amazonía, el cambio climático está produciendo que el aumento de temperatura en algunas estaciones del año sea incluso dos grados más de la media mundial. 

La Amazonía tiene que actuar, como decimos, como sumidero de dióxido de carbono, que es uno de los gases de efecto invernadero. Evidentemente, si los talamos, ese sumidero, ese pulmón también de oxígeno, va disminuyendo, de tal forma que, se ha encontrado, que la producción de dióxido de carbono en la zona este de la Amazonía, que es la que está más atacada y más agredida, es un 30 por ciento superior a la zona oeste. Esto quiere decir que puede ocurrir que haya partes que ya no intervengan como sumideros, sino que intervengan como productores de mayor dióxido de carbono, y sobre todo si, además, instalamos ganadería extensiva o hacemos quema de bosques. Esos datos son datos científicos. Entonces, eso da una constatación para convencer a las personas que han de tomar decisiones en la importancia del problema.