Elena Cayeiro, VOLPA en Nicaragua y Guatemala

Me llamo Elena, tengo 27 años y soy de Badajoz. Estudié Derecho y Ciencias Políticas y sigo formándome en Cooperación y Género. VOLPA no es mi primera experiencia de voluntariado internacional, aunque sí la primera de larga duración. Elegí Entreculturas porque el proceso de formación previa de 9 meses me pareció un valor clave y, de hecho, fue algo muy importante para mí.

Desde que en un Encuentro Anual de Entreculturas oí hablar del Proyecto Samaritanas, se convirtió para mí en un sueño. Siempre he tenido muchas ganas de trabajar en temas de género y, cuando me comunicaron que ése iba a ser mi destino de voluntariado, fue la mejor noticia que podían darme.

Una vez ya en Nicaragua, aunque con la dureza del cambio de realidad, de verdad me sentía donde tenía que estar. Allá mi misión era acompañar de forma integral a mujeres, adolescentes, niños y niñas que habían sufrido distintas violencias, facilitando talleres, acompañando procesos legales, médicos, educativos, etc. El Proyecto Samaritanas para mí ha sido una ventana al encuentro con las demás y conmigo misma, donde he conocido a las personas más fuertes del mundo y donde más a prueba me he visto nunca.

Ahora bien… cuando comenzaron las revueltas en Nicaragua, allá por el mes de abril, aún no era consciente de todo lo que traerían consigo. Cuando me comunicaron desde Entreculturas que tenía que salir del país por motivos de seguridad sufrí un choque de emociones. Fue una de las cosas más duras que me ha tocado vivir en mi experiencia. Sentir que, de repente, abandonaba a tanta gente a su suerte… Pero, a pesar de que el proceso de readaptación fue intenso, me convencí de que mi lugar estaba donde pudiera seguir aportando y acá mi trabajo ahora es apoyar a Fe y Alegría en las escuelas multigrado de las comunidades rurales e indígenas de Santa Lucía la Reforma, en Totonicapán, llevando talleres y formaciones de Género y Coeducación para estudiantes y equipos docentes. 

Llevando casi 8 meses de experiencia ya, 5 en Nicaragua y 3 en Guatemala, y a pocos meses de emprender la vuelta, creo que lo que más me está aportando este voluntariado es aprender de las dificultades, saber que, a pesar de la adversidad, se puede y se debe seguir luchando por los valores en los que creemos, por el sueño de que otro mundo es posible.