Mi nombre es Edén, soy de Sevilla, y actualmente me encuentro en Chile, aunque mi primer destino fue Nicaragua. Allá estuve seis meses colaborando con el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) de Managua y Chinandega. Apoyaba al Dpto. de Comunicación y participaba en el área psicosocial y pastoral, donde aprendí sobre la realidad de las personas migrantes y refugiadas.
 
Sin embargo, debido a la situación que atravesaba el país, tanto yo como otras tres voluntarias fuimos reubicadas a otros proyectos en países diferentes. Fue una etapa muy dura y dolorosa, sobre todo para todas las personas que conocí en Nicaragua, que siguen luchando y arriesgando su vida por conseguir justicia y libertad en su país.
 
En el SJM en Santiago de Chile trabajo en el Área de Intervención Social, en los programas de atención laboral y social. Desde el SJM Chile se protegen los derechos y se promueve la inclusión de refugiados y refugiadas procedentes en su mayoría de Colombia, Venezuela, Cuba y Haití, pero que no cuentan con medidas efectivas de protección.
 
A pesar de esta realidad, de lo que más feliz estoy es de poder estar presenciando la construcción de una nueva sociedad que crece y se nutre de todas y cada una de las culturas que ahora radican en Chile. Es por ello que recomiendo que quienes quieran realizar este tipo de voluntariado se preparen para vivir un torbellino de emociones y experiencias, que se recubran de humildad para retener y aprender todo lo que, de forma altruista, se te ofrece desde el otro lado del mundo.