Carlos Moriano

Voluntario Volpa en México

Me llamo Carlos, tengo 41 años y llevo 10 meses trabajando con el Servicio Jesuita a Migrantes en México (SJM-México) en el albergue “Hermanos en el camino”, que acoge a migrantes de origen centroamericano (expulsados principalmente por causa de la violencia) que transitan por México en su camino hacia Estados Unidos. El albergue se encuentra en Ixtepec, una pequeña población del Estado de Oaxaca, al sur de México, y ofrece refugio, descanso, comida, ayuda médica, asistencia legal y psicoeducativa, además de promocionar la defensa de los derechos humanos.

En el último mes he estado apoyando en la creatividad de una campaña de sensibilización, además de dedicarme a funciones de organización operativa para el desarrollo de las tareas del albergue (cocina, abastecimiento, servicios...). A partir de ahora quiero centrarme en labores de intervención psicoeducativa con las personas que permanecen unos meses en el albergue mientras tramitan una visa humanitaria.

La experiencia, aunque no está exenta de momentos complicados, está siendo un baño de vida que llevaré siempre en el corazón. A veces me identifico con las palabras de un migrante que contaba que nunca se sintió tan vivo como cuando viajaba sobre los vagones de “La Bestia”, a pesar de que su vida estuviera totalmente en peligro, o precisamente por ello. Además, no deja de sorprenderme la capacidad de resiliencia de las personas que voy conociendo, donde hallan alegría y esperanza en lugares hostiles y difíciles. Esta Navidad no volveré a España: quiero vivirla con aquellos que tienen sus familias lejos y viven una situación dolorosa. Pero estoy seguro de que, a pesar de todo, habrá ocasión para reír, bailar y disfrutar.