Defensa de la vida y del medioambiente en la Pan-Amazonía en alianza con otros actores

País:
  • Regional América Latina
Localización:

Amazonía

Línea de acción:

Cooperación al desarrollo

Sublínea de acción:

Promoción Social

Estado del proyecto:

En ejecución

Fecha de inicio:

1 Ene 2015

Fecha prevista de finalización:

28 Feb 2018

Socio local:

Cpal

Financiador:

Secretariado de Misiones Provincia de España

Financiación aportada:

21 600€

Código de proyecto:

14/AMÉRI/186


“Los pueblos indígenas son bibliotecas vivas. 
Son los guardianes, cuidadores y jardineros de la Amazonia y del Planeta. 
Cada vez que un pueblo indígena es exterminado y desaparece, 
un rostro de Tupãna (Dios) muere, 
el cosmos, el planeta y toda la humanidad se empobrecen”
.
(Sabio Bernardo Alves, del pueblo indígena Sateré-Mawé)

 

Los Pueblos Indígenas Aislados de la Amazonia. Los jardineros del mundo.

En la Encíclica “Laudato Si" el Papa destaca la importancia de los pueblos indígenas para el cuidado de la Casa Común y advierte de las presiones a las que son sometidos: “En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino un don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura” (LS 147).
 

El Consejo Indigenista Misionero (CIMI) es un órgano de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNBB) al servicio de la misión junto a los Pueblos Indígenas. Fue fundado en 1972 por los obispos profetas Pedro Casaldáliga y Tomás Balduino, entre otros. El CIMI se organiza en 11 Oficinas Regionales y un Secretariado Nacional en Brasilia para la articulación e incidencia nacional e internacional (www.cimi.org.br). 

Fernando López SJ y Rafael Leria SJ trabajan allí y nos cuentan que se sienten "profundamente agradecidos y privilegiados por sumar con el CIMI en esta misión indígena. De modo particular, es un don y un regalo inmenso formar parte del equipo del CIMI de apoyo a los indígenas en situación de aislamiento. Es una experiencia consoladora e indescriptible que sentimos y compartimos profundamente desde lo más íntimo del alma. Es un enorme privilegio poder estar allí: entrar en las cabeceras de los ríos y en la selva profunda acompañados por indígenas de la zona; ser testigos vivenciales y presenciales del hábitat de los así también llamados “últimos pueblos libres” del planeta; pisar aquella tierra sagrada, “casa común”, ver, oler, escuchar, comer y beber lo mismo que aquellos “hermanos aislados”; sentir en la piel el sudor frío y en la aceleración de los latidos del corazón las amenazas, invasiones y conflictos que atentan contra sus territorios y su propia vida física y cultural… Todo es don y gracia que marca el alma, la vida, la propia vocación y experiencia espiritual. Es una misión que facilita el gustar y sentir a “Dios en todas las cosas y todas las cosas en Él”, como diría Ignacio de Loyola”.


Un trabajo de identificación y documentación de los pueblos indígenas

Las regiones donde se refugiaron los hermanos aislados son remotas, muchas veces intactas y vírgenes que, con frecuencia, ni los propios indios de la expedición conocen. Desde el CIMI buscamos, identificamos y documentamos con coordenadas GPS, fotos, vídeos e informes de campo los vestigios de la presencia de “parientes aislados” o “guerreros valientes y salvajes” (como los indios de la región familiarmente los llaman). También registramos las invasiones que encontramos, las amenazas a sus territorios y a su propia existencia. Con esas informaciones bien documentadas procuramos incidir políticamente en distintas instancias gubernamentales y sociales para proteger y defender la vida y los territorios de los últimos grupos humanos aislados del planeta.
 

Los pueblos indígenas aislados son uno de los grupos humanos más vulnerables de la Amazonia y del mundo. Son víctimas de la violencia del modelo económico global depredador impuesto. Pero también son testimonios vivos de resistencia a esa globalización que uniformiza y mata la diversidad, la vida de la humanidad y del planeta.

Históricamente los pueblos indígenas sufrieron mucha violencia a lo largo de los 500 años de “encubrimiento” de Abya Yala (América, “Tierra Madura” en lengua Kuna). En la Amazonia, el proceso de exterminio se agudizó a finales del siglo XIX y primera mitad del XX por los ciclos extractivos del caucho y de otras materias primas de alto interés económico en el mercado internacional. La violencia fue tan brutal que muchos pueblos fueron exterminados y otros, los que escaparon de las masacres, huyeron de la “civilización” para los lugares más remotos de la selva y cabeceras de los ríos.

Actualmente los pueblos aislados continúan siendo los más vulnerables. Continúan siendo víctimas de la violencia inescrupulosa de los “pistoleros a sueldo” contratados por los grandes proyectos y emprendimientos que quieren explotar los recursos naturales de sus territorios. Son emprendimientos ganaderos, agro-negocios, madereras, petroleras, mineras, narcotraficantes, carreteras, hidroeléctricas, hidrovías, etc. que tienen como fin el lucro económico, sin importarles para nada la vida de estos pueblos que son, desde su punto de vista capitalista, “minorías” que bloquean el avance del “desarrollo y la civilización”. Al vivir los indios aislados en regiones remotas, no se tiene noticias de la violencia que sufren y acaban siendo eliminados sin que nadie se entere. 

En la actualidad, en el mundo se estiman 160 grupos humanos sin contacto con occidente. De ellos, unos 145 están en la Pan-Amazonia. La Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y el CIMI tienen registradas más de 100 referencias de indios aislados en el Brasil. Y cada día aparecen nuevos grupos debido al avance desenfrenado y depredador del sistema actual. Con la creciente presión sobre los recursos naturales por parte de las empresas extractivas, y los grandes proyectos impuestos en la Amazonia, son invadidos los lugares más distantes y remotos de la selva. Quedan cada vez menos espacios vírgenes donde estos pueblos puedan refugiarse y vivir tranquilos, con plena libertad y garantía de sus derechos ancestrales.

La Amazonia es la región del mundo con mayor número de grupos indígenas en situación de aislamiento. Y Brasil es, con mucha diferencia, el país que tiene el mayor número (más de 100), siguiendo Perú con unos 25 grupos. Los países de la Amazonia, y particularmente Brasil, tienen una gran responsabilidad histórica, frente a la comunidad internacional, de defender la vida de estos pueblos y proteger sus territorios para que no sean invadidos, ni ellos exterminados. Por lo general, son grupos pequeños y el “contacto” es peligroso ya que pueden contagiarse de alguna epidemia (gripe, sarampión, viruela, etc.) que acaban diezmando o eliminando su población por completo, como ha ocurrido muchas veces a lo largo de la Historia.

Esta riqueza y diversidad ecológica y sociocultural están profundamente amenazadas hoy por los grandes intereses económicos que existen para controlar y explotar los abundantes recursos naturales que existen en estas regiones donde los pueblos aislados habitan.


Consejo Indigenista Misionero

El CIMI desarrolla su misión de protección y defensa de la vida y de los territorios de los pueblos en situación de aislamiento en tres frentes: 1) Sensibilización de la opinión pública sobre esta vulnerable realidad; 2) Captación de recursos humanos, materiales y económicos para esta desafiante misión; 3) Incidencia política para que sea protegida y defendida la vida y los territorios de los pueblos indígenas en situación de aislamientos.

El servicio a esta misión se ha de plantear tanto sobre el terreno, en la selva y ríos amazónicos, como en la “selva de asfalto y hormigón” de las grandes ciudades y centros de poder económico y político del mundo. Sin esta gran articulación en todas las selvas a favor de la vida y del cuidado de la Casa Común, la Amazonia y sus pueblos serán depredados.

Por otro lado, la Amazonia y los pueblos indígenas que la habitan y cuidan, son muy importantes para el equilibrio del planeta y el futuro de la humanidad. De modo particular, los pueblos indígenas en situación de aislamiento son los cuidadores de las regiones más intactas y remotas de la selva Amazónica. Ellos son “jardineros del mundo”. La humanidad y el planeta necesitan de los pueblos indígenas, y en particular, de los pueblos en situación de aislamiento – los más vulnerables.

Pero también, los pueblos indígenas necesitan del apoyo de la humanidad, de los pueblos de occidente. Igual que los indígenas aislados defienden con garra, “hasta el último indio”, sus territorios para que no sean depredados, los pueblos de las “selvas de asfalto y hormigón” tienen que dar la batalla, “hasta el último indio”, contra el consumismo y el tipo de desarrollo depredador que el modelo capitalista ha impuesto poniendo en riesgo la vida de la humanidad y del propio planeta.

El objetivo general es garantizar la integridad y existencia física, cultural y los derechos de los pueblos indígenas aislados. Los objetivos específicos:

  • Investigar, mapear y documentar la existencia de indígenas aislados, identificar sus territorios y sus posibles invasiones y amenazas
  • Recoger  “in locus” vestigios y evidencias su presencia
  • Descubrir la situación en la que se encuentran; d) Mapear los impactos de los grandes proyectos económicos y de colonización, la deforestación ambiental de sus territorios
  • Informar a la FUNAI y denunciar al Ministerio Público Federal (MPF) sobre las amenazas a la integridad física, cultural y territorial que sufren para que se tomen las medidas necesarias de protección y defensa de sus vidas y territorios
  • Exigir del Gobierno Federal que reconozca la existencia de estos pueblos, demarque, proteja y fiscalice sus territorios y recursos naturales
  • Denunciar la violencia que sufren para que no sean depredados y exterminados impunemente por los grandes proyectos e intereses económicos
  • Incidir nacional e internacionalmente para que estos pueblos indígenas aislados y sus territorios sean defendidos y protegidos, etc.


No se trata de hacer contacto con los Pueblos Indígenas Aislados. Se pretende demostrar su existencia, demarcar sus territorios y protegerlos de los invasores para que puedan vivir tranquilos, sin tener que estar huyendo continuamente. Hay que dejarles que hagan contacto cuando ellos quieran; no cuando la sociedad occidental quiera imponérselo, como lo ha hecho a lo largo de los últimos cinco siglos. El objetivo es proteger sus vidas y sus territorios de la depredación del actual sistema económico, obligando a los gobiernos a reconocer su existencia y derechos ancestrales, a proteger sus territorios. Es obligación de los Estados, por el principio de vulnerabilidad, proteger estos pueblos. No permitir que entren empresas extractivas para explotar los recursos naturales de sus territorios; ni dejar que se implementen grandes proyectos con impactos socio-ambientales que destruyan sus hábitats y coloquen en riesgo su existencia.

Una misión prioritaria del CIMI para estos años es trabajar en la cuenca del río Tapajos, uno de los grandes afluentes sur del Amazonas. En esta cuenca el Gobierno está proyectando 43 grandes hidroeléctricas (potencia superior a 30 MW). En esta región la FUNAI tiene ya 7 registros de grupos indígenas aislados. Algunos de ellos, como por ejemplo, el del Parque de la Amazônia, fueron levantados por el CIMI, junto con el pueblo Sateré Mawé, en los años 2012 e 2013. Y el pueblo Munduruku, que habita la cuenca, continuamente da nuevas informaciones sobre vestigios e incluso avistamientos de sus parientes aislados.

Una de las estrategias para enfrentar e intentar paralizar el megaproyecto hidroeléctrico del Tapajos es demostrar la existencia de estos grupos aislados a lo largo de la cuenca. También visibilizar los fuertes impactos que tendría sobre el ecosistema de la región y la vida de los pueblos indígenas que ancestralmente la habitan, y de modo particular, de los aislados que son los más vulnerables a los cambios acelerados de su hábitat tradicional.


Trabajando en la triple frontera

A nivel de la Plataforma Apostólica Amazonia de la Compañía de Jesús de Brasil, hemos abierto la residencia San José de Anchieta SJ en Assis Brasil, pequeño municipio junto al rio Acre, en la triple frontera amazónica de Brasil (Acre), Bolivia (Pando) y Perú (Madre de Dios). El puesto de misión fue abierto en 2014 y en la actualidad están los jesuitas David Romero, Franco, y Fernando López que trabajan juntos con las Catequistas Franciscanas, Clarice, Myriam y Armidis, y ahora se están integrando los compañeros del Equipo Itinerante Paco Almenar, Rafael Leria y la hermana Joaninha. 

Un elemento estratégico de esta triple frontera amazónica de Brasil, Bolivia y Perú es que es una de las regiones de la Amazonia y del mundo de mayor concentración de grupos indígenas en aislamiento que transitan por las cabeceras del río Acre y Purús. Muchos de estos grupos atraviesan la frontera de Perú-Brasil huyendo de la violencia de las madereras y mineras que actúan en el lado peruano. También por esta triple frontera pasa la carretera Transoceánica, el eje de Integración de la Infraestructura Regional Sur-Americana (IIRSA Sur peruano), que corta Madre de Dios y atraviesa la cordillera andina por Cusco y baja a la costa oeste del continente uniendo el océano Atlántico con el Pacífico y los gigantes asiáticos. Esta carretera ejerce una enorme presión e impacto sobre aquella región amazónica y las poblaciones que la habitan.


¿Quieres implicarte en esta misión? Dona para:

  • Recursos humanos: para la defensa y protección de los pueblos indígenas en situación de aislamiento, el CIMI ha organizado un equipo “ad hoc” con personas de referencia de los distintos regionales donde existen estos pueblos. Los recursos humanos son escasos y por eso siempre se necesitan misioneros y misioneras (laicas/os y religiosas/os) que se ofrezcan y tengan perfil para esta desafiante y preciosa misión. 
  • Recursos materiales: barcos y lanchas rápidas para los grandes ríos navegables; y canoas con pequeños motores (“rabetas”) para los arroyos llenos de troncos y obstáculos, que puedan subir hasta las cabeceras y nacientes; equipos para la documentación y preparación de informes como ordenadores y tablets, GPS con antena de alta sensibilidad para que no pierdan la señal debajo del dosel tupido de la selva, cámaras fotográficas y de filmación a prueba de agua; grabadoras de sonido de alta sensibilidad, paneles solares, cargadores solares de pilas recargables, baterías, linternas solares, machetes y cuchillos, lonas para los campamentos, mosquiteros, hamacas, etc.
  • Recursos económicos: para la sustentación de las personas del equipo; compra, reposición y reparación de equipos técnicos; expediciones y viajes, transporte y gasolina, alimentación; reuniones de trabajo, encuentros y formación de los miembros del equipo de apoyo a los aislados; preparación de informes y de materiales (textos, artículos, revistas, cartillas y publicaciones, fotos y videos, programas de radio, etc.) para la divulgar esta realidad y denunciar la violación de DDHH contra estos pueblos; apoyo a los indígenas que acompañan las expediciones, etc.


Los costos de esta misión en la panamazonia son muy altos. La región es muy extensa y las distancias enormes. El transporte y los precios de los productos que vienen de fuera son caros. En particular, el trabajo de protección de los pueblos en aislamiento, que están en las regiones más remotas y de difícil acceso, requiere más recursos, más días, más combustible y equipos más especializados que hacen muy costosa esta misión. Por eso la colaboración y solidaridad con esta misión en las dos “selvas” es fundamental.

Cuenta de ingreso: Entreculturas, ES42 0049 0496 8021 1019 3874 (BANCO SANTANDER)

Muy importante

  • Al realizar la transferencia es necesario especificar en el concepto su nombre, apellidos y el asunto “INDIOS AISLADOS AMAZONÍA”, para que se puedan identificar los ingresos correctamente.
  • Si el donante quiere desgravar en la declaración de la renta, debe enviar a Elvira Martínez (e.martinez@entreculturas.org), los datos siguientes: NIF escaneado, dirección postal, teléfono de contacto y/o correo electrónico.
     

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