PROGRAMA DELEGACIÓN A CORUÑA: APOIO ÁS PERSOAS REFUXIADAS E DESPRAZADAS

Millones de personas en el mundo se ven obligadas a abandonar sus hogares y desplazarse hasta otras regiones o refugiarse en otros países como consecuencia de conflictos armados, persecuciones religiosas, étnicas, hambrunas o catástrofes naturales. La población desplazada forzosamente ha ido aumentando en los últimos años hasta llegar a la cifra más alta de la Historia: 68 millones de personas

El trabajo en acción humanitaria de Entreculturas tiene una línea de trabajo que comprende dos ejes: por un lado, ayuda de emergencia proporcionada con carácter de urgencia que consiste en la provisión de bienes y servicios esenciales para la supervivencia inmediata y la atención de primeras necesidades (alimento, agua, atención sanitaria…), y, por otro lado, ayuda humanitaria ligada a procesos de rehabilitación en un sentido amplio: esta línea de trabajo se concreta en el acompañamiento y defensa de personas refugiadas y desplazadas, la recuperación de sus medios de vida y la rehabilitación de servicios sociales básicos, principalmente los educativos, vinculados al desarrollo.

La educación es una necesidad básica para la infancia: queremos que las escuelas sean espacios de paz y reconciliación, escuelas seguras que sean el refugio de los millones de niños y niñas que se han visto obligados a dejar sus países huyendo de la violencia y los conflictos.

A continuación te mostramos tres proyectos en los que trabajamos con personas refugiadas y desplazadas: Sudán del Sur, Líbano y Centroamérica.

El condado de Yambio se encuentra en el estado de Gbudue, que es uno de los 28 estados de Sudán del Sur. Limita con la República Centroafricana y con la República Democrática del Congo. Esta zona  del país sufre de tasas muy altas de pobreza, desnutrición severa, VIH/SIDA, falta de agua potable y una amplia gama de enfermedades. La comunidad ha sido frecuentemente objeto de desplazamiento debido a la violencia y la inseguridad en la zona,  especialmente en los últimos años.

Alrededor de una de cada cuatro  personas se ha visto obligada a huir de sus hogares. Más de 1,3 millones de personas han huido a países vecinos como refugiados y casi 1,9 millones son desplazados internos, siendo la mayoría  de ellos niños. El contexto  de inseguridad permanente en el que viven, les crea problemas económicos, sociales y emocionales.

Con este proyecto, se quiere promover una educación inclusiva y de calidad para los desplazados internos, los repatriados y la comunidad de acogida en Yambio y Nzara. El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), como organización estrechamente alineada con la comunidad e integrada en el contexto  local, se encuentra en condiciones de abordar el problema, trabajando para  facilitar el acceso a una educación de calidad, mediante la formación de maestros y con una gestión adecuada de las escuelas, para  disminuir el abandono escolar sobre todo de las niñas.

FICHA DEL PROYECTO
 


Durante  los últimos siete años, la crisis de Siria ha causado el desplazamiento de más de 5,4 millones de sirios. Entre los principales países de acogida (Turquía,  Irak, Jordania y Egipto), Líbano acoge a más de 1 millón de refugiados. Desde el comienzo de la crisis en Siria, el país se ha estado esforzando para hacer frente a la enorme afluencia de refugiados. La situación de inseguridad, las tensiones y la carga económica causada por la afluencia de refugiados, así como las complicadas relaciones históricas entre  Siria y Líbano, han dado  lugar a actitudes cada vez más hostiles hacia los refugiados sirios en algunas comunidades libanesas.

Las familias de refugiados sirios están dispersas en todo el distrito de Jbeil, con las concentraciones más altas en el centro  de Amchit y Jbeil, donde residen más de 1.600 refugiados. Las necesidades de las familias de refugiados son sobre todo servicios de educación de calidad, apoyo  psicosocial, acompañamiento y asistencia básica de alimentos. 

El Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) ha estado presente en Jbeil desde febrero de 2013 respondiendo a estas necesidades y con este proyecto incorpora apoyo individual y familiar a través de visitas domiciliarias. A través de estas visitas, se aborda la situación de las familias, tanto desde el punto de vista emocional como a través de las necesidades prácticas y esenciales de las personas, es decir, alimentos, artículos no alimentarios, salud, vivienda, higiene, etc. Este apoyo ayuda a las personas a sobrellevar la experiencia del desplazamiento, el aislamiento del entorno urbano y los impactos psicológicos creados por la situación. También ayuda a conectar a los refugiados con los servicios adecuados que están disponibles para ellos, a través de un sistema integral de referencias.

FICHA DEL PROYECTO



La Red Jesuita con Migrantes de Centroamérica – Norteamérica (RJM-CANA) es la articulación de más de 25 instituciones de la Compañía de Jesús en Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá que promueve el trabajo comprometido con las personas migrantes, desplazadas, refugiadas y sus familiares y otros actores de cambio en la defensa de sus derechos en los países de origen, tránsito, destino y retorno.

La RJM llevará a cabo este proyecto junto con la Asociación de Desarrollo Social de Ixcán (ADESI) que consistirá en la atención a personas migrantes forzosas centroamericanas y sus familias en la zona de tránsito de migrantes desde Centroamérica hasta Estados Unidos, particularmente la zona  fronteriza entre  México y Guatemala.

Los crecientes riesgos, vulnerabilidades y violaciones a derechos humanos de las personas migrantes forzosas desde el origen, tránsito y destino, nos llevan a concluir que estamos ante  una crisis crónica de desplazamiento forzado en la región. Persiste en Centroamérica un entorno crítico que se expresa en las dimensiones social, económica, política, de inseguridad y de conflictividad socio-ambiental.

Ante esta realidad, se busca favorecer la protección y garantía de los derechos de las personas desplazadas y migrantes forzosos en situación de vulnerabilidad ante  el contexto  de crisis migratoria en la región. Para ello, llevará a cabo  acciones para  contribuir al fortalecimiento de las capacidades individuales y colectivas de las personas migrantes y sus familiares para  reducir los riesgos y la vulnerabilidad a las que se ven expuestas. El objetivo va a ser la mejora de la protección y defensa de los derechos de las personas migrantes en tránsito o que residen en la frontera de Ixcán en Guatemala y articulación de dicha respuesta local con una dimensión regional (red regional de migraciones) que permita abordar las migraciones como un flujo, de ida y vuelta, con  origen en los países centroamericanos, que pasa por México y con  destino final en EE.UU.

FICHA DEL PROYECTO