“Tendríamos que revolucionar la propuesta educativa para el mundo indígena"

A veces, la mejor escuela no tiene paredes. Con motivo de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conversamos con Alfredo Ferro SJ, coordinador del Servicio Jesuita Panamazónico, sobre la realidad de los pueblos originarios de la Amazonía, la mayor selva tropical húmeda del planeta. Coordinador del Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM), servicio de la Conferencia de Provinciales en América Latina y El Caribe (CPAL), Alfredo lleva más de cuatro años envuelto en lo que comenzó en Brasil como el Proyecto Panamazónico. Ahora el SJPAM se asienta en Leticia, Colombia, en la triple frontera con Perú y Brasil.

Entre las prioridades de la organización, se encuentran la causa medioambiental y la causa indígena, estrechamente relacionadas. Precisamente, la explotación intensiva de recursos naturales, el crecimiento desmedido de las áreas urbanas o la apropiación de la tierra son algunas de las amenazas que hacen peligrar la integridad de los diferentes pueblos que llevan centenares de años viviendo de la tierra. A ello se le ha de sumar la discriminación lingüístico-cultural, fronteras que separan a comunidades antes unidas y una larga serie de violaciones de sus derechos como humanos y como pueblos.

“Los pueblos indígenas son iguales a todos los demás pueblos y reconociendo al mismo tiempo el derecho de todos los pueblos a ser diferentes, a considerarse a sí mismos diferentes y a ser respetados como tales”, establece la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas, adoptada en septiembre del 2007. La Carta rechaza todo acto de discriminación y contrario a la integridad física y cultural de los pueblos originarios y defiende, entre otras directrices, una educación en el idioma propio de la comunidad originaria, la presencia en la educación pública de su cultura o la consulta previa e informada de Estado e instituciones sobre decisiones que afecten a los pueblos.

Y es que estos pueblos practican y guardan rasgos culturales y formas únicas de interacción con naturaleza y seres humanos que aportan gran riqueza al patrimonio mundial. Sin embargo, dentro de su diversidad, comparten problemas comunes. A pesar de hablar una gran mayoría de las 7.000 lenguas del mundo, estar presentes en más de 90 países y constituir más del 5% de la población mundial (alrededor de 370 millones de personas), las poblaciones indígenas también representan el 15% de las personas más pobres. La educación juega un papel crucial a la hora de educar en la tolerancia, protección y visibilidad de estas comunidades. Adaptada al contexto y realidad de cada pueblo indígena, también es la puerta hacia una ciudadanía intercultural e igualitaria.

¿Qué trabajo realiza el SJPAM con las distintas comunidades indígenas en la Panamazonía?

América Latina tiene muchísimas etnias, pueblos indígenas. Solo la Amazonía cuenta con más de 300 pueblos indígenas. Nosotros sin embargo no estamos trabajando con todos ellos, solo con algunos. En la triple frontera trabajamos con las comunidades indígenas, particularmente con la etnia tikuna presente en: Brasil, Perú y Colombia. Digamos que las fronteras nacionales los dividieron como pueblo y la idea es fortalecer esa unidad como pueblo indígena. 

Trabajamos con ellos de varias formas. Una es a través del acompañamiento de su identidad cultural con tal de fortalecer su lengua, tradiciones, costumbres, conocimientos… Otro trabajo más político lo realizamos con las organizaciones que tiene cada pueblo, sus asociaciones de comunidades indígenas. Nos parece importante fortalecer esas organizaciones porque van a garantizar la convivencia, la permanencia en el territorio y la vida de esas comunidades.

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, queremos resaltar la importancia de esos pueblos, la resistencia que hacen a no ser destruidos, diseminados y al mismo tiempo a que se pueda fortalecer su identidad y su cultura, que tiene una gran riqueza. 


¿Cuáles son las principales amenazas a las que se enfrentan los pueblos indígenas?

El principal reto es permanecer en el territorio. Hay una gran amenaza de expulsar a los pueblos de sus territorios. Es importante demarcar el territorio, definir los límites del territorio. Por otro mantener y fortalecer su identidad como pueblos indígenas, su lengua por ejemplo. Hay pueblos que perdieron su lengua, hay otros que no, que la mantienen, la reproducen. 

Muy importantes son los temas culturales, las tradiciones que ellos tienen, que cuentan con gran fuerza y valor, su relación con la naturaleza, diferente a la que tenemos nosotros. También tienen valores de solidaridad, de trabajo en común, de acciones conjuntas como pueblo. Parece que todo ello está amenazado conforme la ciudad va creciendo, en la medida en el que el consumismo y la tecnología van llegando. Esto a veces desorienta a los jóvenes, piensan que lo mejor es irse a la ciudad, tener un teléfono y, en cierta manera, les hace perder la relación con la tierra, con los productos, con la semilla, con el bosque, la naturaleza. Todo ello es muy importante y vale la pena mantenerlo y fortalecerlo. 


¿Y respecto al acceso y calidad de la educación?

Hay un gran desafío en cuanto a la educación, el primero es que debe llegar a todos, pero ¿de qué manera debe llegar? Esa es una gran pregunta porque no se trata de reproducir lo occidental en las comunidades indígenas, sino llevar a cabo una educación intercultural y, especialmente con comunidades indígenas, una educación bilingüe. No se trata de repetir fórmulas, traer esquemas y contenidos de otro lado, sino adecuarse a las condiciones, al contexto y a la realidad.


¿Puede citar alguna diferencia entre la educación que se debería impartir en una comunidad indígena y la que podríamos considerar más extendida?

Pues yo creo que hay muchas diferencias, primero existe una relación permanente con la naturaleza. La naturaleza es una escuela, entrar en el bosque es una escuela. Y aquí la educación es entre cuatro paredes, allá no, allá es abierta. Tendría que ser una educación abierta: aprender de los bosques, de los árboles, de las quebradas, de los ríos, de la relación con los animales...

Por otro lado, en las comunidades indígenas me parece que el conocimiento viene también de los ancestros, de los ancianos, de los que ya murieron. Le dan mucho valor a lo que saben los ancianos, a los abuelos que ellos llaman, porque tienen muchas habilidades y mucho conocimiento. A veces es más importante un abuelo que un joven recién salido del instituto o incluso de la universidad. 

También son importantes los mitos, mitos de cómo nació el mundo, o la especie humana, o los animales… Hay mitos maravillosos, yo creo que a partir de la mitología y los mitos se pueden aprender muchas cosas. Son distintas maneras de ver el mundo, completamente diferentes.


¿Cree que estas comunidades disfrutan de este tipo de educación adaptada a su contexto?

Yo creo que de manera limitada. Se tiende a homogeneizar, a suponer que todo el mundo tiene lo mismo, en los currículums de los colegios, las clases… Creo que tendríamos que revolucionar un poco la propuesta educativa para el mundo indígena. Sobre todo que parta de ellos, que sea construida por ellos. 


¿A qué retos se enfrentan las personas de una comunidad indígena en lo que respecta al acceso a la educación o al trabajo?

Desgraciadamente hay jóvenes indígenas que terminan su bachillerato con una formación deficiente, no pueden entrar en las universidades porque son otras lógicas, otros exámenes, otras pruebas. O también en el acceso al trabajo, son discriminados por ser indígenas. Eso también es muy problemático, hay personas que consideran que son menos inteligentes, o que conocen menos, saben menos, y eso no es cierto, son prejuicios. 


¿Cómo responden los pueblos indígenas a los problemas a los que se enfrentan?

Hay diferentes formas de hacerlo, una es el tema organizativo. Se tienen que organizar, no pueden estar cada uno por su lado. Defender sus derechos, territorio, costumbres, lengua, supone organizarse. Por otro lado, valorarse a sí mismos, valorar lo que tienen, los conocimientos que poseen. Toda su historia y tradición y la riqueza que tienen. Se trata de tener un sentido de pertenencia e identidad, valorándolo y sintiéndose orgullosos de ello.

En Brasil ha habido muchas luchas por los territorios. Existen varios ejemplos de comunidades indígenas  que se han levantado y defendido a su territorio. Comunidades que han logrado que se les marque su territorio para poder vivir ahí y que han sido amenazados por el agronegocio, terratenientes, pistoleros, empresarios que quieren sus tierras. 

No es fácil, tienen que tener apoyo de algunas instituciones solidarias con la lucha de esos pueblos. Pero claro, siempre la rapiña y el deseo de tener más por parte de las grandes empresas y terratenientes impide la lucha, pero si están bien organizados y son fuertes pueden enfrentarse a esas dificultades.

El Convenio 169 [el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes] adoptado en Ginebra [en 1989, en vigor desde 1991] exige que las comunidades sean consultadas (lo que se llama consulta previa) en el momento de querer hacer cualquier proyecto. Cualquier proyecto que usted quiera hacer (petrolero, de gas, minero, hidroeléctrica, maderable) si no tiene el consentimiento de la comunidad está transgrediendo ese convenio internacional de consulta obligatoria de las comunidades. Sin embargo, muchas veces no se les consulta, muchas veces las comunidades son compradas. Hay mucha corrupción y algunos jefes indígenas reciben dinero para que se acerquen a esos proyectos como si estuviesen hablando en nombre de la comunidad. 


¿Cuál es el principal trabajo que realiza el SJPAN con pueblos indígenas?

Nuestro principal desafío es sensibilizar a otros sobre la importancia de la Amazonía. Para eso tenemos la Carta Panamazónica, que editamos todos los meses informando de las actividades que realizamos. Todo lo que son nuestros proyectos y el desarrollo de estos proyectos. Yo creo que esa carta es muy importante en el sentido de sensibilizar pero también realizar actividades conjuntas con otras instituciones y entidades. Es crucial no hacer  nuestro proyecto en solitario sino construir con otros. 

En el SJPAM sobre todo trabajamos con las redes de la Compañía de Jesús: con la red de Fe y Alegría de la Panamazonía, con la red de AUSJAL [la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina]... Buscamos que todas esas redes asuman un compromiso con la Amazonia, dinamizar actividades conjuntas y sensibilizar sobre la importancia de la Amazonía.