"Queremos que las mujeres se sientan representadas en un espacio organizativo propio", Cristina Méndez

  • México

Yomol A’tel es una organización de Chiapas, México, conformada por un grupo de empresas de economía solidaria, de familias indígenas tzeltales y colaboradores, que en conjunto, trabajan por la justicia social y la defensa de su territorio, acompañados por colaboradores del Centro de Derechos Indígenas (CEDIAC) de la Misión de Bachajón, de la Compañía de Jesús. Desde allí, iniciaron un proceso de organización social en búsqueda de un precio más justo para vender su café en el mercado local. El café Capeltic es uno de estos productos y con el que contamos en Entreculturas. 

¿Cuál es la filosofía y significado de Yomol A’tel?
Nuestro trabajo reside en la sierra norte de Chiapas dentro de las comunidades indígenas tzeltales; todos nuestros procesos generan un vínculo con la gente, con la comunidad. Yomol A’tel es un conjunto de palabras que significa "juntos trabajamos, caminamos y soñamos"; es una manera de entender el trabajo más desde la cosmovisión tseltal, se trata de poner en el centro a la persona en relación al capital. 

¿Cómo nació el grupo Yomol A’tel?
Comenzamos a trabajar hace 60 años, desde la región de Chiapas en la misión de Machacón, acompañadas y acompañados por la Compañía de Jesús. Todo empezó desde una comunidad con un grupo de productores que deciden organizarse y realizar un movimiento histórico de recuperación de las tierras de las comunidades indígenas; a través de este movimiento surge esta cooperativa, como una alternativa económica-productiva que trata de defender la riqueza del territorio y el valor del trabajo que conlleva trabajar la tierra. En Yomol A’tel impulsamos la producción de miel, café, cooperativa de mujeres que elaboran jabones artesanales, impulsamos procesos de micro finanzas y la línea de nuestros productos son todos orgánicos y artesanales. Para que te hagas una idea, cuando tomas una taza de café, ese café ha pasado como por ocho intermediarios y el pago a los productores representa un 1%. Es un proceso injusto que genera mucha opresión y es en esa comunidad donde decidieron organizarse, acompañados por el padre Óscar, que es uno de los fundadores y presidente del consejo de administración constituyendo la cooperativa de socios de aproximadamente 340 socios.

¿Qué diferencia hay entre una empresa de economía social y solidaria como Yomol A’tel y una empresa comercial tradicional? ¿Qué ofrece, qué alternativas propone?
La empresa  de economía social coloca a la persona en el centro en relación con el capital. Buscamos que la riqueza se distribuya entre todos, buscamos líneas de trabajo más justas en donde podamos tener espacios para tomar decisiones de manera más colectiva, recuperamos el trabajo desde el poder social y territorial y no saquear las riquezas hacia otro entorno. Buscamos maximizar la eficiencia empresarial, pero siempre poniendo en el centro a la persona.

¿Cuáles son las líneas de  trabajo del grupo  Yomol A’tel?
Manejamos muchas líneas de trabajo. Contamos con la cooperativa de café en grano verde, tenemos nuestra propia transformadora del café, que es el producto tostado y al mismo tiempo tenemos cafeterías ubicadas entre las universidades. Sirviendo el café prácticamente del cafetal a la taza. Tenemos la parte de producción, transformación y comercialización de nuestros productos, lo que nos permite pagar un precio justo al productor. Hemos diversificado el trabajo con la línea de miel orgánica que es multiflora y se aprovecha de los cafetales y de las frutas de la región; y una cooperativa de mujeres que se llama Junpajaro (La armonía del corazón).

¿Cómo es la participación del productor de café de Yomol A’tel? 
El socio productor, que trabaja la tierra y extrae el café, entiende que hay que revalorizar su trabajo, que el café cotiza en la bolsa mexicana de Nueva York y un día va a estar muy arriba y otra está el precio por el suelo. Lo que propone la cooperativa es la estabilidad o construcción de un precio, que se ha mantenido poco a poco. En este acopio, el coyote (el intermediario) está pagando un 30% menos de lo que está pagando la cooperativa. Pero para que nuestros productores entiendan esto es importante un proceso formativo y educativo de conocer el producto de su trabajo. En la región tenemos cafeterías que se utilizan como proceso de formación.

¿Cuántas familias se ven beneficiadas del trabajo de cooperativa? 
Aproximadamente, 1.300 familias se ven beneficiadas y trabajan solo en la cooperativa de café. Pero también están las familias que se benefician externamente y de otros productos que producimos. 

¿Cuáles son las dificultades a las que se enfrentan las familias?
En el entorno donde estamos, existen necesidades de salud, donde un hospital o un centro de salud se encuentra a 4 o 6 horas; el acceso a otros alimentos también se dificulta. El tema político en la región que genera inestabilidad en el territorio, trayendo como consecuencia una economía inestable y la migración de muchos jóvenes.

¿De qué manera Yomol A’tel logra subsanar esta dura realidad?
En Yomol A’tel hemos creado un centro de formación de economía solidaria, que no supone un proceso escolarizado, sino que pueda desarrollar diferentes capacidades en la región para que los jóvenes puedan apropiarse del trabajo y emprender procesos económicos productivos más innovadores y que realmente les permita quedarse en su territorio. Porque tenemos al lado Playa del Carmen y Cancún, que para ellos es un atractivo. 

¿Cómo habéis logrado que el café sea competitivo en este contexto?
Si algo tenemos claro dentro de la cooperativa es hacer un trabajo de calidad, por volumen no puedes competir, entonces tu línea es una línea premium que se maneja en un café de un puntaje alto queriendo llegar a la línea de especialidad, nuestro nicho de mercado se enfoca más a un sector gourmet que busca generar mayor margen para mejor pago a los productores. Tratamos de mantener la línea del trabajo de manera que se pueda reflejar la armonía en el trabajo. Aunque es un trabajo de alto riesgo, asumimos todo el riesgo de la cadena de valor, entonces si algo te falla repercute en todo el proceso que hemos llevado. Cuidamos la calidad de todos nuestros procesos. Hay un equipo multidisciplinario que hace un trabajo preciso, de mucho cuidado, desde el productor que está haciendo el corte en el cafetal, de no utilizar químicos, de limpiarlo, de podarlo, de realizar un corte selectivo desde un acopio de café. En la planta de café se trabaja con mucho más cuidado, bajo estándares de calidad, se diseña un perfil en taza y al final llega a las cafeterías donde tenemos un barista que realiza un espresso de primera calidad.

Desde la cosmovisión tzeltal, ¿de qué manera retribuyen a la naturaleza lo que les provee la tierra y cómo influye esto en el café que producen?  
Hacemos ver que trabajamos un café orgánico y que ahorita el tema de los sellos en el mercado orgánico es como una tendencia, quizás una moda, pero para indígenas tzeltales es más que una moda. Lo orgánico está relacionado con la armonía de la madre tierra. Que yo produzca de una manera orgánica es la manera de devolverle a la madre tierra con lo que me está dando de comer; ella me alimenta y, por lo tanto, yo no le puedo meter nada químico porque estoy matando a la madre tierra. Es un ser vivo. 

¿De qué manera logra diferenciarse el trabajo de quienes trabajan en el grupo Yomol A’tel? 
Nuestra filosofía, la manera de entender el trabajo, la vida,  es ahí donde se hace la diferencia.  Nuestro trabajo busca que otros desprendan para tratar de conseguir ser empático con una realidad. Muchos se han manejado a través de la historia  como que vamos a ayudar al indígena, por caridad. En cambio, nosotros, hemos posicionado el trabajo desde una visión de calidad, nuestro café, nuestra miel, los jabones que hacen las mujeres lo ofrecemos como un producto de calidad con una historia real detrás. Ofrecemos garantía de que nuestros procesos son de calidad. Si es por caridad lo haces una vez y ya. Lo que queremos impulsar en Yomol A’tel  es la economía social y solidaria, que realmente sea un proceso en el quepamos todos, donde tú te posiciones frente al otro desde el punto de vista de la colaboración y no de ayuda o de voy a rescatar.

Foto: Monteserín Fotografía

¿Cuál es vuestro enfoque de género, cómo hacéis para que las mujeres participen, que tengan iniciativas para sus propios ingresos?
Con la intención de diversificar el ingreso familiar y empoderar a las mujeres, hemos creado la  marca Xapontic, una cooperativa donde fabricamos jabones artesanales a cargo de 37 mujeres en 5 comunidades. Con ello queremos que las mujeres se sientan representadas en un espacio organizativo propio, gestionado por ellas, en donde puedan tomar sus propias decisiones.  Estamos empezando a trabajar protocolos de género, desde una línea más de grupo y con las comunidades, acompañándolas más, para que sea un proceso de empoderamiento para las mujeres, porque no es lo mismo los derechos de la mujer indígena a los derechos de la mujer tseltal. 

¿Cómo beneficia a las mujeres de las comunidades tener sus propios ingresos?
Esta dinámica de trabajo les permite a las mujeres tomar decisiones en lo económico, aunque no represente mucho dentro del ingreso familiar, pero es una manera de que ellas puedan decidir qué comprar con el dinero que reciben. Hemos creado un espacio donde se puede conversar sobre el día a día, donde interactúan entre ellas y encuentren su protagonismo dentro de las asambleas. De esta manera, las jóvenes tzeltales también van adquiriendo protagonismo, liderazgo y toma de decisiones en procesos productivos de la cadena de valor, que no se reduce solo al cuidado familiar, sino que realmente puedan tener participación en espacios donde se están tomando las decisiones. Aunque el empoderamiento sea un tema cultural, es también organizacional e institucional, y es ahora que se está poniendo como un tema prioritario.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo, qué es lo que más te ilusiona?
Lo que me ilusiona que, como joven, tengo un compromiso firme con mi comunidad, con mi familia y  con mi territorio, que me ha permitido asumir una responsabilidad más directiva en Yomol A’tel. Tenemos un doble compromiso: de realmente estar por una cuestión de capacidad, de que sí podemos, porque soy mujer y seguiremos siendo una referencia más.  Tuve la suerte de nacer en una familia que creció con principios y valores, que ha permitido ponerme al servicio de los demás y ver al otro en igualdad. No que vengo aquí a ayudar, sino que realmente vamos a trabajar juntos.

Esto es lo que promueve Yomol A’tel: una participación conjunta donde yo pueda ver un reflejo de mi cultura a través de ti. Este tipo de alternativas económicas productivas, que parte de la complejidad, nos ha permitido desarrollar capacidades, acompañar a las comunidades y sobre todo creer firmemente que, aunque estemos en desventaja, la fortaleza es ir en red, un trabajo en común.