Por una migración más segura para las mujeres

© Irene Galera /JRS 

“Huí del conflicto de Kitchanga, que sigue aún activo. Y por eso no puedo regresar a mi hogar. Como líder, me centro en combatir cualquier abuso. La violencia a la que nos enfrentamos las mujeres no es solo sexual sino también psicológica”.

Sanza es refugiada en el campo de la Poste, en R. D. del Congo, y desde allí cuenta que fue elegida líder por el resto de mujeres para combatir cualquier abuso y defender sus derechos. “Creamos nuestro propio grupo para luchar contra la prostitución y para evitar embarazos forzosos”, afirma Sanza. 

© Irene Galera /JRS

El sueño de Sanza es comprar una máquina de coser y tener su propio taller de costura, un sueño que será posible gracias a la formación del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS), con la que las personas refugiadas pueden ser independientes económicamente y centrarse en sus objetivos. Sanza es una de las más de 84 millones de personas desplazadas en el mundo que luchan por mejorar sus vidas, las de sus familias y las de sus comunidades. 

En el marco del Día Internacional de la Mujer, desde Entreculturas nos hemos unido este año a Alboan, el Servicio Jesuita a Migrantes - España (SJM) y a Fundación Ellacuría en la iniciativa Mujeres en Marcha, con la que queremos visibilizar las dificultades y la violencia que sufren las mujeres en contextos de movilidad forzada; acompañándolas tanto en su lugar de origen como en su tránsito y destino, para que así puedan vivir seguras y ser dueñas de su propio destino. 

Las mujeres representan cerca del 50% del total de las personas migrantes en el mundo (Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2020). Además, según el Relator Especial para los derechos humanos de los migrantes de Naciones Unidas, las mujeres y niñas hacen frente a riesgos específicos cuando se desplazan y tienen mayor probabilidad de haber experimentado traumas adicionales antes de comenzar sus viajes. Una vez en destino, a la discriminación por  raza, etnia, clase social o religión, se le suman otras específicas por su condición de mujeres que adquieren distintas formas de violencia de género.

“Al huir de mi país me secuestraron. Durante 8 meses hicieron conmigo todo lo que quisieron; pedían dinero a mi familia; pude escapar y ahora he logrado llegar a Marruecos, a la espera de poder cruzar”, afirma Lina, desplazada de su país de origen, República Centroafricana, a raíz de un estallido de violencia entre 2016 y 2018, en el que miles de personas se vieron forzadas a huir de sus hogares.

En zonas como Masisi, en Nord Kivu (R. D. del Congo), donde estamos presentes, junto al JRS en cinco de los nueve campos de refugiados, la frecuencia de violaciones a mujeres y niñas es una de las situaciones más traumáticas. Estas agresiones ocurren cuando salen a cultivar o buscar comida a los campos de la población autóctona o, incluso, en los colegios. Los grupos armados utilizan las violaciones como una estrategia más contra las personas desplazadas, para desestructurar y humillar a las comunidades

Junto a nuestras organizaciones socias, como el JRS, desarrollamos proyectos en países como R. D. del Congo, Etiopía o Sudáfrica, enfocándonos en ofrecerles atención humanitaria que les de acceso a servicios básicos de higiene, vivienda y alimentación, en promover su bienestar psicosocial a través de atención psicológica y en desarrollar acciones de formación, para que puedan protegerse, acceder a un trabajo digno y participar de la vida pública sin amenazas ni abusos. 

A finales de febrero un grupo de comunicadoras y periodistas se ha desplazado a la República Democrática de Congo (RDC) con el fin de conocer de primera mano la situación del país, y en concreto la de las mujeres forzadas a abandonar sus hogares, bien desplazadas dentro de su propio país o bien obligadas a migrar, en el marco de la campaña Mujeres en Marcha, con el objetivo de dar a conocer las violencias diversas que sufren las mujeres en los procesos migratorios, desde los relatos de las propias mujeres y desde el encuentro con comunicadoras de RDC.

"AFEM (Asociación de mujeres periodistas de Kivu Sur) y Mama Radio fue creada cuando la situación de seguridad en el país era realmente mala, masacres, guerra… Nos dimos cuenta de que las mujeres y las niñas eran las principales víctimas pero no tenían voz, por eso creamos esta radio, para que tuvieran un espacio propio donde ser oídas", afirma Julienne Baseke, Directora de Mama Radio, una emisora comunitaria con perspectiva de género.

La misión principal de esta asociación es promover los derechos de las mujeres y las niñas en el país, garantizando la igualdad de género, la construcción de la paz y la consolidación de la figura de la mujer en los medios. También educar acerca de temas relevantes para la comunidad como la gobernanza o la salud sexual y reproductiva.

Desde Entreculturas, Alboan, la Fundación Ellacuría y el Servicio Jesuita a Migrantes - España apostamos por una protección internacional efectiva de las mujeres en situación de movilidad forzada. “Necesitamos normas y políticas migratorias que consideren las desigualdades sociales estructurales que afectan a las niñas, adolescentes y mujeres en todas las fases: el origen, el tránsito y la acogida en los países de destino”, afirma nuestra compañera Lucía Rodríguez, Responsable del Departamento de Incidencia de Entreculturas.

Por eso, lanzamos una recogida de firmas para pedir a la Comisión Europea que incorpore en el Nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo medidas que incluyan a las mujeres y las violencias específicas que sufren en el proceso migratorio para que estén protegidas en todas las etapas de la migración. En concreto pedimos: 

  • Incorporar medidas que consideren la perspectiva de género. 
  • Reclamar la incorporación de medidas políticas integrales sensibles a una perspectiva interseccional de género y de derechos, que respondan de manera integral al retroceso de derechos humanos y derechos de las mujeres migrantes que supone la propuesta actual. 
  • Abogar por la cooperación entre países de origen, tránsito y destino como alternativa frente a las medidas que refuerzan la externalización y securitización de frontera.
  • Instar la reconsideración de la medida de aceleración de los procedimientos en frontera pues supone un retroceso en los derechos humanos y en los derechos de las mujeres.
  • Implantar de manera obligatoria, iniciativas de formación en perspectiva de género dirigidas a cualquier persona, institución, agencia o servicio involucrada en cualquiera de las fases del proceso migratorio. 

Firma: https://www.visibles.org/es/causas/incidencia/firma-por-una-migracion-ma...