Por los derechos de los niños y niñas refugiados

El 20 de junio se celebra en todo el mundo el Día Internacional de las personas refugiadas y desplazadas. Desde Entreculturas, este año hemos querido poner el foco en aquellas personas que han huido de conflictos armados como el de Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana, Colombia y, más concretamente, en los niños y niñas víctimas y supervivientes de estas realidades que ven truncada su infancia, su derecho a jugar, su derecho a ir al colegio, a no sufrir abusos ni violencia, a vivir en paz, en definitiva, su derecho a ser niños.

El número de refugiados y desplazados internos ascendió a 59,5 millones en 2014, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Dado el auge de conflictos como el de Siria, es de esperar que la cifra haya aumentado este año considerablemente. La mitad de estos desplazados forzosos son niños y niñas, unos 30 millones que luchan cada día por recuperar su infancia. Pero además de esta cifra, merece la pena mencionar que en el mundo hay 230 millones de menores que, a pesar de no ser refugiados o desplazados, viven en zonas afectadas por conflictos. Actualmente en África se identifican 8 conflictos armados que han provocado hasta ahora el desplazamiento forzoso de más de 14 millones de personas. Tan solo en Sudán del Sur, más de un millón de niños y niñas no han conocido otra realidad que la de las zonas de desplazamiento y los campos de refugiados. 

Para poner cara a esta realidad, hemos elegido como protagonista de nuestra campaña “Derecho a jugar sin jugarse la vida” a Ghada, una chica siria que a sus 13 años huyó con su familia buscando refugio en Líbano. Ella cuenta que al principio, ayudaba a su madre en casa. Para ella los días eran tristes y aburridos. Sin embargo, desde hace ocho meses asiste al colegio que Entreculturas tiene junto con el Servicio Jesuita a Refugiados en Líbano, lo que ha devuelto la normalidad a su vida.

Y es que, en situaciones de emergencia y de conflicto, la educación es vital para proteger a niños, niñas y jóvenes, promover oportunidades de aprendizaje y de recreación, ofrecer orden, estabilidad y esperanza. En los países afectados por conflictos armados, la educación puede jugar un papel muy relevante para promover una cultura de paz, educando en valores, tolerancia y convivencia.

Sin embargo, tal y como muestra el documento Derecho a jugar y aprender sin jugarse la vida. El impacto de los conflictos en la educación de niños y niñas”, del total de niños y niñas refugiados y desplazados internamente, más de un 36% no tiene acceso a la escuela. Esta proporción es especialmente preocupante en los Estados Árabes, donde alcanza el 87%, como consecuencia, en gran medida, de las graves secuelas que el conflicto sirio está causando en la vida de los niños y niñas del país. De los 4,8 millones de niños sirios en edad escolar, aproximadamente 2,2 millones están sin escolarizar dentro del país. Dos tercios de los niños y niñas refugiados sirios, unos 500.000 tampoco tienen acceso a la escuela.

En estos contextos de violencia generalizada, asistir a la escuela resulta muchas veces imposible por la destrucción de las infraestructuras e instituciones escolares y la falta de recursos humanos. Al mismo tiempo, la pobreza y la inestabilidad en la que se encuentra la población que forzosamente se ha visto desplazada y refugiada a causa de crisis o conflictos disminuyen sus posibilidades y las de casi una generación entera de acceder a una educación de calidad. También, en la última década, ha habido un aumento de la violencia contra escuelas, estudiantes o docentes. En muchos países, acudir a la escuela se ha convertido en una actividad de altísimo riesgo en la que los niños y, sobre todo, las niñas, se juegan, literalmente, la vida.

Entreculturas quiere que estos niños y niñas puedan disfrutar de su derecho a jugar y de su derecho a aprender en libertad, sin jugarse la vida, que puedan recuperar su infancia para que puedan tener el futuro que quieren, el futuro que toda persona se merece y poder ser esperanza en la construcción de un mundo de paz.


Rueda de prensa de lanzamiento en los cines Golem de Madrid

 

La campaña se presentó el 16 de junio mediante una rueda de prensa que tuvo lugar en los cines Golem de Madrid. Mientras un centenar de alumnos y alumnas visionaban la película "Los colores de la montaña" (un film que refleja cómo la violencia y la inestabilidad política afectan a la vida diaria de los niños y las niñas en Colombia), los medios de comunicación escucharon las intervenciones de Daniel Villanueva SJ (director de Entreculturas), Raquel Abad (responsable de proyectos en África del Oeste y Oriente Medios de Entreculturas), Andrea Zard (responsable del proyecto de educación y asistencia a familias sirias refugiadas que el Servicio Jesuita a Refugiados desarrolla en Líbano con apoyo de Entreculturas), y de Sarah Khweldi (mujer libia, viuda, con dos hijos y refugiada en España). 

Durante la rueda de prensa se proyectó el spot de la campaña "Derecho a jugar sin jugarse la vida", además de otras piezas que reflejaban el trabajo que el JRS y Entreculturas llevan a cabo en la escuela de Bourj Hammoud, en Beirut. 

Para finalizar el evento, los chicos y chicas del colegio Menesiano de Madrid, tras el visionado de la película, salieron a la calle para confeccionar aviones de papel en los que escribieron sus mensajes y deseos para los niños y niñas refugiados y desplazados. Aviones que lanzaron al aire conjuntamente frente a las cámaras de televisión y los fotógrafos que asistieron al acto. 

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